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El Pleno del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) considera que las manifestaciones de la exalcaldesa de Barcelona y cabeza de lista de Frente Amplio, Ada Colau, en el programa Cafè d’idees de La 2Cat y Ràdio 4 respecto al presidente en el exilio y líder de Junts, Carles Puigdemont, se enmarcan dentro del derecho a la «libertad de expresión». El organismo ha desestimado así las quejas recibidas, como la del abogado Quim Gonter, que interpretaban el aviso de Colau de que el expresidente «tendría problemas para caminar por Cataluña» como una posible incitación a la violencia o intimidación.

Los hechos se remontan al 6 de octubre de 2026, cuando Colau intervino en el programa Cafè d’Idees conducido por Gemma Nierga. Durante la tertulia, la exalcaldesa afirmó que se alegraba de que Puigdemont pudiera regresar a Cataluña para poner fin a la excepcionalidad judicial, pero añadió que el presidente en el exilio tendrá «problemas para caminar por Cataluña», sobre todo después de que su partido votara en contra de los dos decretos de vivienda en el Congreso de los Diputados. Esto provocó que Gonter y dos ciudadanos más presentaran escritos de queja al CAC, al considerar que la expresión podía constituir una amenaza, una intimidación o una incitación a conductas antisociales y violentas, una hipótesis que el regulador desestima.

El informe del Área de Contenidos del CAC concluyó que las palabras debían analizarse en su contexto, vinculando la frase a la necesidad de que el expresidente respondiera políticamente ante las críticas ciudadanas por la cuestión de la vivienda. Así, el organismo concluye que se deben interpretar como «una alusión a las repercusiones políticas y sociales de la decisión del partido Junts per Catalunya». Además, también señala que se debe tener en cuenta el contexto en el que Colau hizo estas manifestaciones. En este sentido, señala que las hizo durante una tertulia política sobre el regreso del presidente en el exilio y las consecuencias del voto en contra de Junts: «Este contexto otorga un peso relevante a la libertad de expresión, que protege también las críticas contundentes o incómodas sobre la actuación de los responsables políticos».

Protección constitucional y un voto particular crítico

En su resolución, el Pleno del Consejo recuerda la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que protegen no solo las ideas inocuas, sino también aquellas críticas que puedan resultar incómodas o puedan inquietar a una parte de la población en el marco del pluralismo político. Según el organismo, en el fragmento no se identifica ninguna llamada expresa a la violencia física, sino una referencia al descontento social por una decisión parlamentaria.

A pesar de votar a favor del acuerdo, que queda aprobado por unanimidad, el presidente del CAC, Xevi Xirgo, ha formulado un voto particular concurrente donde califica la expresión de «desafortunada» y cree que recurrió a expresiones que pueden ser interpretadas como «advertencias personales». Xirgo advierte que, aunque estén protegidas por la libertad de expresión, declaraciones de esta naturaleza pueden evocar hostilidad personal y contribuir al «señalamiento personal de alguien por sus opciones políticas», defendiendo que la ética política debería evitar mensajes que «tienen naturaleza intimidatoria o amenazante» en lugar de centrarse en el debate de ideas. La normativa que regula el CAC prevé esta fórmula para hacer constar la opinión de un consejero contraria a un acuerdo aunque, por razones técnicas, haya tenido que votar a favor. En esta ocasión, Xirgo ha votado a favor del acuerdo de no sancionar a nadie porque el informe jurídico establece que los hechos no son sancionables, pero ha querido dejar constancia de su crítica.

El abogado critica la «neutralidad» del CAC

Tras la resolución, el abogado Quim Gonter ha precisado que en ningún momento planteó su queja en términos delictivos porque, de ser así, habría denunciado las palabras de Colau ante la Fiscalía. En este sentido, defiende que las llevó al CAC porque, a su parecer, podrían constituir «una incitación a la violencia física, y también a la violencia verbal o las conductas antisociales» contra Puigdemont. Asimismo, subraya que las palabras también podrían ser «una justificación y una apología hacia las conductas violentas o antisociales que Puigdemont pudiera sufrir». Por otro lado, critica que en Cataluña «se confunde el concepto de ‘neutralidad’ con el hecho de poner [en tertulias] personas controladas por los diversos partidos políticos».

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