Marc Ribas es de aquellos que piensa que todo el tiempo pasado siempre será peor que lo que tenga que venir. El presentador del
Muchos de los jóvenes que acudían hace unos años a la zona hermética debían de verlo por allí, en un momento de su vida en el que vio cosas muy chulas y otras «muy feas y desastrosas«. No es fácil trabajar en el mundo de la noche y, todavía menos, si eres deportista y responsable como lo era él ya en aquella época. Dice que era habitual ver gente emborrachándose y drogándose mientras él trabajaba, pero que estos vicios nunca lo interesaron porque sabía que no le convenían: «Yo bebía agua baja en sodio y comía mi
Su tarea consistía, principalmente, en montar las fiestas que disfrutarían los otros. Él, en cambio, mantenía la cabeza en su lugar porque sabía que al día siguiente querría ir a hacer deporte o a pescar con su padre: «Vi muchos excesos y mucha cocaína en el mundo de la noche, pero también hay mucha en el mundo de la restauración con la excusa de que es una profesión muy dura«.
Parece que Marc Ribas haya vivido muchas vidas, ya que también ha revelado que estuvo una época viviendo en Brasil. ¿Y por qué volvió a Cataluña? Básicamente, porque en las videollamadas que hacía con sus padres se dio cuenta de que se estaban haciendo mayores: «Es duro ver cómo envejecen tus padres«.

Marc Ribas recuerda una anécdota curiosa de sus inicios en el Cuines de TV3
La vida le llevó a acabar presentándose a un casting y, posteriormente, a empezar a ganarse la vida con sus platos. Nunca ha dejado de cocinar, aunque esto le implique mucho más trabajo porque los proyectos en televisión no hacen más que multiplicarse. Ha resultado curioso que recuerde una anécdota sobre sus inicios como presentador del
Bien pronto se darían cuenta de que este físico, en realidad, hacía más gracia que otra cosa. Y ahora, confiesa que lo paran por la calle y muchas personas aprovechan para tocarle los brazos, la espalda o las piernas: «Creo que me lo han tocado todo excepto los genitales». Hace un montón de programas y no para nunca, pero mantiene los pies en el suelo y sabe cómo lo ha conseguido: «Este domingo estuve mucho rato limpiando mi cocina porque quiero mantener mis tareas como jefe de cocina, aunque después salga y me pidan hacerme fotos«.

En cuanto al resto de confesiones que ha soltado, hay que destacar algunos como que mantiene relaciones sexuales en la cocina de manera frecuente o que preferiría cenar pan con tomate en casa con su mujer que irse a solas a un restaurante de estrella Michelin porque considera que las comidas «son para disfrutar en pareja».






