Almudena Cid ha concedido una entrevista muy impactante en Salvados, en la cual ha confesado que la lesión que ha sufrido ha sido mucho más importante de lo que había explicado públicamente. Los médicos han tenido que operarla para colocarle una prótesis de cadera y le han confirmado que tendrá secuelas toda la vida: «La prótesis tiene cuatro componentes, me han dicho que tengo un Ferrari en mi cadera». ¿El problema? Que no le han quitado el dolor: «Cada mañana, me levanto con mucho dolor. Poner el pie en el suelo me genera un dolor horrible«. «El deporte de élite deja secuelas y patologías para toda la vida«, ha lamentado.
Después de tantos años en la élite de la gimnasia rítmica le han destrozado los pies, sobre todo porque compitió con varias lesiones durante demasiado tiempo: «En 2023 me dijeron que tenía el labrum roto, el cartílago roto, que tenía un esguince y la articulación hecha pedazos«. Los cirujanos le dejaron claro que se trataba de un problema muy grave y que no existía ningún cirujano conservador que pudiera arreglarlo: «Me dejó en shock saber que tendrían que ponerme una prótesis con solo 43 años. Llevaba 20 años arrastrando la lesión y todavía me emociono… Afortunadamente, me he recuperado como creía que no podría hacer. Daba por hecho que había muchas cosas que no podría volver a hacer».
Que, en su momento, incorporaran elementos muy exagerados en la gimnasia rítmica no le hizo ningún favor: «Teníamos que levantar la pierna a 180 grados y dislocarla hacia atrás 180 grados más. La pierna pasaba por una rotación tan fuerte que era inevitable notar que te hacía daño«.
Llevó su cuerpo al límite para competir. Hoy lleva una prótesis en la cadera. “Cuando te retiras nadie hace seguimiento de tus patologías”. #SalvadosAlmudenaCid https://t.co/wPM7DoVBqM
— Salvados (@salvadostv) November 1, 2026

La infancia de Almudena Cid, complicada y con la familia lejos
Almudena Cid, como tantas otras deportistas, vivió una infancia y adolescencia marcada por un entrenamiento «muy exigente» pensado en las competiciones internacionales: «En el centro de entrenamiento teníamos un menú cerrado y normas estrictas. Me daban cena si veían que estaba en mi peso ideal, sino solo me daban media cena o solo fruta o yogur». No quiere culpar a los técnicos, tampoco, que en aquella época actuaban así porque veían que daba resultados. La suya fue una infancia totalmente diferente a la del resto de niñas de su edad, pero dice que no cambiaría nada: «El deporte ha activado en mí todas mis capacidades, cómo soy y cómo he salido de momentos difíciles».
Sus padres no eran ricos y, por ello, no podían permitirse estar viajando por el mundo con ella en las competiciones: «Había padres que acompañaban a las hijas cada semana, pero los que no pues estábamos un montón de tiempo sin verlos porque la economía era la que era». Su padre colocaba ventanas de aluminio, ha explicado, mientras que la madre no trabajaba porque se encargaba de cuidar a los tres hijos.

Eso sí, no fue fácil: «Nos extraen de nuestro núcleo familiar con solo 14 años y tienes que vivir en un régimen de trabajo». El problema de base es que todo aquel esfuerzo no se ve reflejado en ningún lado: «No se ve reflejado en la vida laboral«. Es por eso que un grupo de deportistas están luchando para pedir que las federaciones coticen a la Seguridad Social para que dejen de ser autónomos o amateurs: «Hay un montón de deportistas que prácticamente no han cobrado nunca. Qué mínimo que, después de una década de trabajo, estés protegido a nivel de lesiones». Quieren una jubilación justa, la que aún no tienen.

