Iñaki Urdangarin siempre ha presumido de ser un padre entregado y muy presente en el día a día de sus hijos. La imputación en el caso Nóos y el posterior encarcelamiento marcó la vida de toda la familia, pero nada volvió a ser igual entre ellos. La gota que colmó el vaso realmente, eso sí, fueron las fotos robadas que aparecieron en la portada de la revista Lecturas. En ellas, se veía al exduque de Palma cogido de la mano de otra mujer cuando no se sabía que se había separado de Cristina de Borbón. ¿La había engañado? Todos lo dieron por hecho, una infidelidad y un engaño que también hicieron mucho daño a los niños. La relación con la pequeña, con Irene, fue la que más dañada quedó. Y, según dicen, todavía hoy no quieren ni ver a Ainhoa Armentia. Ahora, ha sorprendido que Iñaki haga autocrítica precisamente de su papel como padre.
Ha hablado de ello en el discurso que ha pronunciado en The Change Congress, un encuentro en el CosmoCaixa sobre el futuro en el deporte y los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones. Iñaki Urdangarin, que fue profesional del balonmano durante muchos años, ha querido compartir su testimonio porque considera que podría haber inculcado el deporte en los hijos de otra manera: «Supongo que el acompañamiento que he hecho a mis hijos en el deporte tampoco ha sido el mejor posible«. ¿Ha insistido mucho? ¿Les ha presionado demasiado? ¿Les ha forzado? No ha especificado qué quería decir, pero sí ha querido aprovechar este micrófono para entonar un mea culpa.
«En mi caso, el deporte me ha aportado muchísimo en mi vida y, quizá, si pongo en práctica estas herramientas puedo devolver al deporte al menos una parte de todo lo que me ha dado», ha insistido. El proyecto le ha hecho reflexionar sobre cómo puede mejorar: «De esta charla hemos aprendido muchísimo sobre todo lo que podemos hacer mejor».

El proyecto empresarial de Iñaki Urdangarin en Barcelona, relacionado con el deporte
Iñaki Urdangarin vivía del deporte hasta que conoció a la infanta española y comenzó a sacar dinero de la familia real. Ahora que ya no se encuentra bajo la protección de los Borbones, ha tenido que buscarse la vida y lo ha hecho en un negocio propio que ha montado en Barcelona. Aquí, combina deporte y bienestar emocional con dos socios que han querido apoyarlo tras su paso por prisión.
En Bevolutive, ayudan a jóvenes deportistas a gestionar las emociones y afrontar los retos de la alta competición desde una perspectiva saludable. Además, sí parece que Iñaki ha aprendido de sus errores porque en esta empresa ponen el foco en las familias para darles herramientas también a ellos para acompañar a estas jóvenes estrellas sin añadir más presión. Al parecer, debe sentirse culpable de cómo ha gestionado la carrera deportiva de su segundo hijo. Pablo Urdangarin es el único que ha seguido sus pasos en el mundo del balonmano y el chico no lo hace nada mal, teniendo en cuenta que también ha llegado a la primera división y ha jugado con el Barça y el Granollers.

¿Iñaki no ha estado lo suficiente a su lado? ¿No ha sabido cómo ayudarlo a gestionar la presión? En las entrevistas que ha concedido el joven, sin embargo, siempre ha insistido en que el padre ha sido su principal apoyo y que le ha dado muchos consejos. Si lo dice para quedar bien o no, ahora se pone más en duda que nunca.

