El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha presentado este lunes ante el parlamento, la Rada Suprema de Ucrania, los dos proyectos de ley para la prórroga de noventa días de la ley marcial y la movilización general decretadas a raíz de la invasión rusa, iniciada el 24 de febrero de 2022 por el país presidido por Vladímir Putin.
De esta manera, según Europa Press, será la decimonovena vez que la cámara legislativa valore la posibilidad de extender la ley marcial y la movilización general. Las medidas actuales estarán en vigor hasta el 4 de mayo, por lo que, en caso de ser aprobadas, se alargarán hasta el 2 de agosto.
La ley marcial es un régimen que se implementa durante situaciones de emergencia nacional. Entre otras, impone el toque de queda en determinadas regiones, restricciones de viaje (especialmente para hombres que se encuentran en edad militar) y la prohibición de salida del país para hombres sujetos a la movilización.
En cuanto a la movilización militar, establece numerosas restricciones laborales para las personas que pueden ser llamadas a enrolarse en el ejército. Además, limita algunos derechos civiles y libertades, impone el control sobre los medios de comunicación, prohíbe ciertos partidos políticos y suspende las elecciones mientras la ley esté en vigor, amplía las facultades del gobierno para requisar propiedades e industrias estratégicas, y redistribuye los recursos económicos para el esfuerzo de la guerra.

Muere un trabajador en la central de Zaporiyia
Un trabajador de la central nuclear de Zaporiyia, ubicada en Ucrania y bajo el control de Rusia, ha muerto este lunes a consecuencia de un ataque con drones atribuido a las fuerzas de defensa del país dirigido por Zelenski, según ha denunciado la dirección de esta planta, la más grande de Europa.
Los dirigentes de la planta han remarcado la necesidad de no dirigir los ataques contra los trabajadores. “Cualquier ataque contra la central de Zaporiyia no es solo una amenaza contra la población, sino contra la seguridad”. Tanto Ucrania como Rusia se culpan mutuamente de los bombardeos contra la infraestructura de apoyo a la central, que se ha quedado sin corriente externa en numerosos casos, en plenas alertas internacionales sobre el riesgo de accidente nuclear debido a los ataques.
