La muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, en un bombardeo de Israel, no parece tener efectos sobre el statu quo del régimen de la república islámica. A pesar de las voces estadounidenses e israelíes que intuyen debilidad en el régimen tras el asesinato de cargos políticos y militares, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, es tajante al respecto: «Aún no han comprendido que Irán tiene una estructura política sólida que dispone de instituciones políticas, económicas y sociales bien establecidas», ha manifestado el alto representante de la diplomacia del país persa.
Aunque ha defendido que la «presencia» o «ausencia» de una persona no afecta la estructura en que se sustenta la administración, ha admitido que «las personas tienen influencia y cada una desarrolla su papel», en una entrevista a Al Jazeera. Como represalia por la muerte del exasesor del ayatolá asesinado Ali Khamenei y del jefe de la facción paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, la Guardia Revolucionaria de Irán ha reivindicado una serie de ataques contra Tel-Aviv durante la noche, donde se han registrado al menos dos muertos, ha informado Europa Press.

Hamás y los hutíes lamentan la muerte de Larijani
El partido milicia de resistencia islámica Hamás ha difundido un comunicado en el diario Filastín, afín al grupo, donde ha lamentado la muerte de Larijani y ha destacado lo que ha definido como su «postura honorable» en torno a la causa del pueblo palestino. Responsabilizan a los Estados Unidos e Israel de la tensión en Oriente Medio que está produciendo «la agresión» hacia la república islámica.
Por otro lado, los rebeldes hutíes han ido más allá y han descrito, mediante un comunicado emitido en el canal de televisión Al Masira, a Larijani y Soleimani como «mártires que luchan por la libertad contra la tiranía estadounidense y hebrea». Señalan que la ofensiva iniciada el 28 de febrero se enmarca en un plan israelí para «asegurar el control absoluto de la región» y «cambiarla».
Erdogan advierte a Israel por sus acciones
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha advertido a Israel de que sus acciones están llevando a la región hacia un futuro incierto y, en palabras textuales, a un «desastre», ha recogido la agencia estatal Anatolia. Ha destacado que los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) «no solo están motivados por preocupaciones de seguridad». En este sentido, ha lamentado la decisión de Israel del cierre de la mezquita de Al-Aqsa durante diecisiete días «por motivos arbitrarios y sin tener ninguna autoridad para ello», y ha cargado por los mensajes sobre «una tierra prometida» en el discurso oficial. Define el conflicto como una «guerra sin sentido, ilegal y profundamente equivocada».
El ejecutivo presidido por Erdogan también ha anunciado que la OTAN ejecutará el despliegue de un sistema de defensa aérea Patriot en la provincia de Adana (sur del país), próximo a la base aérea de Incirlik, tras la interceptación de al menos tres misiles iraníes durante las últimas semanas. El sistema se añade a los mecanismos de defensa aérea españoles, estadounidenses y alemanes desplegados en la zona del sur de Turquía.
Crece la represión interna en Irán
Aparte de la guerra abierta con el estado israelí, el régimen de los ayatolás ha recrudecido la represión interna en el país, donde han anunciado la detención de más de 70 personas en la provincia de Elburz por su relación «con grupos terroristas», vinculados a la oposición y afines a la monarquía, según la agencia iraní Tasnim. Además, se han arrestado «instigadores» de las redes sociales y a miembros del grupo de hackers que se conectaban a Internet a través de satélites Starlink.

