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Un conflicto editorial que se arrastra desde hace meses ha explotado las últimas semanas en la red, donde la escritora de libros infantiles y juveniles Meritxell Margarit ha reprochado a Mediterrània la publicación del cuento Una finestra a la butxaca, escrito por ella, con la firma de las dos investigadoras que encargaron la obra. Las profesoras e investigadoras Mònika Jiménez Morales, de la UPF, y Mireia Montaña Blasco, de la UOC, autoras de una investigación sobre los peligros del abuso de las redes por parte de niños y adolescentes, pidieron a la editorial un cuento dirigido al público juvenil como complemento divulgativo de su trabajo científico. Margarit recibió el encargo de crear y escribir el relato, pero cuando vio el libro impreso descubrió que su nombre no constaba en la portada como autora y sí aparecían Jiménez Morales y Montaña. La editorial, que también habla en nombre de las investigadoras, asegura que se trató de un «error» y que están tomando acciones para corregirlo. Pero después de meses de tira y afloja las dos partes no han llegado aún a un acuerdo para dar el conflicto por cerrado. Y, la semana pasada, a raíz de un post de Meritxell Margarit en Linkedin y la réplica de la editorial, la discusión se hizo pública.

Los hechos se remontan a hace un año, cuando Margarit recibió el encargo. «Hace 31 años que trabajo para Mediterrània, he publicado 65 títulos allí. El procedimiento siempre es el mismo. Necesitan un producto, normalmente de divulgación, aunque se trate del género de ficción como en este caso, y me lo encargan. El cliente lo supervisa, pero la autoría es mía, y siempre me la habían respetado», asegura en declaraciones a El Món. Esta vez, sin embargo, cuando recibió los ejemplares ya impresos, en febrero, comprobó que su nombre sólo aparecía en el interior –al final del libro– y sólo «como responsable del editing«. «La tarea que se conoce como editing también es mía, porque era yo misma quien hacía los cambios que eran necesarios, algunos de los cuales sobre la base de comentarios de las autoras de la investigación. Pero el tema es la autoría, que es mía y se atribuía a las dos investigadoras, en la portada y en los créditos interiores, donde están los copyrights», insiste. Como autoras constan sólo Jiménez y Montaña, tanto en la portada –donde también aparece el nombre de la ilustradora, Roser Matas– como en el interior, en los créditos del copyright.

«El relato lo creé yo desde cero, me inventé los personajes, una familia formada por los padres, un hijo y una hija y un perro. De hecho, el perro se llama Kas como la mascota de una amiga mía. Creé la trama, los diálogos, todas las situaciones para transmitir el sentido de la investigación de las investigadoras, que alerta de los peligros del uso de las redes por parte de los niños. La investigación es suya, pero el cuento no, aunque hicieran algunas observaciones que tuve en cuenta, ya que eran las clientas», añade. Como ejemplo, menciona que el título sí lo propusieron ellas. «Pero nada más», remata.

Páginas interiores del libro infantil 'Una finestra a la butxaca', publicado por Editorial Mediterrània / S.B.
Páginas interiores del libro, con los niños protagonistas intentando crear una coreografía para colgar en la red, en las ilustraciones de Roser Matas / S.B.

La editorial asegura que se trata de un error: «No negamos la autoría de Meritxell Margarit»

El caso es que la editorial –que actúa como portavoz también de las investigadoras y de las dos universidades donde trabajan, que han declinado dar directamente su versión, tal como les ha ofrecido este diario– asegura que no niega que la autoría del cuento sea de Meritxell Margarit. «En ningún momento lo hemos negado. Ella es la autora, que su nombre no salga en la portada fue todo un error, un malentendido, y desde el primer momento en que Meritxell nos hizo saber su disgusto le hemos ofrecido buscar la manera de compensarla», afirma Fran Ortiz, director general de Mediterrània, en declaraciones también a este diario. «Por eso no nos parece aceptable que nos acuse de usurpación de autoría», añade.

La negociación para reconducir la relación entre escritora y editorial comenzó enseguida cuando estalló el conflicto, que inicialmente quedó en terreno privado. Pero las conversaciones han naufragado varias veces. En un primer momento, Margarit mantuvo el diálogo con la editorial personalmente y se empezó a gestar un acuerdo, que consistía en una compensación económica y el compromiso de que en una segunda edición del cuento se le reconocería la autoría, algo que no se había hecho en la primera edición, la que ya estaba en las librerías.

Todo ello debía constar en un contrato. Pero mientras esperaba este documento vio que se anunciaban actos promocionales del libro, de cara a Sant Jordi, en los que Jiménez y Montaña eran presentadas como las autoras del cuento y lo comentaban. Hicieron una presentación en una librería y firmaron ejemplares el día de Sant Jordi en el stand de Mediterrània, entre otras acciones. «La editorial llegó a publicar un post en Instagram en el que ellas comentaban el proceso creativo del cuento. Ahora, este post y otros están borrados, pero tengo una copia», se queja Margarit. «Es entonces que detengo la negociación y me pongo en manos de un abogado especialista en derechos de autor, que me recomienda que no firme el contrato porque, según la ley, los derechos de autor no se pueden ceder. Además, están actuando por la vía de los hechos consumados», admite la escritora. «Estos actos promocionales se hicieron porque las autoras querían poner énfasis en su investigación, el estudio científico de donde surge todo. Pero los posts de la editorial están todos retirados», replica Fran Ortiz.

Retirada de los ejemplares para volver a imprimir la portada y los créditos

A partir de la entrada en escena de Mario Sepúlveda, letrado de la Associació d’Escriptors en Català –a la que pertenece Margarit–, las conversaciones pasan a manos de los abogados de las dos partes. «La ley española de propiedad intelectual, a diferencia del derecho anglosajón, dice que la autoría es un derecho moral que no se puede ceder, por eso no era aceptable la propuesta de poner en un contrato algo que podía hacer pensar que Meritxell les cedía la autoría en la primera edición, que sería como alquilárselos. Lo que había que hacer para corregir el error era retirar los ejemplares y volver a imprimir la obra con la autoría correcta, aunque fuera una autoría compartida, algo que sería discutible pero que mi clienta decidió asumir», alega Sepúlveda en conversación con El Món.

«Aceptamos la petición de recoger los ejemplares que todavía quedaban en las librerías para volver a imprimirlos con una portada nueva y los créditos rectificados, a pesar de los costos que representa una operación así para una editorial pequeña como la nuestra. Y lo aceptamos porque nuestra voluntad era y es resolver el conflicto. Encargamos un nuevo diseño de la cubierta y ya tenemos en imprenta la nueva versión», argumenta Fran Ortiz. En esta nueva edición del cuento, no habrá ningún nombre en la cubierta, sino que en la solapa interior se hace constar el copyright de Margarit como autora del texto –con el añadido «cuento basado en los resultados del proyecto SMARS»– y las dos investigadoras tienen el copyright de la «dirección del proyecto, textos y recursos pedagógicos».

Páginas interiores del cuento 'Una finestra a la butxaca' en el que se explica cómo funciona un algoritmo / S.B.
Páginas interiores del cuento ‘Una finestra a la butxaca’ en el que se explica cómo funciona un algoritmo / S.B.

Documentos mostrados por la editorial a este diario indican que se ha dado la orden de retirar los ejemplares que quedaban en las librerías y que han recogido 400 y algo, según los albaranes. Pero Margarit se muestra escéptica: «Hay ejemplares disponibles en varias librerías, según indican sus webs, y yo he comprado dos en dos plataformas, cuando supuestamente estaban retirados y me han llegado, con la portada original». «El proceso de retirada es lento y no lo controlamos nosotros, hay una distribuidora, y poco podemos hacer con grandes plataformas como Amazon, que hacen lo que quieren», replica Ortiz.

El director general de Mediterrània también asegura que una vez pactado que se retiraría la edición la otra parte les planteó «una nueva compensación económica». «Volvemos a aceptarlo y asumimos un nuevo costo económico con la voluntad de poner fin, de una vez por todas, a esta situación», asegura. Pero la escritora tiene otra lectura: «No sé de qué compensación hablan. Lo único que había sobre la mesa era que hiciera dos adaptaciones escritas de películas de Disney, como he hecho 15. Pero en todo caso eso sería cobrar por hacer un nuevo trabajo, no es ninguna compensación por lo que ha pasado».

Llegados a este punto, Ortiz insiste: «Estamos haciendo todos los esfuerzos para cerrar el conflicto y, a pesar de todo, los ataques públicos continúan». «No son ataques, es explicar la verdad», remata Margarit.

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