El día de Sant Jordi es el día del libro, y no solo de la literatura. Los libros nos permiten uno de los pocos espacios de soberanía que nos queda a los humanos. Sea la narrativa, sea el libro práctico, el ensayo o el cómic. Los libreros bien lo saben. Lo saben tan bien que saben distinguir el hecho de quien pide un libro para leer de quien pide para leer un libro. Además, aunque sorprenda, la diada de Sant Jordi es de los catalanes. Todos están invitados, pero es una fiesta de los catalanes. Y, como catalanes, promocionamos los libros en nuestra lengua, que es el catalán.
Los catalanes tienen derecho a leerlo todo en catalán. Y, para conseguirlo, son necesarias iniciativas como la de Catway Edicions, dedicado al Manga en catalán. Un sello editorial de Continuarà Còmics, la tienda decana de cómics de Cataluña y de todo el Estado español. Una aventura empresarial entre Albert Mestres, fundador y alma de Continuarà, el periodista y director general del Grup Món, Vicent Sanchis, y dos auténticos doctores en manga como son Marina Tomàs y Ezequiel Peris.

Militancia lingüística
Catway quiere llenar un espacio donde editoriales como Planeta o Panini solo cumplen con el expediente de coeditar álbumes de manga en catalán, priorizando su publicación en castellano. Catway da la vuelta a este planteamiento y trabaja arduamente para encontrar novedades de Japón y adquirir derechos para su edición y publicación exclusivas en catalán. De hecho, buscan contrarrestar la tendencia en un sector donde el lector aún no tiene «suficiente militancia lingüística» y, si ve una novedad, no le importa adquirirla en castellano o en inglés. De hecho, Catway también aprovecha que ningún gran grupo editorial en catalán se haya atrevido a hacer manga solo en catalán.
La oferta de Catway es generosa, con publicaciones como si «fueran para su propia estantería». Son una decena de títulos al año, elegidos con cuidado artesanal y teniendo en cuenta las condiciones que imponen los derechos de autores japoneses, muy diferentes de los europeos. Además, cuentan con una eficaz distribución a través de canales especializados, la venta en tiendas y eventos, además de su presencia en el Salón del Manga de Barcelona, un simposio de referencia en el sector. «Hacemos una colección porque nos gusta el manga y consideramos que el vacío es terrible e injustificable», explica Sanchis en conversación con El Món. Catway quiere llenar el vacío y lo hace con profesionalidad, cuidado y audacia.

