Joel Joan (Barcelona, 1970) vive un momento profesional muy dulce y, prueba de ello, es que su cara ha tomado el metro de Barcelona en carteles promocionales de dos estrenos diferentes que le han coincidido la misma semana. Este viernes, ha llegado a los cines Escape Room 2, la continuación de la película que lleva a la gran pantalla las pruebas terroríficas que deben superar los miembros de este curioso grupo. Y, solo un día antes, ha estrenado la obra Buenos y malos en el Teatro Condal con todas las entradas agotadas. El Món entrevista a un productor y actor sin pelos en la lengua que reivindica una comedia que muerda y no tenga miedo de herir sensibilidades.
Acaba de estrenarse Escape Room 2, la secuela de una película que tuvo una muy buena recaudación en taquilla. ¿Hay nervios por la acogida? Aquí se han dejado la piel y, imagino, el dinero.
Este es un estreno muy importante para nosotros. Héctor Claramunt y yo nos hemos dejado la piel, la vida y el dinero, sí. Siempre está el mito de que segundas partes nunca fueron buenas y eso nos ha motivado para afilar la herramienta muchísimo. El guion es buenísimo y muy diferente del de la primera, de la misma manera que también hemos gastado mucho dinero en una escenografía y un tipo de cine al que no estamos acostumbrados en nuestro país. Aquí todo es muy naturalista y realista siempre, pues en Escape Room 2 hacemos un poco de harrypottismo… Hemos inventado un mundo paralelo en la montaña de Montjuïc, donde estaba el antiguo parque de atracciones, y hemos creado un fantasma que ha quedado allí enterrado muchos años con un psicópata que les hace hacer un recorrido alrededor de la muerte. Y este tipo de cine, en nuestro país, no somos capaces, yo pienso, ni de imaginarlo.
En Cataluña tienen muy poco prestigio las comedias.
Sí y, por eso, la gente hace dramas… los que sí que tienen cabida en los festivales. La comedia, en cambio, es un género que te exige mucho y a la vez siempre está poco recompensado. Hacer una comedia es muy arriesgado, a menos que el público decida ir en masa a verla. Eso es lo que más feliz nos haría a mí y a Héctor, de hecho, porque nosotros no hacemos películas para ganar premios ni prestigio, sino para que la gente pase un buen rato. Insisto, la comedia es más arriesgada que el drama porque la comedia tiene un problema y es que, si no hace reír, ha fracasado. En un drama, en cambio, todos pueden estar en silencio y no sabes si aquel se ha dormido o el otro se está aburriendo. Con el drama cuela todo, pero con una comedia no.
La primera parte de Escape Room funcionó muy bien en el teatro, en el cine, en la televisión y en Netflix. ¿Qué tiene esta saga que la hace tan atractiva?
La primera parte es una joyita de obra de teatro y también lo fue la película. Piensa que tenía una escenografía muy pequeña porque nos lo podíamos permitir, ya que todo lo que pasaba allí ya era muy potente. En esta segunda parte, sin embargo, queríamos desenmascarar a los personajes y hacer una escenografía más potente. Aquí queríamos romper eso de tener a nuestros cuatro entrañables personajes en una habitación cerrada. Queríamos que esto creciera, y, hostia, si ha crecido… La segunda parte de Escape Room es un auténtico peliculón y parece de Hollywood. Así te lo digo.
El tráiler es digno de una superproducción y no estamos acostumbrados a ver uno así en el cine catalán, siempre tan conservador.
Totalmente. Aquí siempre en pequeño y con desgracias… Pero una gran producción no es, eh, aquí lo que hemos hecho es ponerle una gran imaginación y un gran trabajazo de todos los que la hicimos. Esta no es una peli de 5 o 6 millones de euros como Cronos; aquí teníamos mucho menos dinero. Lo que pasa es que está pensada desde un lugar que no estamos acostumbrados a pensar, que es en grande, sin complejos, sin tabúes, sin censura y sin nada. Es una película que resulta un milagro en el momento que vivimos ahora, cuando todo lo que decimos tiene que ser políticamente correcto. Ahora, tienes que hacer películas que no molesten a nadie y que no ofendan a ninguna minoría étnica, sexual o lo que sea. Todos contentos… Pues la comedia tiene que morder y tiene que hacer daño. La comedia de tonterías no es comedia, sino que para mí es ofensiva. Que intenten hacerte reír con la escena de un hombre en el baño que se queda sin papel higiénico… que bien…
¿Debe haber crítica y reflexión detrás de la comedia?
La risa es lo más serio que hay y esto es lo que no entienden ni los académicos, ni los festivales, ni nada. Como decía Billy Wilder, si tienes que decir algo serio, más vale que tengas gracia porque si no se te echarán encima. A Billy Wilder lo tenemos como uno de los grandes maestros de la comedia americana, pero en un país pequeño como este… y pequeño me refiero a pequeñas mentes y terriblemente colonizado. Y colonizado no solo en el sentido nacional, sino también colonizado por este políticamente correctismo en el buenismo, el woke este… Nuestra película es un rara avis y evidentemente que queremos que sea entretenida. ¿Por qué en el cine la palabra entretenida es mala? ¿Nos tenemos que ir a aburrir para que algo sea bueno? ¿No puede ser bueno y divertido? ¿Y entretenido? O sea, ¿qué problema hay con el cine de entretenimiento? Sí, gracias a Dios que es entretenido, porque quién demonios quiere hacer cine de no entretenimiento y de aburrimiento?
Las comedias americanas son muy diferentes de las de nuestra casa, entonces? Porque allí sí que triunfan y se hace una clara apuesta.
El problema de base es que aquí no nos atrevemos a hacer comedias como se debe. Hay que ser muy valiente para hacer comedia, hay que tocar el meollo del asunto, hay que ir a meter el dedo en la llaga, donde más duele…
Un director que está comenzando no se atreverá a hacer una comedia incómoda.
Yo me atreví a hacerlo en Plats bruts y tenía 20 y pico… La gente joven sí que se atreve a hacer comedias, lo que digo es que a mí no me hacen gracia las que hacen. Las comedias que veo en la televisión hoy en día, que supuestamente me tienen que hacer gracia, no me hacen porque están mal hechas y porque cuesta mucho hacer una comedia. Es más fácil hacer un drama con la muerte de alguien, la pena, unos violines, un plano secuencia…

En el drama está todo inventado.
Sí, mientras que en la comedia siempre tienes que ir más allá o innovar. Y otro melón es que meten todo, dentro de este género, porque Torrente Presidente y Escape Room 2 son comedias las dos y, bueno, no son lo mismo. Puedes hacer comedia muy barata, muy grosera y muy poco entretenida. Igual que se puede hacer el drama muy pasteloso y muy dramático.
¿Cómo ve la industria del cine en Cataluña, ahora mismo?
El cine y todo lo que pasa en nuestra casa, en general, está atenazado por el miedo. La gente tiene miedo… miedo de que no le den la subvención de turno, miedo a las consecuencias del tuit que haga, miedo de opinar y miedo de todo. Todos hacemos ver que esto está de maravilla, pero todos vivimos con el culo muy apretado y con miedo. Tenemos miedo de hablar en catalán en un establecimiento o con el médico y que te puedan decir habla en castellano o te largas. Y vamos con una especie de castellano del siglo XIII, ¿sabes? No fuera caso que hubiera algún problema hablando nuestra lengua en nuestro país y esto nos creara un conflicto muy violento… Así no puedes crear, así no hay arte, así no hay nada, así solo hay postureo. Ya hace muchos años que en nuestro país se vive del postureo, que hacemos ver que son buenas cosas cuando son mediocres o, simplemente, terriblemente aburridas y muy pretenciosas. Y pobre de ti que digas algo… Si ahora mismo no te gusta La bola negra, por ejemplo, ya la has liado. ¿Por qué? Porque todos tenemos que pensar lo mismo y porque la disidencia se castiga como en una dictadura. Vivimos una especie de dictadura transparente de conceptos y de policía, también, porque te pueden meter en la cárcel por una canción de un rap o por un tuit, te pueden apalear por llevar un trapo con unas cuatro barras pintadas y un triángulo rojo… Esto lo hemos notado, lo hemos asumido y así es como va el mundo.
¿Es el carácter catalán?
A los catalanes se nos puede castigar, pegar, humillar… y nosotros en vez de rebelarnos contra eso, al contrario, nos sentimos realmente culpables de molestar porque el catalán tiene miedo de molestar, tiene miedo de no ser querido, tiene miedo de lo que dirán y así ni cine, ni teatro ni arte, ni poesía, ni nada. Así la vergüenza de tener un presidente electo en el exilio 10 años, presos políticos, Pablo Hasél en la cárcel… todo esto es inadmisible. Ninguno de estos ha puesto una bomba en ningún lugar, por tanto, es inadmisible. Y todos comulgamos y todos callamos porque mientras a mí no me toques… Es esa cosa tan cobarde que nos pasaba en la posguerra de nuestros abuelos, el ‘no te signifiques’ y el ‘mientras a mí no me toques’. No sé qué puedo pensar del sector, que me aburre. ¿Qué películas realmente me interesan de las que hay ahora mismo en la cartelera? Pues no lo sé.
Y, en este contexto, ¿cómo se puede hacer reír a un catalán? ¿Qué debe tener una buena comedia?
Pues tenemos que reírnos de lo cobardes que somos. Eso es lo que hace Escape Room 2, reírnos del hecho de que vamos de feministas pero cuando nos conviene no lo somos… El feminismo ahora también es el otro gran tabú, tú no puedes poner en duda el feminismo. Pues, a veces, lo que hace es ser muy condescendiente con la mujer y tratarla como si fuera una especie de niña pequeña. Y lo mismo con el Proceso y con el independentismo, que nos hicimos cobardes. En una comedia te tienes que reír exactamente de aquello que da miedo reírte. Si no da miedo, estás haciendo fiestecitas y un masaje a los poderes fácticos. Héctor y yo vamos a contracorriente, por eso nos cuesta tanto levantar las películas. Ya te digo que no hay dos productores en toda España que pongan tanto dinero en sus películas. Lo que pasa es que Héctor y yo somos unos ingenuos y unos apasionados. Al final, lo que queremos es que sea una buena película y no tomarle el pelo al público. Queremos ser honestos, no hacerles reír con lo que ya está pasado y superado; sino con lo que pasa ahora. Y si después más o menos podemos ganarnos la vida haciendo teatro, pues podemos perderla con el cine. Quien no perderá será el público, que no saldrá decepcionado. Es imposible que el espectador de Escape Room 2 salga decepcionado porque toca muchos temas importantes en una especie de cosa imaginativa que no se ha visto en nuestro cine. Me gusta decir que Hollywood ha llegado a Cataluña porque el concepto es de gran película y para todos los públicos con diferentes niveles de grado de entendimiento. Para los más jóvenes es genial porque es una aventura brutal, pero para los más mayores hay referencias que solo ellos entenderán.

El escape room de la película, al final, es la excusa para hablar de todo esto.
Es la gran excusa, exacto, para desenmascarar a nuestros personajes y hacerles caer la cara de vergüenza. Y es muy divertido ver que, entre la primera y la segunda parte, han pasado 5 años y, en estos 5 años, han aparecido nuevas máscaras en ellos. Ahora hay nuevas máscaras, ya que los de la CUP ya no son independentistas por ejemplo. Ahora, para los de la CUP es la vivienda el único problema. ¿La independencia? Ahora no hay un problema de independencia, no, ni de Rodalies, ni de sanidad ni de educación… Todo eso no se soluciona con la independencia, dicen. Fuera máscara. No me vayas de independentista que ya no lo eres, cuando ya no luchas. Igual que Esquerra Republicana, me hace mucha gracia toda la gente que dice que son independentistas, pero no hacen nada por la independencia. Ahora luchan por la unidad de España, pero si les preguntas te dicen que son independentistas… Pues sé honesto, no me tomes más el pelo. Si eres independentista, lucha por la independencia o cierra la boca. Lo que no me vale es que me lo digas a mí, pero luches por lo contrario… por la unidad de España, para que España nos siga robando y nos siga aplastando la lengua y nos siga eliminando como pueblo.
¿Ve el futuro muy negro, entonces?
Soluciones hay, aunque se vea todo muy negro. Piensa que en los momentos en que todo se ve más negro, acaban pasando cosas más extrañas. El futuro es inescrutable, no sabemos qué pasará, pero mira a Francia cómo tienen muy claro cuándo se deben plantar. Como si tienen que quemar el Parlamento. No sé si eso lo veremos aquí, ninguno de nosotros lo sabe.
En esta segunda parte de la película, su personaje también evolucionará a nivel político.
Mi personaje es el gran calzonazos y el gran indeciso, el tío que no ha tomado nunca una decisión. Tomó una y, ahora, se ha hecho muy independentista por la influencia de su novia cupaire. Ahora él va a la Meridiana cada viernes… Marina le hará un comentario que le hará pensar que es un líder, pero él no lo es pobrecito mío. Hace gracia, pero, porque él se lo quiere creer y se ha construido el personaje del líder. Eso sí, el escape room le desmontará todo eso.
¿Usted superaría un escape room como este? ¿Con quién cree que podría conseguirlo?
Uy, en la vida real no hay escape rooms tan personalizados. En uno real, las pruebas se basan en cálculos o cifras mientras que en la película el mismo escape room los conoce y eso lo hace realmente complicado. He hecho un par, solo, pero tengo claro que mi compañero sería Héctor Claramunt porque él es un fanático de estas pruebas y seguro que me ayudaría, es un tío muy listo. De hecho, la idea de la obra surgió de él porque fuimos juntos a hacer uno y creímos que estaría bien hacer que el anfitrión del escape room fuese un asesino que pusiera a los personajes contra las cuerdas. La idea era muy simple y creo que, precisamente por eso, funciona.
Los escape rooms han llegado a estar muy de moda, pero quizá ha bajado un poco el suflé?
¡Madre mía, todavía, en Barcelona ha llegado a haber más de 800 salas y la gente todavía va mucho. De hecho, ha sido la ciudad con más escape rooms del mundo y hay auténticos profesionales que giran por todo el mundo haciendo.

¿Los espectadores les reclaman una tercera parte? ¿El final de la segunda obra lleva a que haya continuación?
Y tanto que la piden, y tanto, la gente quiere ver estos personajes en nuevas situaciones. Y sí, a nosotros nos encantaría, pero cada vez cuesta más… cada vez el reto es mayor porque ¿por dónde los sorprendes? Con el final de esta segunda, será difícil hacer la 3… pero no tenemos prisa, las cosas se deben madurar y se deben ir haciendo. Ya lo veremos.
También esta semana se estrena Buenos y malos, la obra de teatro que le coincide con la promoción de la segunda parte de Escape Room.
Me ha coincidido la película y el teatro, sí, aunque la idea original era estrenar el film el pasado mes de mayo. Como aún no la teníamos acabada, acabamos eligiendo la fecha del 9 de octubre y, mira, me ha coincidido todo. Me hace gracia que, voy en metro y veo mi cara en dos carteles promocionales diferentes. Parece que toda la cartelera sea mía… La cosa es no coger el metro, así se gestiona. Y tienes que dar las gracias de tener tanto trabajo, es un mundo complicado y entiendo que los actores digan tantas tonterías porque realmente es muy difícil poder vivir de actor y quieres caer bien a todo el mundo… Hay muchos actores, pero también hay mucha producción. La diferencia que tengo yo con el resto de actores es que yo también soy productor, así que yo decido qué hago, me escribo mis papeles y me lo pago todo yo. Me arriesgo con mi empresa, pero tengo la complicidad de la gente de Focus con sus cuatro teatros que siempre creen en mí supongo que porque he hecho éxitos como Plats Bruts o Escape Room 2 que ha tenido un éxito sin precedentes en el teatro catalán. Y no es suerte, sino que yo trabajo mucho. Mi padre, donde quiera que esté, me inculcó el hecho de ser exigente, la disciplina, el trabajo bien hecho que debe ser coherente y honesto.
Los éxitos no caen del cielo.
No, un producto no tendrá validez sin trabajo y no vivirás de cuatro chistes tontos que haces en una noche. El guion de Buenos y Malos, por ejemplo, me ha llevado dos años y medio. A mí el público me merece mucho respeto. Yo no lo soporto, cuando voy al teatro o al cine y me pregunto si eso es lo mejor a lo que podían llegar. Hay mucha gente perezosa, con talento… pero ¿por qué no trabajas un poco más? Como ciudadanos que hemos renunciado a nuestros sueños, que todo nos está bien… Si no arriesgas y si no hay valentía, pues no transpira. Muchas veces compramos cosas, espectáculos, cines y series que, para mí, no tienen el nivel… pero como hemos bajado todos el nivel, porque cuando lo subimos pasamos a ser un país de primera y nos atizaron… pues entonces vivimos en lo que decía antes, en el imperio del miedo.

