El comisario de inteligencia jubilado del Cuerpo Nacional de Policía, José Manuel Villarejo, ha sabido aprovechar el oficio, la memoria y los años de agente encubierto para declarar este lunes en la Audiencia Nacional en la vista oral por la operación Kitchen. Una declaración esperada porque, no se puede olvidar, que la causa es la pieza separada 7 de la macrocause Tándem, que ha investigado los trabajos policiales clandestinos y actividades privadas del comisario.
Villarejo se ha subido al estrado, con una actitud bastante diferente a sus declaraciones en los juicios celebrados hasta ahora presididos por la magistrada Teresa Palacios. El fiscal César de Rivas ya le había tomado las medidas, pero Villarejo ha sabido extender la dispersión y recordar la ingente cantidad de información que tiene y su capacidad profesional de relacionarla. Así ha explicado que la Kitchen, operación clandestina para recuperar información comprometida del PP en manos del extesorero del partido Luis Bárcenas, tenía un doble origen.
Por un lado, el interés de Mariano Rajoy por localizar información del extesorero que lo pudiera incriminar o complicarle la vida. Y, por otro, teniendo en cuenta que su jefe era «muy monárquico», en referencia a Eugenio Pino, exdirector Adjunto Operativo del CNP, para tapar la relación que mantenía el rey emérito, Juan Carlos de Borbón, con un conocido traficante de armas Addul Raham El Assir. De hecho, Villarejo maniobró, supuestamente por orden del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por el cual ha dicho hoy trabajar, para sacar el caso El Assir de los juzgados españoles.

«Tengo la sensación»
«Tengo la sensación de que el señor Rajoy se aprovechó de esta operación oficial y legítima —que tenía por objetivo rastrear activos de Bárcenas en el extranjero— porque si había algo que lo pudiera implicar, trincarlo«, ha definido con un estilo bastante directo. «Tengo la impresión de que tanto el exministro (del Interior, Jorge Fernández Díaz), el secretario de Estado (de Seguridad, Francisco Martínez) y todos los demás fueron engañados por el genio de Rajoy, que lo resuelve todo con Cardhu», ha declarado con rotundidad. De hecho, igual que Pino han apuntado que la instrucción directa de vigilar a Bárcenas fue del exdirector general de la Policía, Ignacio Cosidó.
Siguiendo este hilo, se ha preocupado de sacar de la operación Kitchen al ministerio del Interior. «Nunca di detalles sobre Bárcenas al ministro Jorge Fernández Díaz». «El señor Rajoy me pidió que le informara directamente a él porque no se fiaba de las cuentas que le podría dar el ministro», ha asegurado. El comisario, al que la fiscalía le reclama 19 años de prisión, ha insistido en que el CNI y el gobierno español tenían mucho «interés y ansiedad por la información que podría guardar Bárcenas de las altas instituciones del Estado». «Tenía información sobre el tráfico de armas» y a partir de ahí se las ingenió para relacionarlo con el emérito.

