Las familias viven bajo el mismo techo, pero cada uno en su parcela, apartado en su mundo. El estilo de vida, las pantallas, los horarios y el estrés nos han desconectado del sentido de “hogar”.
Una guía para reconocer tres rasgos que alimentan la ansiedad —autoexigencia, amabilidad en exceso y alta reactividad— y para poner límites, flexibilizar y entrenar la calma.