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La psicología revela el peligro del ‘mattering’ a los 70 años: «Sentirse inútil aumenta el riesgo de mortalidad»

Llega un momento en la vida en el que el teléfono deja de sonar para pedir consejos. La crianza ha terminado, los hijos han alcanzado la ansiada independencia y, de repente, se instala un silencio incómodo en el hogar de los padres.

Es el gran éxito de tu vida, pero se siente como un vacío devastador. *(Sí, la psicología acaba de demostrar que triunfar como educador puede transformarse en una trampa emocional a los 70 años)*. No hablamos de desamor, sino de algo mucho más profundo y peligroso para la salud mental: sentirse prescindible.

El peligro de dejar de importar: el concepto ‘mattering’

La psicología del envejecimiento hace tiempo que observa esta dolorosa experiencia que arrasa en las consultas actuales. Se trata del mattering, un término que define la necesidad humana vital de sentir que seguimos contando para alguien y que nuestra existencia es significativa para el entorno.

El verdadero problema no es la falta de afecto, porque el amor entre padres e hijos no desaparece, sino que se transforma de manera radical. La crisis estalla cuando el adulto mayor percibe que sigue siendo amado, pero ya no es convocado para las decisiones importantes de la familia.

Una revisión académica sobre envejecimiento publicada en el año 2020 confirmó que el mattering influye directamente en la autoestima y en la adaptación a la vejez. Sentirse un sujeto pasivo acelera el deterioro emocional.

Un impacto real en la esperanza de vida

Este fenómeno no es una simple percepción melancólica de la edad, ya que los datos científicos respaldan un impacto directo en el organismo. La utilidad percibida es un termómetro biológico que define cuántos años nos quedan por delante.

Un estudio clásico realizado con adultos de entre 70 y 79 años encendió las alarmas de la comunidad médica. Aquellos participantes que reportaban sentirse poco útiles para los demás experimentaron un riesgo notablemente mayor de sufrir discapacidad y mortalidad en los años siguientes.

La ciencia insiste en que sentirse innecesario no te quita la vida de golpe, pero destruye el propósito vital. El capital de experiencia acumulado durante décadas se queda de repente sin un destinatario claro, provocando una herida invisible en el bienestar del anciano.

La trampa de la generatividad

Para entender este proceso hay que viajar a las teorías de la psicología evolutiva, donde Erik Erikson ya describió la generatividad como ese deseo intrínseco de cuidar, guiar y transmitir conocimientos a la siguiente generación.

Aunque históricamente este impulso se ubicaba en la madurez media, las investigaciones más recientes demuestran que esta necesidad sigue latiendo con fuerza pasados los 70 años. El conflicto surge porque el éxito de la crianza era precisamente lograr la autonomía de los hijos.

Nuestros mayores sufren una paradoja cruel: ver a sus hijos triunfar y ser independientes significa que han cumplido su misión, pero ese mismo triunfo se traduce en el vaciamiento de su rol principal.

Cómo activar el plan de rescate emocional

La solución que proponen los expertos no pasa por exigir a los hijos que simulen una dependencia que ya no existe. El secreto definitivo para un envejecimiento saludable consiste en diversificar urgentemente las fuentes de sentido.

Es imprescindible desconectar el sentido de la utilidad del rol estrictamente parental para buscar nuevos escenarios donde esta experiencia acumulada siga cotizando al alza. El voluntariado activo, la enseñanza, los proyectos vecinales y los nuevos círculos de amistad actúan como un escudo protector.

Los psicólogos recuerdan que no se busca reemplazar el lugar de los hijos, sino evitar que todo el bienestar psicológico dependa de seguir siendo imprescindibles para ellos. Sentirse necesario es una necesidad humana poderosa que no se jubila nunca.

Si tienes padres en esta franja de edad, la próxima vez que los llames recuerda que no solo buscan saber cómo estás. Quizás, lo que realmente necesitan, es que les pidas un consejo de verdad.

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