El verano debería ser sinónimo de descanso, pero para nuestro cabello suele convertirse en una auténtica batalla por la supervivencia. Entre el sol, el cloro de la piscina y la sal del mar, es habitual que nos asalten dudas existenciales frente al espejo cuando vemos nuestra cabellera más quebradiza o notamos una caída mayor de lo habitual.
Seguro que has oído mil veces que lavarse el cabello cada día acelera la caída. Pues bien, el doctor Marco Romagnoli, especialista en medicina capilar y fundador de MR Grupo Clínico, ha sido tajante al respecto. La idea de que el lavado diario debilita el folículo es un mito absoluto.
La verdad sobre la caída estival
Es cierto que a finales de verano y principios de otoño notamos más pelos en la almohada, pero esto tiene una explicación biológica precisa. Se trata del efluvio actínico: una respuesta fisiológica a la exposición solar intensa que recibimos en julio y agosto. El sol empuja muchos folículos a una fase de reposo que termina provocando la caída meses después.
Lo que debemos tener claro es que el cabello que se desprende al lavar o peinar ya estaba destinado a caer. El lavado frecuente en esta época es, de hecho, altamente recomendable para eliminar los restos de sudor, cloro, sal y fotoprotector que se acumulan en el cuero cabelludo.

Cómo proteger tu raíz
El sol no provoca alopecia directamente, pero daña gravemente la fibra capilar, resecándola y restándole brillo. Usa gorras o sombreros en las horas centrales y no olvides aplicar fotoprotector específico en spray sobre el cuero cabelludo, especialmente en la raya o zonas con menos densidad.
Para llegar al otoño con una cabellera sana, el doctor Romagnoli insiste en que la salud capilar comienza desde dentro. Una dieta equilibrada con niveles óptimos de hierro, vitamina D y vitamina B12 es fundamental para que el folículo sea capaz de encajar el cambio estacional sin hundirse.

El error del cloro y la sal
Es importante diferenciar entre lo que daña la hebra y lo que afecta la raíz. El agua de mar y el cloro de la piscina no provocan alopecia, ya que no tocan el folículo, pero son letales para la salud estética de tu cabello.
Estos agentes abren la cutícula, lo que aumenta la porosidad y hace que el cabello se rompa con extrema facilidad. La solución es simple y efectiva: humedece el cabello con agua dulce antes de entrar al agua para que absorba menos sal o cloro, y enjuágalo a conciencia al terminar tu baño.
Si notas que la caída se prolonga más de cuatro meses, presenta una pérdida de densidad evidente o tienes antecedentes familiares, no esperes. Es el momento de acudir a un especialista, ya que podrías estar ante un problema de fondo que requiere tratamiento profesional.

