La guerra en Irán podría estar llegando a su fin. O así lo han interpretado los mercados ante la respuesta a la tregua entre Israel y Líbano, que apacigua uno de los puntos calientes de la región. Después de que Tel Aviv haya accedido a detener los ataques, Teherán ha anunciado la reapertura del estrecho de Ormuz para «todos los barcos comerciales» que utilizan la vía. A pesar de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha revelado que mantendrá su bloqueo, que aplicará solo a los transportes iraníes; el mercado ha recibido con euforia la medida. Solo unas horas después del hito, el barril Brent se ha desplomado cerca de un 11%, unos 10,6 dólares menos, hasta los 88,7 dólares. El West Texas Intermediate, la referencia de los futuros estadounidenses, ha retrocedido hasta los 82 dólares, cerca de un 12% por debajo del resto de la jornada. El nuevo nivel deja el barril muy por debajo de los máximos que se habían establecido a principios del mes de abril, por encima de los 110 dólares. Con esta tensión, la gasolina ha llegado a rozar los 1,8 euros el litro, mientras que el diésel ha llegado a superar los 2 euros, por la presión de sectores como el agrario o la logística.
La bajada del petróleo ha dado aire a los inversores europeos, y ha activado los principales selectivos bursátiles comunitarios en las últimas horas de la jornada. Al cierre de la semana, el Ibex-35 ha dado un salto cercano al 2,2%; impulsado, precisamente, por las compañías que más han sufrido la crisis en Irán. El valor del listado madrileño que más se ha recuperado es el grupo de aerolíneas IAG, matriz de Iberia, entre otras, con un +5,8%, hasta los 4,7 euros por acción. Por el contrario, se hunde Repsol, con un -5,33% que la deja cerca de los 21 euros. En menor medida caen las otras energéticas, menos dependientes de los hidrocarburos, como Naturgy (-1,7%), Iberdrola (-0,5%) o Solaria (-2,5%).
También han recuperado la cotización los bancos, empresas especialmente procíclicas, que dependen en buena medida de la salud general de la economía. El Banco Santander ha revalorizado sus títulos un 4,3% hasta los 11 euros; mientras que el BBVA supera los 20,2 euros por acción, un 3,53% más que en la apertura. Las otras entidades crediticias del Ibex crecen a un ritmo más reducido, de entre el 1,5% y el 2,9%. Entre las favorecidas también está la industria pesada: las siderúrgicas Arcelormittal y Acerinox suben un 4,16% y un 4,33% respectivamente. Lo hacen gracias al respiro de los inversores por la más que probable bajada de los costos de la energía, esenciales para valorar el rendimiento de estas empresas.

Europa también escala
Las principales bolsas comunitarias muestran una tendencia similar a la del Estado. El Dax 40 alemán crece un 2,4% para cerrar la semana, y roza los 25.000 puntos. Destacan las mejoras de Deutsche Bank y Commerzbank, que suben un 2,9 y un 3,9%, respectivamente. También ganan fuerza las industriales, como Siemens AG, que sube un 3,% y deja la acción en los 248 euros; o BMW, con un 4% de recuperación respecto al inicio del viernes. Por el contrario, las caídas más pronunciadas son las de las energéticas RWE (-4,13%) o E.On (-2%), marcadas por la rebaja de las facturas. También retrocede Rheinmetall, uno de los gigantes comunitarios de la defensa, que pierde ímpetu ante la perspectiva del fin de la guerra.
Similar ha sido el comportamiento del CAC 40 francés, que sube un 2% impulsado por la siderúrgica Stellantis, la tecnológica STMicroelectronics y la aeronáutica Safran, todas ellas con ganancias alrededor del 6%. Por el contrario, TotalEnergies se hunde un 5,3%, y la también energética Engie se deja un 1,1%. También cae la teleco Orange, si bien su caída responde a la oferta millonaria por el segundo operador francés, SFR, de unos 20.350 millones de euros.




