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Una Cámara de Comercio dividida aprueba vender más sillas de plata a un año de las elecciones

El pleno de la Cámara de Comercio de Barcelona celebrado este jueves, 16 de julio, ha dado luz verde a la propuesta de reforma del reglamento impulsada por el presidente de la institución, Josep Santacreu, para poner a la venta 8 nuevas sillas de plata, que se sumarán a las dos que ahora ocupan CriteriaCaixa y el RACC. La votación en urna secreta ha sido muy ajustada: 29 votos a favor y 29 votos en contra. Pero el voto dirimente del presidente ha inclinado la balanza. Se ha mostrado una fotografía de la división que esta cuestión ha generado entre los vocales del pleno, y ha visualizado una fuerte oposición de Eines de País (21 vocales) pero también de 8 vocales más a una reforma que condicionará los equilibrios que salgan de las urnas del otoño de 2027 para la gobernanza de una de las instituciones empresariales más influyentes del país.

Con la votación ganada -hacía días que había una tensión relevante por esta votación dentro de la Cámara-, Santacreu salva un punto en una partida que podría haberle supuesto un desgaste importante si hubiera perdido la votación. Santacreu, que lideraba la candidatura Va d’Empresa, no ganó las elecciones de 2023 -lo hizo Eines de País-, pero logró ser presidente gracias a una alianza de diferentes sensibilidades, entre las cuales, los representantes de la patronal Pimec. De hecho, el distanciamiento entre el presidente de la patronal de las pymes, Antoni Cañete, y Josep Santacreu, es un secreto a voces. Sea como sea, el hecho de que Eines de País haya liderado una oposición que ha superado sus 21 vocales evidencia que la decisión de vender sillas de plata y alterar la composición del pleno por la vía económica ha creado una grieta en el bloque de poder de Santacreu.

Se pasará de 2 a 10 sillas de plata

La votación de este jueves no es una más. Está cargada de simbolismo, porque el pleno ha aprobado, aunque con un empate, revertir una de las reformas más emblemáticas impulsadas por Eines de País, que redujo de 14 a 2 las sillas de plata cuando llegó a la presidencia de la Cámara en el año 2019. La ampliación de las sillas de plata será una nueva fuente de ingresos para la institución -cada silla de plata aporta 75.000 euros anuales, con una obligación de permanencia de 4 años, por tanto, 300.000 euros cada silla-, pero sobre todo, significará incrementar el peso de las grandes empresas que compran el voto sin pasar por unas elecciones y reducir el de los vocales -autónomos y empresas- escogidos directamente en las urnas, que pasarán de 52 a 44. La dirección actual ha impulsado esta reforma porque considera que los principales grupos empresariales del país deben tener una voz más relevante dentro de la institución, y que es necesario abrir la puerta a una participación más activa de empresas vinculadas a los sectores financiero, energético, industrial, logístico, tecnológico o de servicios.

Miembros de la candidatura Eines de País durante el seguimiento de los resultados de las elecciones a la Cámara de Comercio Fecha de publicación: miércoles 20 de septiembre del 2023, 20:59 Localización: Barcelona Autor: Maria Pratdesaba
Miembros de la candidatura Eines de País / ACN

Las sillas de plata no garantizarían la victoria electoral de nadie, pero quien sea más próximo a la gran empresa reducirá el número de vocalías que es necesario controlar para asegurar la presidencia después de las elecciones. En resumen, permitirán modificar en mayor o menor medida la voluntad expresada en las urnas. En este sentido, Toni Fitó, portavoz de Eines de País, alerta que se trata de una mala noticia porque “la representación empresarial debe depender del voto y no de la capacidad económica para comprar sillas», y recuerda que la Cámara de Comercio «es una corporación de derecho público, su legitimidad deriva del hecho de que las empresas eligen directamente a sus representantes”.

La existencia de las sillas de plata es relativamente reciente. Aparecieron a raíz de la ley estatal de cámaras aprobada en 2014, después de que el gobierno español presidido por Zapatero eliminara el recurso cameral obligatorio que durante décadas había constituido una de las principales fuentes de financiación de estas corporaciones. La desaparición de aquel ingreso provocó una situación complicada para muchas cámaras de comercio. La de Barcelona, por ejemplo, tuvo que enfrentar reducciones importantes de presupuesto y de plantilla. En aquel contexto, las vocalías de pago se plantearon como una fórmula para captar recursos privados y compensar parcialmente la pérdida de ingresos. La primera aplicación significativa de este modelo en Barcelona llegó con las elecciones de 2019, con 14 sillas de plata. Pero la candidatura ganadora aquel año, Eines de País, las redujo hasta las 2. Hasta hoy.

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