El empate en la votación sobre la reforma de las llamadas sillas de plata de la Cámara de Comercio de Barcelona ha trascendido el debate técnico sobre el sistema de representación empresarial y ha entrado en una dimensión política y electoral. Por primera vez desde la llegada de Josep Santacreu a la presidencia en 2023, la mayoría que gobierna la institución ha exhibido una fractura pública en una cuestión estratégica que deja al descubierto las tensiones internas que hasta ahora habían quedado difuminadas tras una estabilidad aparente. La reforma terminó prosperando, pero el resultado fue tan ajustado como simbólico: 29 votos a favor y 29 en contra, que el voto dirimente del propio Santacreu inclinó hacia la voluntad del Comité Ejecutivo. En todo caso, es una división exacta del Pleno que ha alimentado las especulaciones sobre el estado real de los equilibrios de poder dentro de la principal corporación empresarial catalana. Y también sobre el futuro político de una institución que, a poco más de un año del inicio del ciclo electoral, ha entrado en modo precampaña. La votación sobre las sillas de plata no ha dividido la institución entre partidarios y detractores de la reforma, sino que ha fracturado el bloque que gobierna la Cámara desde 2023.

Una mayoría construida a partir de pactos
Cuando Josep Santacreu asumió la presidencia, lo hizo gracias a una amplia alianza que fue mucho más allá de la candidatura Va d’Empresa. La nueva dirección logró sumar diversas sensibilidades del ecosistema empresarial catalán, con representantes de grandes empresas, independientes, sectores de la empresa familiar y actores vinculados a las principales patronales. Aquella mayoría puso fin a los cuatro años de gobierno de Eines de País. La candidatura de Santacreu obtuvo 26 de las 52 vocalías elegidas por sufragio. Eines de País consiguió 21, y hubo 5 independientes que posteriormente se alinearon con Santacreu. Esto le daba una mayoría potencial de 31 de los 58 miembros del Pleno con derecho a voto en ese momento. Y cuando se constituyó el Pleno el 9 de octubre de 2023, Santacreu fue elegido presidente con 35 votos de los 58 posibles.
Haciendo números, Va d’Empresa consiguió 9 de los 11 votos no adscritos a una candidatura, entre los que están los 5 independientes y los 6 designados por Foment y Pimec (3 por cada patronal). 2 de estos 11 no votaron a Santacreu, pero no se puede afirmar la procedencia del no porque el voto es secreto. Santacreu no ha perdido la votación, pero ha roto una tendencia. Durante buena parte del mandato, la coalición impulsada por Santacreu ha funcionado con una notable disciplina interna. Las discrepancias existían, pero raramente trascendían en forma de votaciones ajustadas. Por eso el empate registrado el pasado 16 de julio ha generado inquietud entre los diferentes sectores de la corporación. Más allá del resultado final, la votación ha revelado que la mayoría presidencial ya no actúa como un bloque monolítico.

El factor Pimec, ¿determinante?
Una de las grandes preguntas que ha dejado la sesión es de dónde provenían los 29 votos contrarios a la reforma. El carácter secreto de la votación impide conocer con certeza el sentido de cada sufragio. Sin embargo, diversas fuentes del entorno cameral apuntan que una parte significativa de los votos contrarios podrían haber procedido de vocales próximos a Pimec. De hecho, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, y el presidente de la Cámara, Josep Santacreu, hace tiempo que acumulan discrepancias en varias cuestiones, y según ha podido saber este diario, vocales de la Cámara vinculados a Pimec verbalizaron su malestar con la propuesta de incrementar de 2 a 10 las sillas de plata, al considerar que la gran empresa ya tiene un 25% de representación en la institución.
Si existe el factor Pimec, las implicaciones serían considerables. La patronal de las pymes catalanas jugó un papel relevante en la configuración de los equilibrios que permitieron la elección de Santacreu en 2023 y mantiene una influencia notable dentro de los órganos de gobierno de la Cámara. El hecho de que sectores próximos a la patronal de las pequeñas y medianas empresas hayan podido desmarcarse de la posición defendida por la presidencia evidenciaría que, efectivamente, las alianzas construidas hace tres años entran en una nueva fase.
En todo caso, la cuestión no es tanto la existencia de una ruptura formal como la constatación de que la presidencia ya no puede dar por descontado el apoyo automático de todos los actores que contribuyeron a su llegada al cargo.

Una silla por llenar en el Comité ejecutivo
Y sin que tenga una vinculación directa con la votación de las sillas de plata, ha habido una renuncia en el Comité Ejecutivo que se deberá sustituir. Se trata de el empresario Vicenç Hernández Reche, que fue CEO del grupo Tecnotramit, y que finalmente ha renunciado a la silla después de que haya trascendido que en su etapa en la empresa se retuvieron indebidamente provisiones de fondos de clientes. Al conocerse la circunstancia, Santacreu dijo que lo mantenía en el cargo y confiaba en él, pero en el pleno del 16 de julio el propio Hernández presentó la renuncia, tal y como ha confirmado este diario. Ahora el relevo se debe aprobar por mayoría en un pleno, y habrá que ver quién se postula para el puesto. Hernández venía del entorno Pimec, y ahora la incógnita es si Santacreu promoverá algún nombre más fiel a su bloque o dejará vía libre para que alguien del entorno de la pequeña y mediana empresa lo releve. En todo caso, a Hernández lo propuso el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Barcelona.
La batalla por el control de la Cámara en 2027
El debate sobre las sillas de plata se ha vuelto especialmente sensible porque afecta directamente la composición futura del Pleno y, en consecuencia, los equilibrios de poder dentro de la institución. Más que una discusión técnica sobre gobernanza, la votación de las sillas de plata se interpreta como una batalla anticipada sobre la configuración del próximo mandato. Las elecciones están fijadas para el otoño de 2027, y esta votación es un punto de partida de la precampaña. Si bien Eines de País no ha oficializado su intención de volver a presentar candidatura, lo más razonable es que lo haga en los próximos meses y intente aprovechar la ventana de oportunidad que supone la grieta en el bloque oficial para recuperar la Cámara de Comercio. A pesar de perder la presidencia de la corporación hace tres años, Eines ha mantenido una presencia significativa dentro del Pleno y continúa disponiendo de una base electoral relevante.

A la Cámara todavía le queda recorrido antes de las próximas elecciones, pero el mensaje político de la votación es difícil de ignorar. La gran coalición que permitió la llegada de Santacreu a la presidencia continúa gobernando la institución, pero ha dejado de transmitir una imagen de cohesión absoluta. Las diferencias estratégicas entre algunos de los actores que la integran han aflorado de manera pública y han evidenciado que la batalla por el futuro de la corporación ya ha comenzado.
Para Santacreu, el reto será reconstruir una mayoría sólida y evitar que la votación sea interpretada como el inicio de un desgaste político. Para Pimec, la sesión habría servido para recordar su papel determinante en cualquier ecuación de gobierno. Y para Eines de País, el empate representa la primera oportunidad real de volver a situarse en el centro del debate cameral.
