MónEconomia
La Cambra volverá a vender diez asientos de plata

La Cámara de Comercio de Barcelona está a punto de revertir una de las reformas más simbólicas de la etapa de gobierno en la institución del proyecto Eines de País. La propuesta de ampliar de dos a diez las sillas de plata devolverá una parte del protagonismo perdido a las grandes empresas y modificará el equilibrio de fuerzas dentro de la principal corporación empresarial catalana.

La decisión, impulsada por el presidente Josep Santacreu y pendiente de ratificación en el pleno del 16 de julio, va mucho más allá de una reforma organizativa. El cambio afecta directamente la manera en que se reparte la representación dentro de la Cámara y reabre el debate sobre quién debe tener más influencia en una institución que actúa como la voz de cientos de miles de empresas.

En la práctica, la ampliación de las sillas de plata significará incrementar el peso de las empresas que contribuyen económicamente a la corporación y reducir el de los vocales elegidos directamente en las urnas. Es, también, un cambio de modelo respecto al que impulsó Eines de País tras su victoria electoral de 2019. Por lo tanto, la reforma no es solo una cuestión de ingresos económicos para la institución, sino una declaración de intenciones sobre qué papel debe jugar el establishment empresarial en la gobernanza económica del país.

Cuando Eines de País ganó las elecciones camerales de 2019, una de sus primeras decisiones fue reducir drásticamente las vocalías reservadas a empresas que contribuyen económicamente a la institución. Se pasó de catorce sillas de plata a solo dos, el mínimo que permite la legislación estatal de cámaras de comercio. La medida respondía a la voluntad de limitar la influencia de los grandes grupos empresariales y reforzar el peso de los representantes elegidos directamente por las empresas.

Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona entre 2019 y 2022 / Europa Press

Aquella reforma fue una de las decisiones más emblemáticas del mandato liderado por Joan Canadell, presidente de la Cámara entre 2019 y 2022, y posteriormente continuada por Mònica Roca hasta 2023. La candidatura de Eines de País había llegado a la institución con la voluntad explícita de democratizar su funcionamiento y acercarla a la realidad del tejido empresarial catalán, formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas. El recorte de las sillas de plata se convirtió en el símbolo más visible de este cambio de modelo.

Cambios que introdujo Eines de País en la gobernanza de la Cámara de Comercio

Para los impulsores de aquella reforma, la representatividad de la Cámara debía descansar principalmente en los vocales elegidos en las urnas y no en empresas que obtenían una presencia institucional gracias a una aportación económica extraordinaria. La tesis era que una corporación que representa a cientos de miles de empresas debía reflejar mejor el peso real de las pymes y de los autónomos, y reducir la capacidad de influencia de los grandes grupos corporativos.

La Cámara quiere reconectar con las grandes corporaciones

Siete años después, la situación es radicalmente diferente. La propuesta impulsada por Josep Santacreu recupera una parte importante de aquel espacio perdido por las grandes corporaciones. No se vuelve a los catorce asientos existentes antes de 2019, pero sí se multiplica por cinco su presencia actual. La dirección actual considera que los principales grupos empresariales del país deben tener una voz más relevante dentro de la institución. Y esto abre la puerta a una participación más activa de empresas vinculadas a los sectores financiero, energético, industrial, logístico, tecnológico o de servicios. Actualmente, las dos sillas de plata existentes están ocupadas por CriteriaCaixa y el RACC.

Propuesta de Santacreu que se votará el 16 de julio

Desde una perspectiva estrictamente económica, las grandes empresas concentran una parte muy significativa de la inversión productiva, del empleo cualificado y de las exportaciones catalanas. También son las que acostumbran a liderar los grandes proyectos transformadores y las que mantienen una interlocución constante con gobiernos, reguladores e instituciones internacionales. Los partidarios de la reforma sostienen que la institución necesita reconectar con los grandes actores económicos para reforzar su influencia y su capacidad de liderazgo.

Ahora bien, la reforma comportará también un retorno progresivo al esquema anterior a 2019, cuando las grandes corporaciones ejercían una influencia muy superior dentro de la institución. Las pymes representan más del 99% del tejido empresarial catalán y la Cámara podría alejarse de las necesidades cotidianas de miles de empresarios que enfrentan retos como el acceso al financiamiento, la falta de talento, el exceso regulador o la internacionalización. En todo caso, las nuevas sillas de plata no aparecen de la nada. Su incorporación implica reducir el número de miembros elegidos directamente por las empresas, que pasarán de los 52 actuales a los 44. Es decir, el peso de la representación surgida de las urnas empresariales disminuirá para dejar espacio a representantes designados a partir de su contribución económica.

Imatge del nou presdient de la Cambra de Comerç, Josep Santacreu / David Zorrakino - Europa press
El presidente de la Cámara de Comercio, Josep Santacreu / David Zorrakino – Europa press

Se da por hecho que la votación del 16 de julio será exitosa para Santacreu, y las 10 sillas de plata serán una realidad en un pleno que define las prioridades económicas de una de las instituciones empresariales más influyentes del país.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa