Dice un viejo mantra periodístico que la noticia es que un hombre muerda a un perro y no un perro a un hombre. Pero en los tiempos que corren, las cosas todavía pueden ir un paso más allá. Lo demuestra el juicio que se vivirá el próximo 24 de abril en la sección octava de la Audiencia de Barcelona. Es el caso de dos hombres que se mordieron entre ellos porque sus perros se enzarzaron. Ambos están acusados por el ministerio fiscal de un delito de lesiones, pero uno de los procesados se arriesga a hasta cuatro años y medio de prisión porque de la mordedura que propinó al dueño del otro perro le arrancó un dedo.

Según explica la fiscalía, en su escrito de calificación de los hechos aportados al Juzgado de Instrucción número cinco de Rubí, los hechos se registraron el 12 de diciembre de 2022. Eran alrededor de las nueve de la mañana, cuando los dos acusados paseaban sendos perros por una pista forestal cerca de la carretera E9, en el término municipal de Rubí (Vallès Occidental). Los animales, como suelen hacer, hicieron lo que les toca, encararse y enzarzarse. A raíz de lo que los Mossos bautizan en sus atestados como la «intervención» de los perros, los dueños se enzarzaron en una discusión muy acalorada.

Imagen de archivo de las luces de un coche de los Mossos d’Esquadra / ACN

A golpes y mordiscos

En un principio, fueron insultos. Poco a poco, los improperios fueron subiendo de tono con un nivel de agresividad verbal altísimo. Hasta que uno de los acusados se abalanzó sobre el otro y le propinó un puñetazo que lo dejó tendido en el suelo. Una vez en el suelo, le propinó patadas por todo el cuerpo. El otro acusado, que estaba en el suelo, le mordió el segundo dedo de la mano izquierda y de la dentellada le arrancó de raíz la tercera falange.

La fiscalía considera que ambos cometieron un delito de lesiones, pero cada uno de diferente intensidad. Así, para el dueño que mordió y arrancó el dedo, pide cuatro años y medio de prisión por un delito de lesiones que conlleva la pérdida de un miembro no principal del cuerpo. Además de una responsabilidad civil de 22.771,07 euros por las secuelas y 9.595 euros por la curación de las lesiones. Al otro acusado, una pena de 900 euros de multa por un delito de lesiones leve, así como el pago de una indemnización de 423,88 euros.

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