Los catalanes no son ni-ni, un término que se popularizó a finales del siglo pasado con la aparición de numerosos programas de teleporquería. Se refería a jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban, una realidad poco extendida hoy en día en Cataluña, según los resultados de la encuesta Inserción Laboral de los Graduados y Graduadas de las Universidades Catalanas encargada por la Generalitat. El 64,4% de los universitarios, de hecho, compaginan sus estudios con un trabajo, que en algunos casos tiene relación y en otros no.
Solo un 36% se dedica a estudiar a tiempo completo, un porcentaje que crece significativamente por encima del 50% en el caso de los estudiantes de Ciencias. Afortunados, ya que las estadísticas apuntan que los alumnos que trabajan en espacios vinculados a su sector tienen más probabilidades, una vez graduados, de realizar funciones específicas y más impactantes en empresas de su sector.
Pero esta combinación exitosa entre estudio y trabajo no se aplica por igual a todos los ámbitos universitarios. La fotografía general expone que solo un 25% realiza trabajos alejados de sus estudios. Una cifra baja, en parte, por el porcentaje especialmente bajo entre los estudiantes de ingenierías (solo un 13,5% se dedica a otros empleos) y también bastante baja entre los de ciencias (21,6%). Nada que ver con la realidad opuesta que viven los estudiantes de Humanidades y de Salud, con porcentajes por debajo del 26%.
En este sentido, los futuros ingenieros son los que más trabajan en tareas relacionadas con sus estudios antes de graduarse: 51,4%. En el otro extremo, solo un cuarto de los estudiantes de Humanidades (25,6%) encuentran trabajos vinculados a sus estudios. En otras palabras, el 40% de estos compaginan los estudios con empleos que no están relacionados, y es habitual que trabajen en los sectores de ocio educativo, la restauración y el comercio.

El 75% encuentra trabajo en su sector al terminar la carrera
En cuanto a una vez graduados, según los resultados de la encuesta, el 75% de los estudiantes consiguen su primer trabajo dentro de su sector en menos de tres meses, una cifra que crece significativamente entre los ingenieros (lo consiguen el 85,2%) y que es más baja entre los graduados en carreras de ciencias (62,9%). Las estadísticas también apuntan que los titulados de un doble grado «mejoran la adecuación entre formación y ocupación». Pero los autores de la encuesta matizan la eficacia real de este tipo de titulaciones: si bien sus graduados tienden a trabajar en empleos más alineados con sus estudios, solo un tercio ejerce funciones específicas de las dos titulaciones.
Otro dato significativo es que, por primera vez, la entrada al mercado laboral de todos estos jóvenes ha dejado de ser a través de contactos personales y familiares, algo que “consolida un cambio de tendencia” hacia un sistema “más meritocrático”, según expone el estudio en sus conclusiones.
Los contactos familiares pasan a ser la cuarta vía de entrada más extendida, por detrás de las prácticas, que pasa a ocupar el primer lugar de la lista, y la iniciativa propia. Ahora bien, las diferencias entre sectores son notables en este aspecto: mientras que las prácticas son realmente determinantes en las ingenierías, los contactos continúan siendo la principal vía de entrada entre los estudiantes de Humanidades.

Los estudiantes más satisfechos con su carrera
Con estos datos sobre la mesa, no sorprende que los ingenieros sean los más satisfechos con los estudios cursados. Ingeniería Civil encabeza el ranking de satisfacción con la carrera con una puntuación de 81,8. Puede sorprender, en este sentido, el grado de satisfacción alto que exponen los psicólogos (84,5) teniendo en cuenta que el índice de ocupación es de los más bajos (67). Humanidades, nuevamente, vuelve a estar en cifras bajas. Especialmente críticos son los de Bellas Artes, que apenas aprueban su carrera (53,8 puntos).

