Incluso el organismo más poderoso del Estado español necesita una guía, un mapa, una especie de manual de instrucciones. Y de vez en cuando debe renovarse para adaptarse a las nuevas formas lingüísticas y nuevos lenguajes. Hay que tener presente que no solo es importante qué se dice sino cómo se dice, se explica o se razona por escrito una decisión judicial. Con esta intención, la sala de gobierno del Tribunal Supremo decidió en la reunión plenaria del pasado 20 de abril nombrar una comisión para «elaborar un libro de estilo de redacción de las resoluciones del Tribunal Supremo». Así lo certifica el acta de la reunión a la cual ha tenido acceso El Món.

Los magistrados han nombrado un ponente para que coordine el proyecto. En este caso, será el veterano magistrado especializado en contencioso administrativo -la llamada «infantería del derecho»- Eduardo Calvo Rojas, que es juez en el Supremo desde el año 2005. De hecho, la propuesta de elaboración de este libro de estilo se justifica porque el próximo 16 de diciembre se cumplirán 10 años del primer manual y la alta magistratura entiende que hay que adaptarlo, perfilarlo y, sobre todo, renovarlo con el trasfondo de las nuevas formas de comunicar los diversos trámites procesales.

El acuerdo de la sala de gobierno del Supremo sobre el nuevo libro de estilo
El acuerdo de la sala de gobierno del Supremo sobre el nuevo libro de estilo

Una comisión

De esta manera, el gobierno de la alta magistratura que preside Isabel Perelló ha puesto en marcha los mecanismos, el personal y los recursos para llevar adelante la iniciativa que se ha bautizado como Actualización del prontuario de estilo del Tribunal Supremo así como su guía breve. Como la mayoría de iniciativas que se llevan a cabo en el ámbito de la administración, también se ha articulado una comisión de trabajo con los presidentes de las salas civil, Ignacio Sancho; penal, Andrés Martínez Arrieta; Contencioso Administrativo, Pablo Lucas Murillo; Social, Concepción Rosario y militar, Jacobo Barja, así como el vicepresidente del Supremo, Dimitry Berberoff, y otros magistrados de diferentes salas, a los que se suman letrados del gabinete técnico y letrados de la Administración de Justicia. Para recoger sugerencias, aportaciones e ideas, el actual libro de estilo se enviará al grueso de magistrados, letrados y cuerpo técnico antes de que el coordinador de la tarea proponga el «nuevo libro de estilo».

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