David Madí (Barcelona, 1971) ha decidido publicar el libro Merèixer la victòria (Ediciones 62) justo después de aprobarse la ley de amnistía. A pesar de que se guarda algún secreto y algún nombre, Madí propone lo que define como una «novela de no-ficción», en la que da al lector piezas para completar el puzle del Procés. Elementos y perfiles interesantes que pueden ayudar a entender algunos de los hechos todavía incomprensibles por parte del sobrranismo. Hay anécdotas, detalles que hacen conceptos y experiencia. La historia trágica del Procés que permite apuntar los errores que todo el movimiento independentista cometió.

Insiste mucho en decir que es una novela de no-ficción…

Es el primer libro que aparece, y no casualmente, después de la aprobación de la amnistía, y en su redactado tiene algunas precauciones, sobre todo a la vista de la rebelión judicial alrededor de la ley. Dicho esto, creo que es un libro que hará entender muchas cosas de este trayecto y quiere ser un antídoto contra el infantilismo e ingenuidad del catalanismo. 

A la vista del contenido, a parecer mío, el libro deshace algunas leyendas del Procés, como por ejemplo el dogma que el Procés iba de abajo hacia arriba…

Es una de las cosas de las que la gente está muy orgullosa. Los catalanes masivamente respondieron y estuvieron junto a este Procés, pero creo que es hora de explicar que el Procé ni empezó con la sentencia del Estatuto ni fue de abajo hacia arriba, sino que es una combinación de diferentes cosas. La política es así, la política cuando pones el zoom da un poco de repelús y mirada desde arriba, a veces, también. Con este libro pretendo que el soberanismo reflexione más allá del infantilismo y sea consciente de lo que quieren decir estos objetivos.

Remarca mucho esta idea del infantilismo y establece la dicotomía entre política de profesionales y de aficionados.

El otro día Salvador Illa hablaba de oficio político. Yo creo que es verdad. Hay una diferencia entre aficionados y gente que tiene oficio político. Y este objetivo requiere mucha fuerza política, mucha inteligencia política y mucho oficio político. Es evidente.

Pero el libro es un reproche a este infantilismo.

Intento explicar como cosa positiva que la política es compleja, sofisticada y que, a veces, nada es lo que parece. También que, a veces, la política requiere penumbra y caminos complicados y que para lograr un objetivo el hecho de tener razón no es una condición que te lleve necesariamente a ningún lado. Lo sabe mucha gente, pero en este país muchísima gente no lo sabía. Había gente que pensaba que a base de no tirar ni un papel al suelo, de tener razón y de que el mundo nos mira lo conseguiríamos. Pero esto, que es una mentira fértil que permite que mucha gente se anime, hace que al final topes con la realidad: un conflicto contra un estado que tiene una cultura de poder implacable.

Usted afirma en el libro que se ha tomado la política como si fuera un partido de fútbol.

Siempre hay una política que va por encima y otra que es una corriente de fondo. Yo recomiendo tener más presente la corriente de fondo que la superficie, porque en la superficie, entre medios de comunicación y política, es un negocio de mercadeo y de estrategia. Es normal en un país democrático, y entre medios y política se retroalimentan necesariamente.

Insisto, en el libro parece que hubiera gente que se tomara la política como un partido de fútbol, de hecho, que eran independentistas como si fueran del Barça.

Hay varios especímenes que resultan antipáticos en esta historia, uno de los más antipáticos es lo tuitero hiperventilado que vive en las redes una batalla que no es el centro de esta historia y que inclina opiniones que no tendrían que ser inclinadas. Gente sentada en un sofá tecleando no escriben nunca la historia.

David Madí, asesor político. Publica
David Madí, asesor político. Publica «Merecer la victoria»/Jordi Play

El libro explica, además del ‘que’, el quién es quién. Un elemento muy importante es quien dice las cosas y quien las hace, de aquí estas pinceladas sobre algunos de los personajes que salen en el libro. Por eso me quedo sorprendido del parecido que ve hace entre Josep Antoni Duran y Lleida y Oriol Junqueras…

(Ríe). ¡Sí! ¡Me temo que ninguno de los dos estarán contentos! ¡Pero es verdad! En la praxis política, más allá de las ideologías, que obviamente son dos ideologías totalmente diferentes, los dos vienen de la formación de la política de la Iglesia, que es una escuela determinada que acaba siendo sinuosa y retorcida. Conociéndolos a los dos, creo que en este aspecto de las praxis sí que se asemejan, aunque no les guste.

Pero es especialmente crítico.

Bien. El factor humano en política es muy importante. No desvelo nada. Las afinidades, las fobias, la capacidad de sobreponerse a caracteres es muy importante, afecta y ha afectado. 

Precisamente, usted describe descarnadamente la relación pésima entre Junqueras y Puigdemont y como va empeorando y que no se soluciona…

Se soluciona con paréntesis.

No nos dirá el nombre de los dos prohombres que salvaron la relación que tenía que conducir el Procés...

¿No lo dice el libro? (Ríe, con ironía)… Ah, pues debe ser que no los puedo decir.

Este es otro truco, que supongo que es la protección de algunos nombres, que aprovecha como intriga. ¿Al final, usted se considera una víctima de este proceso?

Evidentemente que soy una víctima, a pesar de que nunca me he sentido víctima. Pero que a mí se me puso en el top ten de enemigos públicos, sí. Pero mi tortura ha sido dentro de una caja oscura, no como otros casos, que ha sido muy evidente porque han estado en la prisión. En mi caso, perseguido por Hacienda, con construcciones de causas judiciales falsas y sin ningún reconocimiento y apoyo, que yo tampoco lo he pedido. Aquí está una de las causas de querer escribir el libro. Me han intentado eliminar civilmente. Esta sensación la tengo y el libro es una muestra de que no lo han conseguido.

En el libro explica el encuentro de El Escorial, donde el PP diseñó la operación Cataluña.

Lo que quería explicar es donde había un auténtico estado mayor, y siguiendo el modelo de los GAL es como se construyó todo el mecanismo de represión. A mí me molesta que haya quien piense que la represión son cuatro policías patrióticos encabezados por José Manuel Villarejo, que hacen barbaridades, casi cómicas algunas veces. Estos son solo los agentes de abajo, los mamporreros o ejecutores. El plan contra el soberanismo parte como una decisión estratégica y política que se toma en aquel momento por la más alta cúpula del Estado y del PP, como se hizo con los GAL. En este caso no nos mataban, pero nos mataban civilmente. Se desarrolla un plan donde participan todas las patas del Estado, como por ejemplo Hacienda, servicios de inteligencia, policía, etc. Se fijan objetivos y se actúa contra la ley con una justificación moral que es que la unidad de España lo permite todo. Esto hace que haya un tejido de complicidades impenetrable todavía hoy y todo lo que sale queda en un nivel bajo. Piensa que este libro lo escribo yo, pero hay aportaciones de mucha gente y muy solvente de España que explica cómo fue. Hubo la ‘fetua de El Escorial’.

¿Y en qué consistía esta fetua?

Esta vez significa que se ha acabado la conllevancia. Piensan: ‘Esta vez los tenemos que romper y acabar de una vez con ellos’. El punto inicial esto es CiU y Jordi Pujol. Todo esto es en 2012. Cuando se negocian los plazos de la ley de amnistía no es casualidad que se pare en el 2012, y es por eso.

Usted también apunta que se aprovechó el Procés para tapar los escándalos de la monarquía.

Evidentemente. Para entender el papel de la monarquía yo explico que sorprendió mucho el discurso del 3 de octubre, a pesar de que a mí no me sorprendió nada, porque se esperaba otro tipo de discurso. El discurso formaba parte de la construcción de la épica porque la monarquía está en fase terminal después de que hubiera explotado todo lo que se había escondido durante cuarenta años sobre Juan Carlos. Curiosamente, ninguna de las causas internas españolas, sale por Botsuana o por Corinna. No hay ningún mérito español. De hecho, el silencio sigue plenamente vigente. La monarquía, que es más que el rey y con complicidades tejidas a lo largo de la historia, cree que, aparte de la convicción, el Procés es una oportunidad para construir la épica equivalente a la del 23-F de Juan Carlos, también sobre una gran mentira.

Es muy crítico con la CUP y, en cambio, reconoce la profesionalidad del PSC.

Es cierto. Yo creo que la CUP es una organización de vocación y maneras extraparlamentarias y no forma parte de ningún ingrediente sólido que pueda tener la política catalana. El PSC, en cambio, tiene oficio. Como los grandes partidos que tienen un legado, poso y un aprendizaje. En el libro intento huir del maniqueísmo. No es un libro sectario. Está escrito por un soberanista, pero no es sectario. 

David Madí, asesor político. Publica
David Madí, asesor político. Publica ‘Merecer la victoria’ / Jordi Play

Es bastante sorprendente como explica el final del ‘pinyol’ y su implosión.

El pinyol fue muy importante para entender el tránsito generacional dentro de CDC. Es decir, como el gran partido alfa de la política catalana instalado en el catalanismo, acaba eclosionando hacia el soberanismo. Es un grupo que hizo un trabajo brutal en términos de proyectos, de partido y de estrategia y cuando lo ganó todo no lo supo gestionar. Una experiencia que me ha gustado explicar.

¿De verdad cree, como dice en el libro, que el soberanismo es un “pozo tóxico”?

En estos momentos, continúa lo que yo llamo el quinquenio cainita. Hago una autopsia breve que podría ser más extensa y más sangrienta, pero la acoto. Podemos no hacer nada, podemos volverlo a hacer, podemos hacerlo diferente, pero lo que hacemos es el escenario de no hacer nada. El resultado de las elecciones del 12-M responde al quinquenio cainita, no hace falta que se rompan la cabeza. Hay un millón de electores independentistas que han cambiado a hacer abstención activa militante. Ha pasado en las municipales y en las elecciones en el Parlamento. En diferentes proporciones, pero ha afectado todos los partidos. Por primera vez, viniendo de un recuerdo histórico de cinco años, por primera vez lo soberanismo o el catalanismo no suma desde 1980. Esto requiere un punto de análisis e intento explicar los datos.

En el libro menciona los resultados de Junts pel Sí como un éxito.

Pasamos de 72 diputados catalanistas de 2012 a 72 de independentistas en 2015. Es una mutación total. Junts pel Sí se quedó a medio recorrido básicamente porque la CUP es la CUP y no pudo resistir su instinto desestabilizador, pero el camino era aquel, y es aquel. Las elecciones de Junts pel Sí fueron un éxito muy importante: se pasó de un catalanismo autonómico a ser explícitamente soberanista sin prácticamente pérdida de efectivos. Se quiso romper porque hay otras estrategias. Pero sigo pensando firmemente que si algún día se quiere lograr un objetivo ambicioso tienes que dejar de lado los elementos secundarios de las agendas políticas para poderte concentrar en el objetivo. Esto se puede entender. Te puede gustar o no te puede gustar, pero la historia da la razón a quien piensa cómo yo.

De hecho, el libro parece un manual de cómo no hacer las cosas… parece que para este viaje no hacían falta estas alforjas…

[Riu] Indudablemente este viaje era a todas, pero después se torció. Por eso el título del libro. La primera condición para merecer la victoria es merecerla, que no es tener razón ni que te aplaudan, es mucho más sofisticado. 

Con el jogo bonito no hay bastante.

Este es un libro contra el infantilismo del catalanismo y el soberanismo. Tiene que haber cultura de poder, eficacia, unidad… Los catalanes sabemos resistir. Echarán una bomba atómica y quedarán escarabajos y catalanes. Sabemos resistir, es nuestra zona de confort. Ganar, sin embargo, requiere una actitud diferente. Ganar es lo contrario de resistir.

Solo un reproche… Parece que el presidente Mas, a pesar de sus quejas que hace constar en el libro, todavía lleva calcetines de color Burdeos.

¿Todavía??? No somos nada.

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