La tensión en la región del golfo Pérsico continúa creciendo. En este sentido, las autoridades militares de Irán han advertido este martes que cualquier ataque contra el país persa recibirá «una respuesta mucho más violenta» que «irá más allá de las fronteras de la región», antes de recalcar que cualquier bloqueo de las exportaciones iraníes llevará a Teherán a «evitar la salida del petróleo» de Oriente Medio, según ha recogido Europa Press de las declaraciones del portavoz del Ejército iraní, Abolfazl Shekarchi. Este cargo de la Guardia Revolucionaria ha indicado que la República Islámica está preparada para la guerra y, «en caso de nuevo ataque por parte de EE.UU. y el régimen sionista», ha identificado objetivos concretos para ejecutar su próximo ataque como represalia, según ha expresado a la cadena de televisión pública iraní, IRIB.
«La respuesta a cualquier nueva agresión será diferente de la anterior y los enemigos enfrentarán sorpresas y nuevas tácticas», ha señalado un amenazante Shekarchi, y ha manifestado que «en caso de que haya una nueva ronda de guerra, esta irá más allá de las fronteras de la región y la respuesta será mucho más grave, violenta e intensa». Asimismo, ha enfatizado que «si estalla de nuevo la guerra y se impiden las exportaciones de Irán, la República Islámica impedirá que el petróleo salga de la región», en referencia a nuevos impactos sobre la economía global debido al conflicto. Esta amenaza afecta directamente al estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente un tercio del petróleo transportado por mar a escala mundial.
Las palabras de Shekarchi llegan horas después de que el ejército estadounidense lanzara el lunes ataques contra embarcaciones iraníes y bases de lanzamiento de misiles en el sur del país persa, a pesar del alto el fuego en vigor desde abril y las negociaciones en marcha para intentar alcanzar un acuerdo de paz definitivo. La Guardia Revolucionaria ha acusado a EE.UU. de violar su espacio aéreo en el sur del país y ha asegurado que se reserva «el derecho a responder». «El ejército terrorista estadounidense, continuando con sus aventuras intervencionistas en la región y su comportamiento agresivo ha penetrado en espacio aéreo iraní en la región del golfo Pérsico», ha aseverado en un comunicado.
Teherán ha asegurado que sus sistemas de defensa antiaérea «identificaron y abatieron un dron MQ-9″ y que «abrieron fuego contra un dron RQ-4 y contra un avión de combate F-35 que invadieron el espacio iraní, forzándolos a huir y abandonar nuestras aguas territoriales», según ha recogido la IRIB.
Washington justifica los ataques en «defensa propia»
El portavoz del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), el capitán Tim Hawkins, ha justificado que estos ataques estadounidenses fueron lanzados «en defensa propia» para proteger las tropas estadounidenses «de las amenazas que plantean las fuerzas iraníes», y ha detallado que los objetivos fueron embarcaciones y bases de lanzamientos de misiles en el sur de Irán.

Las autoridades del país asiático no se han manifestado hasta el momento sobre víctimas o daños. Sin embargo, la agencia estatal de noticias IRNA ha informado que en la mayor parte de la ciudad de Bandar Abbas, situada frente al estrecho de Ormuz, se han escuchado explosiones. Paralelamente, el gobierno de Irán ha acusado al ejército de EE.UU. de «probar el poder destructivo de un nuevo sistema de armas» en su ataque del 28 de febrero contra un polideportivo en Lamerd. Este suceso dejó cerca de 25 muertos y más de un centenar de heridos, y ha sido descrito por Teherán como «un despreciable crimen de guerra».
El portavoz del ministerio de asuntos exteriores del país, Esmaeil Baqaei, ha indicado que en el ataque fue empleado un misil que «estalla en el aire, antes del impacto, liberando 180,000 submuniciones de tungsteno que destrozaron la zona con una fuerza devastadora». «No hay duda de que EE.UU. atacó de forma deliberada un barrio residencial en Lamerd. No fue un error, fue una decisión calculada para probar el poder destructivo de un nuevo sistema de armas contra civiles iraníes», ha lamentado.
En este sentido, el portavoz del CENTCOM calificó de «falsas» las acusaciones contra Washington por su implicación en el incidente, aunque el diario The New York Times informó a finales de marzo sobre el uso de este proyectil en el ataque contra el polideportivo. La situación evidencia la escalada de tensiones entre ambos países a pesar de los esfuerzos diplomáticos en marcha, con acusaciones cruzadas y una retórica cada vez más beligerante que amenaza con extender el conflicto más allá de la región del golfo Pérsico.
