El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha informado de la muerte del ministro de Inteligencia de Irán, Esmaeil Jatib, en un bombardeo en Teherán, según ha recogido la agencia Europa Press de un comunicado emitido por su oficina, y se suma a las muertes del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; y, también en las últimas horas, del jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani.

«Estaba a cargo del sistema asesino y de represión interna en Irán y de promoción de amenazas externas», ha detallado Katz. En este sentido, la política del estado hebreo es clara: «Nadie tiene inmunidad y todos están al filo». Irán promete una respuesta contundente, pero Katz ha alertado que seguirán «cazando a todos» los altos cargos sin «permiso adicional». Durante la jornada, no obstante, se prevén «sorpresas en todos los frentes» de la guerra contra Irán y Hezbollah en el Líbano.

Por su parte, el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avicha Adrai, ha manifestado en las redes que el ministerio de Inteligencia iraní es una de las «herramientas más destacadas de represión y terror». De hecho, ha situado al ministro asesinado como uno de los responsables de la represión de las movilizaciones tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini.

Las cifras continúan en aumento

El último balance es de 1200 muertos en Irán por la ofensiva de Israel y Estados Unidos, pero la ONG Humans Rights Activists in Iran ha elevado la cifra a más de 3000. Las víctimas, en su mayoría, serían civiles. Las autoridades libanesas han denunciado la pérdida de 900 personas por los ataques, que han forzado más de un millón de desplazamientos que afectan al sur del país y partes de la capital Beirut.

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