Viajar y disfrutar de la cocina tradicional en restaurantes centenarios que descubrimos en paseos ocasionales es adentrarse a conocer el gusto, la historia y la cultura de un lugar que deja huella.
Barcelona vuelve a enfrentar una nueva crisis urbana: la escalada de los precios de los alquileres. Esto ha llevado al cierre de un restaurante clásico italiano que ya no ofrecerá su emblemática pizza.
A solo 20 minutos de Barcelona hay un restaurante que desafía el mundo gastronómico de hoy, y busca impresionar con luces de neón, menús en inglés y conceptos extravagantes.
Imagina una escapada de fin de semana de otoño para caminar entre murallas centenarias mientras disfrutas de los bosques pintados de oro, ocre y rojo. ¿Vamos?
Ca l’Amador mantiene abierta su cocina desde 1563 en Casserres, convirtiéndose en un símbolo de tradición y autenticidad que no tiene equivalente en España.
Una joya olvidada del Moianès te espera a menos de dos horas de Barcelona. Granera, con menos de 100 habitantes, ofrece naturaleza, historia y silencio en estado puro.