Mònica Terribas (Barcelona, 1968) se ha adentrado en la compleja red del Opus Dei en una serie documental que acaba de estrenar su segunda temporada en HBO. Después de cuatro años buscando una plataforma que se atreviera a investigar qué ocurre realmente en esta poderosa y opaca organización religiosa, ahora llega El Buen Espíritu: detrás de la puerta del Opus Dei. Si en la primera parte, que obtuvo un Premio Ondas, daba voz a trece mujeres que habían sufrido mucho en nombre de la fe, ahora los protagonistas son 14 hombres que llegaron a tener cierta responsabilidad. El Món habla con la exdirectora de TV3 y El matí de Catalunya Ràdio para descubrir todo lo que le han contado estos exmiembros enfadados con la institución.
En la entrevista que nos concedió en el estreno de la primera parte, nos dijo que le encantaría poder hacer otra en la que fueran los hombres los protagonistas. Y ahora, un año y medio después, lo ha conseguido.
Es cierto que ha pasado muy poco tiempo y eso significa que ha habido interés porque, si no, HBO evidentemente no habría confiado en hacer la segunda. Y esta es una buena noticia, ya que no es habitual que haya segundas partes de una serie documental. Nos han dejado cerrar un primer círculo, uno de los círculos de poder dentro del Opus Dei. Porque hablamos de los miembros numerarios del Opus Dei, que son los célibes y los que tienen la vida dedicada íntegramente a la institución, quienes ocupan posiciones de control y de poder. Su realidad es, curiosamente, muchas veces muy desconocida por las mismas familias de supernumerarios, quienes viven de manera más ordinaria, y por eso reaccionan de una manera muy virulenta contra este documental. Ahora se están haciendo cambios acelerados dentro del Opus Dei, ya que ayer mismo me decían que desde que salió la serie, han comenzado a funcionar de otra manera algunos aspectos de la vida de los numerarios. Creo que hemos podido exponer públicamente la vida de aquellos que gobiernan la institución desde el centro más pequeño hasta la más alta escala. Esto era imprescindible para poder entender cómo funciona.
¿Era necesaria esta segunda parte para entender mejor el contexto, entonces?
Hemos conseguido que se entienda cómo funciona el 30% de miembros del Opus Dei, los numerarios, el otro 70% son supernumerarios y supernumerarias que no están gobernando directamente el Opus Dei. Se entiende que forman parte de los patronatos que piden donativos, que se implican en la causa… pero simplemente hacen una labor de apoyo social, como si fueran el césped sobre el cual crecen los olivos. Los olivos, en este caso, sería el gobierno de la obra, que no funciona sin su tierra. Los supernumerarios forman la gran mayoría de miembros del Opus y están involucrados en su mundo financiero y empresarial, pero viven ajenos a todo lo que se explica en el documental. Y esto lo sé porque estoy recibiendo correos de gente de todo el mundo que me dan las gracias por haberlo explicado.
¿Entonces hay mucha gente dentro del Opus Dei que no sabe qué está pasando allí dentro?
Hay mucha gente que está dentro y que se está creando cuentas de teléfono fuera de la obra para poder comunicarse con exmiembros y pedir poder hablar sobre lo que viven.

Hay muchísimo secretismo alrededor del Opus Dei, hasta el punto de que muchos no saben cómo puede llegar una persona católica a moverse en este círculo. ¿Qué le han contado sobre el tema?
Normalmente, la gente que llega a entrar en contacto con el Opus Dei lo hace a través de sus colegios. Es decir, difícilmente una persona pedirá ser miembro del Opus Dei si no ha sido alumno en una de sus escuelas, si no ha estado en un club del Opus Dei o en sus entornos. En la edad adulta pueden ser simpatizantes y beneficiarse de los negocios o de los entornos sociales del Opus Dei, pero no vendrán a buscarlos. Lo más probable es que busquen jóvenes de sus escuelas con fe y que empatizan con la parte religiosa. Son ellos a quienes invitan a los clubes o a las festividades para introducirlos en todo lo que significa formar parte del Opus Dei. También llegan muchos hijos de familias vulnerables que reciben una beca para ir a una de estas escuelas o, bien, hijos de familias que quieren dar una buena educación a sus hijos y los matriculan aquí sin ser religiosos o sin saber si estar allí será una buena o mala influencia. Muchos pueden pasar por aquí sin recibir ninguna propuesta, por supuesto. Sea como sea, muchos de los supernumerarios han recibido una educación excelente a través de la universidad y consideran que todo esto que decimos que pasa dentro de la organización es una exageración.
¿Cómo funciona el Opus Dei en Cataluña, más concretamente? ¿Hay muchos miembros aquí?
La gente puede pensar que hay muchísima gente del Opus, pero no hay tantos. Ellos manejan unas cifras de unas 93,000 personas, pero al margen de las cifras oficiales hay quienes dicen que en estos momentos en todo el mundo solo hay unos 40,000 miembros del Opus Dei. Es decir, pasamos a la mitad. La cuestión es que nadie te dará un papel que demuestre que eres supernumerario, no encontrarás ese papel. Jurídicamente, y esto se explica muy bien en el episodio 3, los únicos que tienen un vínculo jurídico con la obra son los sacerdotes porque la Prelatura del Opus Dei depende del dicasterio del clero. El resto son personas que tienen un vínculo moral con el Opus Dei, pero no tienen un vínculo jurídico. Por lo tanto, si eres numerario o agregado y decides marcharte, nadie puede venir a decirte que tenías un vínculo jurídico porque no hay ningún papel que lo acredite. Has dado un montón de dinero, has dado tu sueldo, has dado tu vida… pero no tienes ningún certificado que lo diga aunque hayas estado 30 años allí.
¿Cuánto dinero puede donar un miembro del Opus Dei a la causa cada mes?
Lo que me han contado es que los supernumerarios, en general, dan a la obra el dinero equivalente a lo que les cuesta un hijo cada mes. Si tienes 7 hijos, debes calcular que tienes 8 porque ese dinero extra lo tienen que dar sí o sí cada mes. Y, en el caso de los numerarios, ellos dan todo su sueldo, hasta el punto que en un inicio los hombres tenían cuentas corrientes mancomunadas con la obra, es decir, estaban a tu nombre, pero también a nombre de dos o tres miembros de la obra para que ellos pudieran maniobrar sin que tú te enteraras. Y trucos de estos, pues muchos… como un secretario de un consejo local que decide a dónde va el dinero.

¿Se ha encontrado con muchos problemas para contactar con estos exmiembros del Opus Dei?
La prueba más clara de que algo no funciona dentro del Opus es que me he encontrado muchos sacerdotes, agregados o numerarios que me han dicho que me explicarían lo que yo quisiera siempre que no saliera su cara en pantalla. No deberías tener nada que ocultar si eres miembro de una organización con transparencia y la idea de la familia en el centro, que además tienes que ver con Jesús y la Iglesia. No puede ser que haya gente con miedo de hablar del Opus.
¿Y cómo lo justificaban? ¿Decían que tenían miedo a qué consecuencias, concretamente?
Pues me decían que, si aparecía en el documental, le dirían que había hecho cosas que no se debían hacer así. Que se le caería el negocio o que dejarían de hablar con él desde su entorno. No puede ser que dentro de una organización de vida cristiana vinculada a la Iglesia católica haya gente que les tenga miedo, no tiene sentido. Como tampoco lo tiene que haya tanta gente que me haya dicho a mí que tenga cuidado. No tiene ninguna lógica porque yo no tengo que tener cuidado de nada. Lo único que he hecho ha sido poner sobre la mesa cómo es la vida de las numerarias auxiliares y agregadas de la primera temporada y, ahora, de estos 14 hombres. Que abran un buzón de escucha y verán cómo se les acumulan las peticiones. Hay muchísimas personas que me están escribiendo para agradecerme que haya hablado sobre el tema, gente de todas las edades y de todos los países.
En esta serie documental ha contactado con miembros de países de todo el mundo, de hecho. ¿Cómo ha sido este contacto?
Muchos contactaron conmigo después de la emisión de la primera parte, de la misma manera que yo también he perseguido a muchos sacerdotes y me he dedicado a investigar si había alguno que hubiera estado dentro de la prelatura y quisiera hablar. He conseguido hablar con muchos que continúan dentro de la iglesia y eso es muy importante, que me hayan escrito para decirme que no se lo inventan, que todo es cierto y que ellos mismos han llegado a poner micrófonos detrás de cuadros porque se lo ordenaron. No hay discusión posible porque son sacerdotes de una orden de la Iglesia católica y no mienten porque mentir es un pecado. Ha habido algunos que han explotado, que lo han vivido y lo han explicado. La Iglesia católica y León XIV harían bien en escucharlo. De hecho, lo único que le pido a León XIV es que los escuche. Tengo horas y horas y horas de entrevistas en las que lo explican y creo que algo deberían hacer.
¿Pero a la Iglesia no le preocupa todo esto?
Sí, les han pedido una reforma de los estatutos y creo que el papa está estudiando qué hacer. Aquí estamos ante una organización que tiene prácticamente un siglo de existencia y una manera de funcionar de la que cuesta mucho acreditar el funcionamiento. Deberían salir muchos de ellos y creo que ahí están. No tengo ninguna duda de que si mañana el papa León XIV pide que vayan a verle los miembros del Opus Dei que crean que ha habido un funcionamiento económico discutible o que tienen un testimonio que aportar, la cola sería larguísima.
¿Llegará el día en que la iglesia haga este reconocimiento de culpa?
Yo no sé qué tiene en mente el papa León XIV, pero es evidente que él tuvo un papel fundamental en la investigación del Sodalicio de Vida Cristiana. Junto con Jordi Bertomeu, con los dos periodistas, Pedro Salinas y Paola Ugaz, que son los que hicieron toda la investigación, yo creo que el papa León XIV, como el papa Francisco, que están detrás de los edificios espirituales, están convencidos de que esto se debe perseguir.

El Opus Dei emitió un comunicado de defensa tras la primera parte de su documental en el que negaban que todo aquello fuera cierto y la acusaban de no haberles dado la oportunidad de ofrecer su versión. ¿Ha habido reacción por su parte, ahora?
No la ha habido, de momento, pero no dudo que la habrá. No creo que digan lo que dijeron en el primer comunicado porque se equivocaron… Quizás la persona que lo escribió estaba desinformada y no sabía que yo había estado ofreciendo desde el primer día su participación, pero es que también se equivocaron mucho cuando descalificaron a los expertos. Y es que después resulta que el papa León XIV ha llamado a Gareth Gore, que es el autor del libro Opus, para hablar con él. No creo que se atrevan a descalificar el valor de un catedrático de derecho canónico como Santiago Bueno Solinas, por ejemplo, que además es el presidente del Tribunal Eclesiástico de Barcelona.
Se trata de miembros que han estado dentro de su institución, que han vivido en sus centros y que han formado parte de su estructura de poder…
De momento no se han pronunciado, pero aunque lo hagan yo insisto en que esta serie debe servir para hacerles reflexionar y que no está hecha desde ninguna venganza ni con nadie que hable con agresividad. Todos estos testimonios hablan desde el dolor, de lo que han sufrido, y desde la voluntad de ayudar a otros. Y, efectivamente, no pueden descalificar a gente que ha vivido 20-25 años dentro de su institución porque suman muchos años allí dentro.
¿Cómo reaccionará un miembro del Opus Dei ras cuando vea este documental?
Soy consciente de que habrá una reacción virulenta contra este documental y lo entiendo, ya que forman parte de una gran familia de gente vinculada a la obra y que van a sus colegios. No saben una gran parte de todo lo que pasa y me consta que, muchos de ellos, han renunciado a ver la serie porque directamente no la quieren ver. Consideran que solo aparecen experiencias negativas… Bueno, yo siempre he pensado que nuestro trabajo como periodistas es investigar lo que no funciona de la realidad. Entonces, que en una organización cristiana y católica como esta haya gente que está testificando a favor de la obra obligada con solo 18 años, que tienen que prometer fidelidad sin saber a quién están ofreciendo su futuro, que tienen que dar todo su sueldo sin saber a dónde va…
¿Por qué ha llamado a esta segunda parte El buen espíritu?
A la primera la llamaron El minuto heroico porque había una carga laboral muy fuerte y muy humillante sobre las mujeres y yo quería reforzar eso. Y aquí le he dicho El buen espíritu para que se entienda bien cómo funciona el abuso espiritual que hacen. Si a ti todo el día te dicen que es ‘de buen espíritu’ dar dinero y no preguntar, estudiar filosofía porque te lo piden aunque tú no quieras… Todo esto acaba siendo un abuso de poder. Si tu director espiritual es quien te marca todos los caminos y tú acabas obedeciendo… Es lo mismo que los profesores de universidad, que debemos ser conscientes de que estamos en una posición de poder sobre un alumno. No es verdad que es una relación de tú a tú. Deben pensar en cuál es la voluntad real del numerario. ¿Quiere ir a Polonia con 15 años, realmente? ¿O le estás diciendo tú que debe ir a Polonia con 15 años?

¿Es esto lo que hace que todo el sistema acabe girando de una manera jerárquica y abusiva, entonces? ¿El Opus mantiene la misma estructura y una manera de hacer idéntica en todos los países?
Son muy metódicos. Para que un numerario se sienta como en casa, hacen que lo vean todo cotidiano cuando entran en un centro de la obra sea en Suiza, Navarra o donde sea. La doctrina, la manera en que funciona, los ritmos de vida, la comida, cómo se sirve, cómo vas vestido dentro del comedor, cómo te dirigen… todo es exactamente igual que en un centro en México, Buenos Aires, Guatemala o en El Salvador. Si haces que todo funcione de esta misma manera en el ámbito económico, social o espiritual… pues no habrá disfunciones.
¿Este documental le ha impactado? ¿Ha sido duro conocer los testimonios que han compartido con usted?
Es lo que te toca, pero sí que te afecta. He llorado mucho con ellos y por ellos, he sufrido mucho y he visto gente muy colapsada. Ahora sufro por si hay alguno de ellos que esté con estrés psicológico, por ejemplo. Pero no se puede hablar de pasarlo mal porque en nuestro oficio es un privilegio ayudar a la gente. Tanto los que hoy están en la calle informando sobre las inundaciones como los periodistas que ahora nos dedicamos a otras cosas, lo más importante es ver que hemos ayudado aunque sea a una persona. Si lo has hecho, ha servido de algo todo lo que has hecho. Ha habido gente que me ha escrito para agradecerme haber hecho dos documentales que les sirven para explicar a los suyos cómo son y por qué son así. Ya no necesitan explicarse, muestran los documentales. Nuestro oficio es eso, transformar la realidad. No debemos hacer cosas que den audiencia y dinero, aunque sea una parte del negocio, nuestro oficio tiene como objetivo final transformar la sociedad. Si he hecho reflexionar, aunque sea un poquito, a la cúpula… Aunque no lo dirán nunca públicamente, espero que entiendan que no deberían estar actuando como lo hacen.
¿Con esta segunda parte terminan el ciclo? ¿O tienen suficiente información para hacer otra?
Mira, yo esta mañana me he levantado y pensaba que no llovería. Y todos los planes del día se han ido al traste… Tienes que aceptar que la vida vendrá como vendrá. Siempre he ido cambiando de trabajo cada 5 o 6 años por diversas circunstancias y ahora no sé qué haré. Ahora mismo no está sobre la mesa una tercera parte, pero en mi cabeza sí. Haría una tercera y una cuarta porque tengo mucho material y he trabajado mucho este tema. Ahora, debe ser HBO quien me dé la confianza y quiera hacerlo.
Le ha costado mucho que una plataforma haya entendido esta idea, imagino, porque todavía hay mucho miedo de indagar dentro del Opus Dei.
Me costó mucho… me costó horrores. De hecho, estuve 4 años con esta historia mientras levantaba el documental. HBO fue la primera plataforma a la que lo llevé, pero los anteriores responsables me dijeron que no. Cuando llegó el cambio, las nuevas productoras ejecutivas me dieron confianza. Si ellas no se hubieran arriesgado, este proyecto no habría visto la luz y eso lo tengo clarísimo.

¿Un documental así solo se puede emitir en una plataforma privada? ¿Por qué no en 3Cat?
La ambición que tenía este documental no permitía que se hiciera en una cadena pública. Implicaba ficción, recreación, muchos viajes por el mundo… Y, además, yo tenía claro que debía tener una visión internacional porque el Opus depende de Roma. Hacerlo centrado en Cataluña, como seguramente habrían pedido, no habría tenido impacto. Yo quería llegar a gente del Opus Dei de Estados Unidos, de Latinoamérica, de Polonia o Inglaterra que se sintieran representados. En 3Cat o TVE el enfoque habría tenido que ser diferente y lo habríamos vendido, un poco, como ‘esto es lo que pasa allí’. Y no, esto pasa en Roma pero se está extendiendo por todo el mundo.
Ahora que ha abierto la puerta, ¿pueden surgir más investigaciones al respecto?
Seguro que sí. Yo pienso que lo importante, al final, es que ya no es un tabú hablar del Opus Dei. Ya está, ya está. Era un tabú, nadie podía decir que se sentía víctima del Opus Dei porque socialmente era impensable y se sentían muy desamparados. Esto se ha acabado. Ya no es un tabú decir que te has sentido víctima del Opus Dei.
Ahora trabaja en un periodismo más pausado, el de los documentales, después de una trayectoria muy intensa. No sé si tiene algún plan diferente para el futuro o si quiere continuar en esta línea.
Yo intento no hacer planes porque pasan cosas, así que aprovecharé las oportunidades que me vayan llegando porque siempre lo he hecho así. Cuando dejé de ser directora de TV3 porque el poder político convergente consideró que yo no hacía bien mi trabajo, no esperaba entrar en el Ara a hacer de editora y estar allí ayudando a que los números salieran. Y lo último que pensaba, seguro, es que al cabo de un año vendrían a buscarme para hacer El matí a Catalunya Ràdio… los mismos que me habían echado! Fue un poco surrealista. Y tampoco me imaginaba que me iría al cabo de siete años con la certeza de que mi proyecto periodístico no le interesaba a la dirección de la emisora de aquel momento. Haré lo que me encuentre… La verdad es que, a medida que me voy haciendo mayor, me gusta más esta actitud de no planificarme la vida. Porque quizás después viene alguien que piensa que no lo haces bien y te hace la vida imposible.
¿Le han puesto las cosas difíciles, desde las directivas?
Bueno, seguramente yo no me he conformado fácilmente. Mis criterios son los que son y eso, a veces, hace que seas incómoda… No pasa nada. Cuando has dirigido la tele llevas una mochila muy y muy pesada. Los que están siempre te verán como la directora de TV3, ya no te ven nunca más como la periodista, y se te cierran muchas puertas sin que te lo digan. Además, que durante el Procés recibimos mucho los que estábamos delante del micro y fue una época dura.
¿Aquella época en primera línea le marcó la vida?
Sí, pero lo digo en positivo. Estoy muy orgullosa de los siete años que hice al frente de El matí de Catalunya Ràdio y de los números que conseguimos, que no se han superado. Además de estar muy contenta de la colaboración que establecimos con los competidores. Ahora, no tengo la sensación de que me quede nada por hacer. Mi objetivo de hoy es llegar a casa sana y salva para proteger a los míos, porque mi objetivo vital de ahora mismo es proteger a mi familia en este día de tanta lluvia. No voy mucho más allá.

¿Es más sano, pensar de esta manera?
No sé si es más sano o más cobarde… pero es así. También te lo diría si fuera de otra manera. Entre otras cosas, porque cuantos más años pasan menos margen tienes y es legítimo. Yo ahora estaba escuchando el cartel del Primavera Sound y el 80% de los nombres de los grupos que tocan me son ajenos. Eso significa que te vas haciendo mayor, que aquellos que gobiernan las barcas te dejarán un lugar en la enfermería o en un rincón para que tú remes. Tú ya no comandas las naves.
¿Aceptarlo es muy difícil?
No, no es difícil si piensas en los que han estado… Puyal, por ejemplo, que ha marcado la comunicación en Cataluña. Hizo años y años y años de trabajo inventando formatos de televisión. Solo hay que ver que ninguno de los programas que se hacen hoy en día lo han mejorado. Pero ¿cuánta gente de la generación joven sabrá, de aquí a 10 años, quién es Puyal? Pocos. Por lo tanto, sí que es fácil aceptarlo si sabes que te morirás, te llorarán los tuyos y se acabará la película. No vale la pena ir apuñalando al personal por las esquinas porque un día tú te morirás igual que otro. Hay gente que quiere hacer más y más en este mundo periodístico… Pues que sepa que pasarán los años y llegarán exactamente al mismo lugar por mucho bótox de todo orden -figurado y literal- que infle sus carreras, pasará el tiempo y todos acabaremos exactamente igual.

