Viure bé
El consejo de Armando Sánchez con la Nivea azul: “Aplícala como mascarilla y retírala con una toallita de bebé”

La tienes en casa, seguro. Está al fondo del cajón del baño o en la mesita de noche de tu abuela. Hablamos de la mítica lata azul de Nivea, un producto que ha pasado de generación en generación y que ahora vuelve a ser el centro de todas las miradas. Pero no como te imaginas.

Si piensas que solo sirve para codos y talones resecos, estás cometiendo un error de principiante. El maquillador profesional Armando Sánchez ha destapado la caja de los truenos con un secreto que ha dejado a todos boquiabiertos. (Y sí, nosotros también hemos corrido a buscar nuestra lata azul).

Para conseguir una base de maquillaje que no se agriete y que luzca como si hubieras pasado por un filtro de Instagram, no necesitas gastar 50 euros en un primer de lujo. La solución es barata, rápida y la tienes al alcance de la mano.

El efecto «flash» en solo 5 minutos

La técnica de Armando Sánchez no tiene pérdida. El truco consiste en utilizar la crema Nivea no como una hidratante diaria, sino como una mascarilla de choque antes de comenzar con el maquillaje. La clave está en el tiempo y en la cantidad.

Debes aplicar una capa generosa por todo el rostro. No escatimes. Deja que la piel beba lo que necesite durante exactamente cinco minutos. Es el tiempo necesario para que los componentes de la crema sellen la hidratación y rellenen las pequeñas líneas de expresión.

¿El resultado? Una piel jugosa y elástica que sirve como el lienzo perfecto. El maquillaje no se acumulará en los poros ni dejará ese efecto de «piel acartonada» que tanto nos horroriza cuando llevamos horas fuera de casa.

Atención: No es para cada día. Armando Sánchez lo recomienda para ocasiones especiales o cuando notes la piel especialmente fatigada. Es un rescate de emergencia.

El secreto final: la toallita de bebé

Aquí viene el giro de guion que nadie esperaba. Después de los cinco minutos, no te laves la cara con agua ni uses un algodón seco. El maquillador es muy específico: se debe retirar con una toallita de bebé.

¿Por qué? Las toallitas para bebés están diseñadas para ser extremadamente suaves y llevan agentes que ayudan a retirar el exceso de grasa de la crema sin eliminar la barrera protectora que acabamos de crear. Es el tándem perfecto para dejar la piel a punto de caramelo.

Al pasar la toallita, estás haciendo una micro-exfoliación mecánica muy suave que elimina las pieles muertas y deja pasar toda la luminosidad del rostro. (Es de esos trucos que, una vez pruebas, ya no puedes vivir sin ellos).

Datos duros: El precio de la perfección

Hacemos números, que nuestro bolsillo lo agradecerá. Una lata de Nivea de 75ml cuesta alrededor de 3 euros. Un paquete de toallitas, poco más de un euro. Estamos hablando de un tratamiento facial de nivel profesional por menos de lo que cuesta un café en el centro.

Mientras las grandes marcas cosméticas nos venden promesas de eterna juventud en frascos sofisticados, los que realmente saben de piel —los que tienen que preparar rostros para focos y alfombras rojas— vuelven a los básicos de toda la vida.

La fórmula de la Nivea azul se ha mantenido casi intacta durante décadas por una razón: funciona. Su alta concentración en pantenol y eucerit es oro puro para la regeneración cutánea.

Advertencia: Si tienes la piel extremadamente grasa o con tendencia acnéica, ten cuidado. Este truco es el paraíso para pieles secas o mixtas-deshidratadas, pero puede ser demasiado pesado para rostros que ya brillan por sí solos.

¿Sabías que también sirve para…?

Este truco de la mascarilla no es el único que esconde la lata azul. Muchos maquilladores también la utilizan para mezclarla con una base demasiado densa y convertirla en una BB Cream personalizada. O incluso para domar las cejas más rebeldes con un pincel limpio.

La versatilidad de este producto es infinita. Estamos ante una herramienta multiusos que debería ser obligatoria en cualquier neceser de supervivencia. Desde quemarse en la nieve hasta hidratar la cutícula antes de una manicura.

Una decisión inteligente

Recuperar este producto no es solo una cuestión de nostalgia, es ingeniería de belleza. En un mundo donde nos bombardean con rutinas de diez pasos, que un experto como Armando Sánchez nos diga que la clave está en una lata azul y una toallita de bebé es un respiro para nuestra agenda y nuestra cuenta corriente.

Esta noche, cuando te desmaquilles, mira si aún tienes la lata azul por casa. Pruébalo mañana antes de salir. Tu cara brillará con una luz que ni el mejor iluminador del mercado podría imitar.

Vale la pena probarlo, ¿no crees? Tu piel te dirá «gracias» en solo cinco minutos.

¿Te atreves a rescatar la crema de la abuela para tu próximo evento?

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