Maxi Iglesias es mucho más que una cara conocida en la pantalla; su imagen pública esconde un secreto que todos deberíamos descubrir. El actor, ahora con 35 años, ha compartido una filosofía de vida que va mucho más allá de la fama, centrándose en la introspección diaria y el crecimiento personal continuo.
Pero, ¿cuál es la clave de este enfoque que lo ha transformado? El cambio, según él mismo, llegó con los treinta, un momento vital que le hizo replantearse absolutamente todo, desde sus objetivos hasta la forma de abordar las relaciones y la salud.
La revelación de los 30: un antes y un después
Iglesias recuerda que a los 29 años le hablaron de la teoría de que Saturno termina su ciclo y se posiciona en el punto de nacimiento. (Sí, nos suena de algo, ¿verdad?). Aunque no sabe si «se la colaron», admite que fue justo en ese momento, mientras trabajaba seis meses solo en Argentina, cuando comenzó una revolución interna.
Esa soledad lo llevó a valorar las cosas que echaba de menos y a prepararse para priorizar en la nueva década. «Estaba en ese proceso», asegura, y desde entonces, cada día es una oportunidad para aprender y renovarse, para ser una persona más consciente de su entorno y de sus propias necesidades.
El ritual del autoconocimiento: su truco imprescindible
Maxi no concibe irse a dormir sin un autocontrol diario. Este «chequeo» constante de lo que le ha pasado durante el día es la base de su filosofía, una herramienta imprescindible para entender las decisiones tomadas o no tomadas, y sus posibles repercusiones a largo plazo. (Nos sirve a todos para nuestro día a día). Esta es una práctica que nos invita a imitar para una vida más plena.
Me gusta analizarme diariamente. No me puedo ir a dormir sin hacerme un control de qué me ha pasado hoy.
Pero la conciencia no se detiene ahí. El actor subraya la importancia del ejercicio físico, no solo por estética, sino por el bienestar mental. Como persona «muy mental», el deporte le ayuda a desconectar y a dar al cuerpo el tiempo que se merece. Nadar por la mañana, por ejemplo, le cambia el día y le permite enfrentar los retos con otra energía.
El vínculo inquebrantable: mente y cuerpo unidos
Maxi Iglesias tiene claro que la solución para una vida equilibrada pasa por una sinergia perfecta entre mente y cuerpo. No sirve de nada ir al gimnasio si la cabeza no está en forma, ni tampoco alimentar la mente (con terapia, lecturas o aprendizaje) si el cuerpo queda abandonado. «No es una razón estética, sino una razón de bienestar», afirma con rotundidad. Está demostrado que ejercitar el cuerpo nos aporta una sensación increíble.
Esta visión holística de la salud es un aprendizaje constante. Desde hace poco, también es muy consciente con la alimentación, completando así un círculo virtuoso que busca la armonía total. Es un recordatorio vital de que la salud no es un compartimento estanco, sino una interconexión de todos nuestros ámbitos vitales.
Un mensaje para nuestra sociedad: la evolución continua
Su filosofía personal se conecta con una tendencia social más amplia. Maxi cree que el ideal de una sociedad es evolucionar y avanzar, y ver a la gente joven con «ímpetu y ganas, abierta al diálogo, a escuchar, a tratar de entender» es una señal de esperanza hacia una sociedad más consciente. Esto, para él, es evolución pura.
Incluso su trabajo, como el rodaje de la película ‘Nuda propiedad’, que trata un tema tan actual como la crisis de la vivienda, lo lleva a reflexionar. «Es una película que te hará pensar», asegura, y su deseo es que sirva para generar un diálogo y buscar soluciones a problemas transversales de nuestra sociedad. (Una muestra más de que el arte también puede ser motor de cambio).
La urgencia de encontrar tu equilibrio hoy mismo
Maxi Iglesias nos revela que coloca su vida basándose en su profesión, y viceversa, buscando siempre que los dos mundos estén alineados y en equilibrio. Si uno pesa más que el otro, «no estás alineado con coherencia», y eso puede llevar a un error en tu gestión vital. Ahora mismo, celebra el cierre de una etapa de trabajo que le ha aportado mucho a nivel personal y profesional, y se va de viaje con la satisfacción de haber trabajado con sentido.
Su secreto es ser «como un delfín, que tiene dos secciones diferenciadas en el cerebro y las va usando como le conviene». Intentar tener siempre los dos mundos alineados es una lección imprescindible para todos. Así que, si no lo has hecho ya, ¿te atreves a hacer tu propia revisión de prioridades y comenzar a ser más consciente?
