La Garrotxa es uno de los rincones del país más queridos por los amantes del turismo rural, tanto por los mismos catalanes como por el internacional. Su belleza paisajística convierte las tierras garrotxinas en un gran destino para hacer una escapada de fin de semana y comenzar a descubrir los pueblos del interior del país. Uno de los municipios en los que el turismo juega un papel más importante para su actividad económica es Sales de Llierca, situado entre los ríos de Llierca y de Borró. De hecho, de acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), este es el municipio donde la vivienda turística tiene más peso en comparación con el total de casas del pueblo. En concreto, las viviendas destinadas al turismo suponen un 20% del conjunto del parque residencial de Sales de Llierca.

Este pueblo garrotxino destaca especialmente por su ubicación, ya que está situado en una zona bastante llana, pero también con un punto de acceso a los conjuntos montañosos de la comarca. Esta situación geográfica convierte a Sales de Llierca en un destino ideal para todas aquellas personas que quieren disfrutar de una excursión por la Garrotxa, pero que aún comienzan a introducirse en el mundo del montañismo. Su núcleo urbano no es muy grande, ya que solo viven poco más de 150 personas durante el año, según los últimos datos censales. Ahora bien, sí que tiene varios puntos de interés que visitar en una escapada de fin de semana. Destacan sus cuatro iglesias románicas, todas incluidas dentro del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña.

Imagen de la iglesia románica Sant Grau d’Entreperes, en la Garrotxa / Credit Commons

El peso del románico de la Garrotxa

La arquitectura románica tiene un peso muy importante dentro del patrimonio eclesiástico de la comarca de la Garrotxa. Uno de los imprescindibles en una visita a Sales de Llierca es la iglesia Sant Andreu de Gitarriu, situada cerca del coll de Faja. Esta iglesia, que data del siglo XI -aunque se desconoce el año exacto- es un ejemplo muy característico del románico de primera fase, ya que está constituida de una sola nave con un ábside semicircular totalmente liso en la cara este. Aunque el interior se cubrió con yeso, tapando todas las decoraciones de la época, el paso del tiempo ha dejado al descubierto una de las cruces de consagración. Destaca también la iglesia Sant Grau d’Entreperes, antiguamente Santa Maria d’Entreperes, la cual se empezó a construir durante el siglo XII, aunque se amplió cuatro siglos después. Las pilas bautismales del interior aún se conservan en el mismo estado y posición que originalmente.

El patrimonio románico de Sales de Llierca se complementa con la iglesia de Sant Miquel de Monteia, también del siglo XII, y la iglesia de Santa Cecília de Sadernes, que data del siglo XIII. Ambas son construcciones de una sola nave y aún conservan buena parte de sus elementos originales, aunque el paso del tiempo ha provocado deterioros en parte de los edificios. Cada una de estas iglesias se encuentra en una de las entidades de población adheridas al municipio de Sales de Llierca, todos ellos situados a escasos kilómetros del núcleo del pueblo garrotxino.

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