El sector de la educación de Cataluña vive un momento especialmente convulso. Esta semana, más de 100,000 maestros, profesores y otros profesionales de la enseñanza han salido a la calle en masa por todo el país para hacer oír su voz y denunciar la precarización de su profesión. Con la lucha salarial como bandera, los docentes también exigen al Departamento de Educación, dirigido por la consejera Esther Niubó, mejoras en las condiciones de trabajo, como la reducción de las ratios en las aulas o que se les tenga más en cuenta a la hora de decidir el día a día de los centros educativos. De hecho, durante la manifestación multitudinaria del miércoles, uno de los lemas que más resonó por las calles de Barcelona decía «más democracia y menos burocracia». Con este grito, maestros y profesores piden que los centros sean espacios más democráticos, donde las decisiones no se tomen por imposición de la administración.
Dos semanas antes de la huelga «histórica» de esta semana, la consejería había lanzado una propuesta que no ha tenido una gran acogida entre la rama sindical de la enseñanza. El departamento quiere ampliar las plazas perfiladas para el curso próximo. Tal como detallaron a través de un comunicado el 27 de enero, los responsables de la consejería plantean que los centros puedan volver a generar este tipo de plazas, después de las limitaciones en la creación de nuevos puestos perfilados, «siempre que se adecuen al proyecto educativo del centro y al proyecto de dirección». En esta línea, la resolución con la que trabaja la consejería también fija que habrá más plazas que se puedan cubrir a través de una entrevista, un método bastante criticado por las organizaciones sindicales. Es decir, a grandes rasgos, la propuesta de la consejería da más fuerza a las direcciones y les da más margen de maniobra para confeccionar su claustro, reforzando el polémico decreto de plantillas.
La propuesta de la consejería de Educación divide las opiniones de los expertos consultados por El Món. Algunos lo ven como una reducción de los «espacios de decisión democráticos» del sistema educativo, otros como un refuerzo de un tipo de plazas «imprescindibles» para los centros. Sea como sea, las opiniones son muy diversas. «Cada vez es más pequeño el espacio de decisiones democráticas, y con esta propuesta el departamento conseguiría mantener el control de las direcciones para que todas las medidas que planteen sean realmente aplicadas», argumenta el escritor, historiador y diplomado en magisterio Xavier Diez, colaborador de El Món. Un planteamiento bastante similar al que hace el profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Jordi Perales: «Ampliar las plazas estructurales [es decir, las plazas perfiladas] no ha supuesto una mejora de los resultados educativos», apunta. Ambos expertos desconfían de esta propuesta de la consejería. Perales considera incluso que podría ser una «moneda de cambio» para negociar con los sindicatos una solución para la crisis actual.

La importancia de las plazas perfiladas
El director del Instituto Montilivi, Ruben Pino, destaca que hay algunas plazas perfiladas que son «imprescindibles» para el funcionamiento del centro. Por ejemplo, si un centro decide hacer el batxibac -es decir, la doble titulación de bachiller y baccalauréat, el bachillerato francés- necesita tener un profesor que pueda explicar la historia de Francia en francés. «Aquí es evidente que hay que perfilar la plaza porque se necesitan unos requisitos determinados», afirma el experto, que apunta que sin establecer las bases necesarias para poder cubrir esta plaza, el docente que accediera a través de la bolsa podría ser profesor de historia, pero no tener conocimientos en francés, lo que iría en contra del buen funcionamiento del proyecto educativo del centro. «Cuando se necesitan ciertas cosas del profesorado, es bueno perfilar», añade Pino.
El director del instituto gerundense también hace referencia a las plazas con el perfil de atención a la diversidad del alumnado, uno de los perfiles que está revisando la consejería en estos momentos. «Al principio la gente no quería cubrir plazas en centros con mucha diversidad y quedaban vacías. Perfilarla era una forma de profesionalizarla», argumenta Ruben Pino. De hecho, tal como recuerdan los expertos, la poca continuidad de los maestros y profesores que les tocaba ir a escuelas de barrios como la Mina, de Sant Adrià del Besòs, o Vila-roja, en Girona, fue uno de los motivos que impulsó la creación del decreto de plantillas. «El objetivo, de entrada, era flexibilizar en algunas zonas el acceso del profesorado», explica Jordi Perales. Con el decreto, la flexibilización se extendió a todos los centros educativos, siempre que se adecuara al proyecto educativo. «Muchos de los perfiles que se crearon, sin embargo, no hacían lo que teóricamente debían hacer», añade. Aquí es donde se originó la picaresca de algunas direcciones para confeccionarse el claustro a medida, eligiendo hasta el 50% de la plantilla a través de entrevistas.

Más control sobre las direcciones con la trampa de dejarles elegir el claustro?
La nueva propuesta del Departamento de Educación aún da más poder a las direcciones y refuerza el polémico decreto de plantillas, algo que no ha sido bien recibido entre los docentes. De hecho, los diferentes sindicatos de la enseñanza han acusado a algunas direcciones de llevar a cabo «prácticas corruptivas» para «elegir a dedo» al profesorado de sus centros, motivo por el cual exigen al Gobierno que derogue tanto el decreto de plantillas como el de autonomía de centros y el de direcciones. Ruben Pino, sin embargo, considera que este tipo de argumentos que esgrimen los sindicatos están «completamente fuera de lugar», aunque sí considera que se debe establecer algún mecanismo de control sobre las direcciones para comprobar que cumplen con la normativa y no la utilizan para beneficio propio. «Se debe revisar con la inspección si alguien cree que se está abusando del cargo», argumenta el director del Instituto Montilivi.
Pino ve con buenos ojos el planteamiento en el que trabaja la consejería. Otros expertos, todo lo contrario, ya que consideran que va en detrimento de la enseñanza pública del país: «Hay la voluntad, desde la Unión Europea y Davos, de desmantelar el sistema educativo, de imposibilitar que los de la pública compitan con las élites«, asevera Xavier Diez, que considera que esta última propuesta de la consejería convierte las direcciones en «tentáculos» de la administración para que se continúen aplicando las políticas y recomendaciones que vienen desde los agentes económicos -como la OCDE, con quien el gobierno de Salvador Illa cerró un acuerdo pocos meses después de asumir la presidencia. En este sentido, Jordi Perales también apunta que el planteamiento de la consejería es «contradictorio» con sus propios objetivos, ya que quieren reducir la movilidad del profesorado para afianzar a los docentes en los centros y, de esta manera, consolidar los proyectos. «Si las plazas están perfiladas, no se pueden sacar a concurso», apunta Perales, que cree que este objetivo no se logrará si se continúan creando plazas estructurales. Así pues, los expertos ven luces y sombras en esta propuesta de la consejería. De momento, sin embargo, solo es una propuesta.

