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El exconsejero de Salud del Gobierno de Carles Puigdemont, exdiputado del PSC-Ciutadans pel Canvi, exmiembro del núcleo duro de Oriol Junqueras y ahora eurodiputado de Junts en el Parlamento Europeo, Toni Comín, ha cruzado este mediodía la frontera entre la Cataluña Norte y el Principado de Cataluña. Ha sido un regreso simbólico porque la frontera del Estado ya la cruzó el jueves para jurar la Constitución ante la Junta Electoral y poder recoger su acta de eurodiputado en Bruselas, después de que el magistrado instructor de la causa del Procés, Pablo Llarena, retirara las órdenes de detención. De hecho, lo ha justificado comparándose con el regreso de Carles Puigdemont, a quien ha definido como «hermano de exilio», el 8 de agosto de 2024 y ser «las dos únicas personas del universo que han regresado dos veces del exilio». Comín ha pedido continuar luchando por la independencia que es «posible» después de «haber roto la espalda al Estado» con la ley de amnistía.

Comín ha atravesado el camino de los Cachalotes desde Cervera de la Merienda hasta el Coll de Belindres, acompañado de familia y amigos y algunas segundas filas de Junts per Catalunya, como Josep Rius, Marta Madrenas y Josep Maria Cervera, ambos con responsabilidades políticas de las comarcas de Girona. De hecho, Comín lo ha justificado por el poco tiempo que ha tenido para avisar y por el funeral de la madre del secretario general de los juntaires, Jordi Turull. También la expresidenta del Parlamento, Laura Borràs, la exconsejera de Gobernación, Meritxell Borràs, la actriz Sílvia Bel, activistas como Toni Strubell, el candidato número 15 de ERC al Congreso, Isaac Peraire, el presidente de Òmnium, Xavier Antich, o varios secretarios nacionales de la ANC, como el jefe de movilización, Ignasi Rigau, así como el eurodiputado de los Comuns, Jaume Asens, y los hijos pequeños del expresidente Jordi Pujol, Oriol y Oleguer Pujol Ferrusola, que han justificado su presencia por «amistad». De hecho, era una fiesta de amigos de Comín a la vista de los agradecimientos que ha dado en su discurso en el Coll de Belitres, donde se han reunido 200 personas, en un punto de marcha del exilio a raíz de la Guerra de los Tres años, conocida como la Guerra Civil.

Toni Comín, en un momento de su discurso en el Coll de Balitres/QS
Toni Comín, en un momento de su discurso en el Coll de Balitres/QS

«La lucha debe continuar»

Después de un largo discurso de agradecimientos, y a su abogado Gonzalo Boye, a quien ha exclamado «Honor y Gloria» porque «sin él yo no estaría aquí», ha entrado en el discurso político. El exconsejero ha comenzado su parlamento con un punto de filosofía política de autoayuda asegurando que la libertad tiene dos caras. «La interior que nunca te la puede quitar nadie y la cara externa que te la pueden quitar y es la externa que recupero», ha sentenciado.

«Hemos ganado, vuelvo libre a casa», ha añadido recordando el regreso de Lluís Puig el miércoles de esta semana, para remarcar que «lo último que el Estado quería es que tres miembros del Gobierno de Puigdemont regresaran y que no pasáramos ni un segundo por una prisión española». «No es una victoria personal, es colectiva, no es la victoria definitiva, pero es muy importante, porque le hemos roto la espalda al estado en su embestida represiva brutal, con estrategia e inteligencia», ha subrayado.

«La lucha por la independencia continúa, debe continuar es una causa justa, legítima, necesaria y posible», ha insistido. También ha valorado el exilio como una manera de «prepararse para llegar hasta el final» incluso, ha llegado a explicar su encuentro personal con Nelson Mandela que estuvo treinta años encarcelado en su lucha contra el régimen de apartheid en Sudáfrica para pedir comprensión ante las «debilidades» políticas.

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