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La aplicación definitiva de la ley de amnistía por parte de la justicia ha comenzado a reconfigurar el tablero político catalán y a tener efectos en la dinámica del gobierno de Salvador Illa, que ha plantado al exconseller y diputado de Junts Lluís Puig en su retorno al Parlamento de Cataluña después de nueve años de exilio. Illa ha estado encerrado en el despacho que tiene en la cámara catalana hasta las cinco y media, cuando se ha ido para desplazarse hasta Manlleu y asistir a la entrega de los Premios Innovacat. Fuentes de Presidencia han intentado apagar el fuego alegando que el presidente de la Generalitat no había hecho acto de presencia en el hemiciclo porque ya se había visto en privado con Puig, sin especificar ni cuándo ni cómo, pero en ningún momento han dado explicaciones de por qué Illa ha actuado igual que el grupo parlamentario de Vox, que tampoco ha estado presente en el hemiciclo durante el discurso de Puig, quien se ha declarado «convencidamente» independentista en su retorno al Parlamento.

La ausencia de Illa y casi todo el Gobierno –solo estaban el ex juntaire Miquel Sàmper, Esther Niubó y Eva Menor- ha encendido los ánimos de las filas del partido de Carles Puigdemont, que han evidenciado su malestar con una carta que la presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales, ha enviado al presidente de la Generalitat para recordarle que avaló el 155, trasladarle que no ha estado a la altura del cargo que ostenta y dejarle claro que la reunión en privado no justifica la ausencia de hoy. «No había ninguna justificación para que se ausentara de un momento de esta solemnidad y acabara coincidiendo con la plantada que ha hecho el grupo parlamentario de Vox», destaca el texto, que sentencia: «Hoy no ha estado a la altura de su cargo».

La aplicación de la ley del olvido penal tras años de batalla judicial reactiva a los principales actores protagonistas de 2017 y abre un nuevo escenario de incertidumbre y movimientos estratégicos, con todos pendientes de la decisión final y del retorno de Puigdemont, sobre todo de cara al nuevo ciclo electoral que se abrirá con las elecciones españolas del 29 de noviembre.

En este nuevo contexto, la figura de Oriol Junqueras vuelve a situarse en el centro del mapa político. Añadiéndose en un lugar simbólico en las listas de ERC al Congreso acompañado del exconseller Raül Romeva, hace visible que ya está habilitado para ser el candidato de la formación republicana a la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones al Parlamento. La capacidad evidenciada por Junqueras de poder integrarse de nuevo en una lista electoral reactiva su liderazgo directamente en las urnas: «Estamos aquí para continuar, para combatir todas las batallas, para derrotar todas las injusticias, para garantizar todas las libertades y para construir todas las victorias». La reactivación de los cuadros políticos se ha comenzado a visualizar inmediatamente sobre el terreno. El regreso a los actos públicos se ha concretado en lugares como Sant Vicenç dels Horts, donde se realizó un acto de ERC y en Terrassa, donde los cuadros de Junts per Catalunya y muchos ciudadanos dieron una bienvenida fraternal al exconseller Puig. Estos dos actos han vuelto a poner de manifiesto la presencia de los mismos líderes que protagonizaron los hechos del otoño de 2017. Asimismo, la celebración simultánea de los actos de ERC y Junts de ayer por la noche ha evidenciado la pugna fratricida entre las dos formaciones por la hegemonía del independentismo.

Lluís Puig quita el lazo amarillo de su escaño / Mireia Comas

Comín pasa por Madrid antes de regresar a Cataluña

Paralelamente, Toni Comín ha consumado su retorno al Parlamento Europeo, un movimiento que refuerza la presencia del espacio de Junts en las instituciones europeas, ya que hasta ahora no ha podido ocupar el escaño que consiguió en las elecciones europeas del 2024 porque la legislación española obliga a comparecer ante la JEC para recoger la credencial. Comín ha prometido este jueves acatar la Constitución española ante la Junta Electoral Central (JEC) en el Congreso con una fórmula muy extravagante: «Por el mandato del 1 de Octubre y por imperativo legal», y el domingo hará efectivo su regreso a Cataluña. “Regreso del exilio el domingo día 22. Me exilié de Cataluña, mi país, y volveré a Cataluña el próximo domingo. No hay ninguna diferencia entre viajar a Madrid y lo que he hecho en viajes durante estos años a París o Ámsterdam. Ir a Madrid no es volver a mi país”, ha defendido.

El regreso de Puigdemont será después del 29-N

El principal foco de atención y elemento condicionante de todo el tablero sigue siendo la incógnita en torno a Carles Puigdemont, que regresará después de las elecciones del 29-N, pero aún no hay una fecha fijada en el calendario. A estas alturas, el presidente en el exilio solo ha dejado claro que no ejercerá como jefe de la oposición porque considera que no es el papel que le corresponde a un expresidente de la Generalitat: «Quien ha sido presidente de la Generalitat y ha ocupado la presidencia, no es correcto que vaya después a controlar al presidente», dijo hace pocos días en el programa Pla Seqüència de La2Cat. Aun así, Puigdemont no ha concretado si ocupará su escaño en el Parlamento como ha hecho Lluís Puig este miércoles. A la espera del regreso de Puigdemont, y una vez finalizado el pleno de esta semana, Junts ha celebrado la primera reunión del grupo parlamentario con la presencia de Puig en un ambiente de máxima felicidad por su regreso a Cataluña y gritos de «independencia».

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