Joan Casu (Taradell, 1998) tiene las cosas claras, muy claras. Es joven, pero ambicioso, y se nota al hablar. Nacido y criado en un pequeño pueblo de Osona, Casu se ha hecho un nombre en los últimos años dentro de la escena musical catalana como DJ, conocido en los escenarios como K-ZU. Vive en Girona, pero pasa muchos días en la carretera desplazándose hasta sus bolos por todo el país. Empezó estudiando ciencias, pero a mitad de carrera se dio cuenta de que su pasión estaba en el mundo de la música. El Món se reúne con el joven pinchadiscos y productor musical para adentrarse en su vida, sus orígenes en el mundo de la música, su vertiginosa proyección de crecimiento y sus aspiraciones de futuro. Esta entrevista abre una serie que hará la radiografía de una generación, talentos de menos de 30 años, con Carnet Jove o con la posibilidad de tenerlo.

¿Cómo fue tu infancia?

Mira, de hecho, mi infancia tiene incluso algún punto importante con el proyecto que quiero sacar el año que viene. Yo de pequeño era un chaval normal, muy contento con la familia que me ha tocado, con mis hermanos. Somos tres, yo soy el del medio. De pequeño ya tenía muchas inquietudes. Las tenía todas [ríe]. Desde siempre he tenido mucha curiosidad por las cosas, siempre me ha gustado aprender. Siempre he tenido un aire emprendedor, de probar cosas nuevas. La música siempre me había gustado, pero es curioso porque en casa no se escuchaba nada que no fuera música clásica. Algún disco de canciones infantiles, como mucho, pero el resto era música clásica. Recuerdo que, cuando estaba en quinto o sexto de primaria, me pidieron que hiciera una redacción sobre mi cantante favorito, y recuerdo que no tenía ningún cantante favorito porque, simplemente, no conocía a ninguno [ríe].

¿Y sobre quién la hiciste?

La tuve que hacer sobre el Roc del Super 3 [uno de los personajes de La família del Super 3] porque era el único cantante que conocía. En casa no se escuchaba ni pop, ni rock…

¿De pequeño ya empezaste a trastear con algún instrumento? Coger un día la guitarra…

¡Sí! En los veranos iba de colonias y allí fue donde, por primera vez, descubrí la música pop. Y justamente en estos espacios hay mucho ambiente de guitarreo y allí comencé a aficionarme por este instrumento. Además, ya desde pequeño, me gustaba mucho cantar y mis padres me apuntaron a un coro, pero no estuve allí muchos años. Ya en la ESO comencé a tocar la guitarra tres cuartos de hora a la semana con un profesor. No fue hasta la carrera que comencé a coger la computadora para empezar a producir un poco de música. En secundaria y bachillerato la electrónica me interesaba mucho, pero también me gustaban muchísimo los grupos catalanes. Recuerdo que, ya en la carrera, estaba un día tocando la guitarra y cantando y pensaba: «Debe molar mucho ser Justin Bieber» [ríe]. Pero claro, yo no cantaba bien. Entonces, yo sabía que existían programas de producción musical que te permitían dar forma a las melodías que tenía en la cabeza, pero sin tener que cantarlas yo. Y me aficioné.

Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas
Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas

¿Con qué programa comenzaste?

Comencé con un MF2 Studio. En aquel momento yo estaba estudiando primero de carrera de Biología. Durante todo el segundo estuve cada vez menos pendiente de la biología y más centrado en la producción musical. De hecho, en aquel momento también iba al gimnasio y dejé de ir para centrarme mucho más en producir. Me lo tomaba como si fuera un juego de ordenador. En tercero de carrera me fui de Erasmus a Croacia, uno de los mejores años de mi vida. Y allí, por motivos de convenio, casi no tenía clases, entonces salía cuatro días de fiesta a la semana, me pasaba los fines de semana viajando, y durante la semana pasaba las resacas produciendo. Fue el momento en que decidí dejar la carrera de biología. Además, hice mi primer bolo como DJ en Croacia.

¡Ostras! ¿Cómo conseguiste ese bolo?

Cuando te vas de Erasmus hay una agrupación de gente local que organiza actividades para los estudiantes: viajes, fiestas… Un día, gracias a que estábamos de fiesta y yo iba un poco entonado, cosa que me hizo perder un poco la vergüenza, les comenté que era DJ por si algún día les hacía falta. Y entonces, un día, montaron una fiesta y pinché yo. No cobré absolutamente nada, evidentemente [ríe]. Creo que allí hice cinco bolos. En dos de ellos cobré el equivalente a diez u once euros por seis horas de trabajo, y los otros tres fueron gratuitos.

En estos primeros conciertos como DJ aún estudiabas biología. ¿Por qué escogiste esa carrera?

Yo de pequeño no sabía que existía el mundo de la música. Yo de mayor quería ser de todo. Primero quería ser inventor, seguramente también habría dicho en algún momento que quería ser astronauta… Desde que recuerdo tener uso de razón no tenía muy claro qué quería ser. Siempre se me han dado muy bien los estudios. Mis padres, que son profesores ambos, entonces no se había puesto sobre la mesa ninguna opción que no fuera hacer una carrera. Las ciencias siempre me han gustado y se me han dado bien… Cuando ya estaba en bachillerato pensé primero en alguna de la rama de ciencias, y acabé eligiendo biología un poco por elegir. Física, por ejemplo, también me gustaba, pero no quería pasarme cuatro años estudiando seis horas al día…

¿Tenías un poco la sensación de tener que elegir porque era el camino natural que ya te habían marcado?

Totalmente, estamos en un país en el que todo lo que no sea hacer una carrera universitaria está bastante mal visto. De hecho, se dice mucho que la gente sale de la carrera y ya encuentra trabajo, pero después también hay mucha gente que sale de una carrera y acaba estudiando en el McDonald’s. Si cualquier persona hiciera la carrera con la misma ilusión que yo he estudiado producción musical, seguro que encontrarían trabajo de su campo. Yo recuerdo que cuando estudiaba biología lo hacía sin ganas. Estudiaba un poco para los exámenes, pero me daba igual la nota, pero porque yo estaba en la carrera porque era lo que tenía que hacer. Pero cuando encontré lo que realmente me gustaba, que era hacer producción musical, iba a todas las clases, no me perdía ninguna, hacía preguntas…

Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas
Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas

A veces se hacen carreras por inercia…

Exacto, y eso es un problema del sistema muy grande! La gente está en las carreras por estar. Y es un problema porque todas las carreras decepcionan. Yo me lo he encontrado también en producción musical. Hay muchas cosas que hemos tenido que hacer, no porque los profesores crean que se debían hacer, sino porque lo dice el plan de estudios, que seguramente lo hace gente que no tiene ni idea porque está en un despacho y es político. Entonces hay muchas asignaturas en las carreras que no interesan a los estudiantes. Y también porque hay mucha más gente que la que debería haber. Parece que todo el mundo tiene que hacer bachillerato y una carrera, y después las universidades están sobresaturadas. Y faltan electricistas, faltan mecánicos… También es verdad que el mundo de los autónomos es un fastidio [ríe]. 

¿Ahora mismo te dedicas exclusivamente al mundo de la música?

Sí, por suerte ya hace tres años que me dedico totalmente al mundo de la música. Conozco muy pocos DJs que hayan podido ir tan de prisa desde que hacen su primer bolo hasta que se dedican íntegramente a este mundo. 

¿Cómo empezaste?

Tuve la suerte de que desde la escuela donde estudié producción, la escuela EUMES, pusieron un anuncio que decía que buscaban un DJ en un bar musical, el Casino Girona, me apunté y me acabaron contratando. Allí estuve cuatro meses, también hice algunos bolos en el Luxe cuando les faltaba gente, e hice un concierto en la Mirona. Todo esto antes de la llegada de la pandemia. El verano después de la Covid ya hice algunas bodas, las cuales me permitieron hacer los primeros ingresos dedicándome a ser DJ, pero aún no podía vivir exclusivamente de la música. Cuando el ocio nocturno comenzó a abrir de nuevo le envié un mensaje al responsable del Lux, que es el mismo que el del Casino, para decirle que me interesaba continuar trabajando con ellos.

Paralelamente, el director de mi escuela me presentó a uno de los propietarios de Platea y, un mes y medio más tarde, dejé el Lux para irme a trabajar a Platea, y allí me empezaron a hacer residente de más de un día a la semana. Al principio hacía los jueves y los viernes. Aún no podía vivir al 100% de la música, pero ya había puesto un primer pie. Ese mismo año hice mi primer bolo en Millennium, que es una de las salas más importantes de Cataluña. Y les gustó mucho cómo lo hice. Y entonces, cuando les fallaba un DJ, a veces me volvían a llamar. De hecho, un día que me llamaron coincidía con el concierto de Mora [uno de los artistas de referencia del mundo de la música reggaetón internacional]. ¡Todavía se me pone la piel de gallina al recordarlo!

Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas
Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas

¿Cómo viviste ese día?

Fue apoteósico, yo no me lo podía ni creer. Siempre pasa que cuando tiene que tocar un artista grande, cuando termina la gente aprovecha para ir a fumar, ir al baño… Y ese día estaba a reventar. Evidentemente, seguro que alguien se fue, pero la sala estaba muy llena. En ese momento, cuando hice este bolo, ya estaba medio viviendo de la música porque también hacía conciertos en la Costa Brava y alguna boda. En junio o julio de ese mismo año, ahora no recuerdo exactamente el día, me hicieron residente de Millennium. Y aparte yo también continuaba trabajando en Platea.

¿Cómo definirías el sector del ocio nocturno? Existe la creencia de que es un sector bastante precario…

Creo que es un sector donde hay un poco de todo. El trabajo que hacía yo cuando empezaba a pinchar en el Casino lo puede hacer cualquier persona con unas mínimas nociones, y me pagaban unos 60 euros por cuatro horas de trabajo. Yo no lo definiría como un sector precario, pero también es verdad que hay de todo. Por ejemplo, los camareros cobran mucho menos. También me he encontrado con que en fiestas mayores, porque en las discotecas no pasa tanto, hay DJs que cobran muy buenos sueldos, pero que no saben mucho… Como los Ayuntamientos están acostumbrados a pagar cachés más elevados porque, normalmente, en las fiestas mayores, van grupos o pinchadiscos que tienen un proyecto que ofrecer, están dispuestos a pagar 300 euros a personas que han pinchado solo cuatro horas en su habitación. Creo que no siempre está bien repartido.

Hay cosas que se podrían mejorar, entonces.

Más que, concretamente, en los DJ, en el ocio nocturno. Creo que las discotecas aquí también tienen un papel muy importante. De la misma manera que cualquier persona puede servir copas y, rápidamente, aprenderá, hacer una buena sesión de DJ no lo puede hacer cualquiera. Hace falta una cierta preparación, una cierta experiencia, saber leer al público… Ahora bien, hay salas a las que les da igual, ni se fijan en cómo está el público. Solo les interesa que la gente consuma copas en la barra. Y te encuentras en salas donde hay DJs muy buenos que están cobrando muy poco, y a la inversa.

¿Qué DJs tuviste como referentes?

Mi referente número 1 es Martin Garrix. Cuando descubrí el mundo de la electrónica es el primer artista al que llegué, pero ahora no recuerdo bien cómo lo hice [ríe]. Ya me sonaba del álbum de Animals, y cuando comencé a producir música recuerdo que publicó una canción que se llama Pizza, que comenzaba con un sonido de orquesta y terminaba con un combo muy festivalero, que me gustó mucho. Vi que era lo que quería hacer. Aún no lo he visto nunca en directo, pero estoy buscando si puedo hacer un ida y vuelta a Ibiza para verlo de residente en Ushuaia. Recuerdo que él ya había hecho alguna vez algún remix como los que después he hecho yo.

¿En qué momento decidiste que querías hacer remix de electrónica de grandes clásicos de la música de Cataluña?

Cuando me fui de Erasmus a Croacia ya había comenzado a hacer algunos remix, como el del Virolai…, pero suenan muy mal [ríe]. Hacía menos de un año que me dedicaba. Ahora hay gente que me dice que me estoy copiando de Lo puto cat [otro de los artistas de referencia de esta escena] haciendo este tipo de remix, pero yo ya hace seis o siete años que lo hago. Ahora bien, no los publicaba o la gente no los había visto porque sonaban mal. No me estoy copiando de nadie.

También es verdad que cada vez hay más artistas que apuestan por este tipo de remix en las fiestas mayores.

Es verdad. Yo creo que he encontrado mucho el equilibrio entre hacer este tipo de remix y pinchar la música que al público general le gusta, como el reggaetón, el dembow… He estado años trabajando como residente en discotecas y he estado muy al tanto de la música más comercial, y me gusta. Sé lo que gusta en este sentido. Ahora bien, si pongo una canción de dembow, no voy a buscar la canción más desconocida, sino la que sé que le gusta a la gente que escucha este tipo de música, pero también puede disfrutar el resto del público. Y lo mismo con el reggaetón. No pongo las canciones más nuevas, sino algunas un poco más antiguas que la gente todavía disfruta, como el Despacito, que ya no se pone tanto, pero sigue funcionando muy bien.

Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas
Joan Casu, DJ, más conocido como K-ZU. Girona 25.04.2025 / Mireia Comas

El mundo de la noche, a veces, puede ser complicado. Es muy sencillo poder cruzar algunos límites que te has marcado…

Es cierto. Cuando trabajas en el mundo de la noche debes saber diferenciar que es un ambiente de fiesta, pero tú no estás de fiesta. Hay mucha gente que no sabe diferenciarlo, tanto trabajadores como gente del público. Ya me gusta que me vengan a decir cosas o me vengan a tirar la caña a veces, pero yo estoy trabajando en ese momento. Y yo no sé hacer dos cosas a la vez [ríe]. A mí, por suerte, no me da miedo dejarme llevar por el mundo de la noche, porque soy consciente de que quiero que este trabajo sea a largo plazo. He hecho actuaciones tres veces por semana y si bebiera cuando trabajo no podría hacerlas. ¡Sería imposible! Pero es cierto que hay gente que sí lo hace, y he conocido gente que ha tenido muchos problemas por hacerlo…

¿Dónde te ves de aquí a diez años?

Sinceramente, de aquí a diez años me veo con el nuevo proyecto que estoy a punto de sacar. Girando por escenarios, pero en lugar de haciendo de DJ, como cantante con este nuevo proyecto. Los escenarios me encantan, me gusta mucho estar al frente del público, pero el hecho de ser DJ creo que tiene un problema: que la música no es tuya. Aunque es muy guay y consigues que la gente lo pase muy bien, te acaba faltando algo. Los remix son míos, las mezclas son mías, pero los originales no son míos. Tienes momentos en los que también puedes llegar a emocionar, pero no acaba siendo lo mismo. A mí siempre me ha gustado mucho escribir y cuando he tenido malas épocas la música me ha servido para encauzarlas mucho. Tuve una ruptura bastante fuerte hace ya un poco más de un año que me sirvió para escribir muchas cosas también, hace un par de años que volví a tomar clases de canto, y ahora he comenzado a grabar estas canciones. Estoy muy ilusionado con este nuevo proyecto.

¿Y a treinta años vista?

No me lo he llegado a imaginar, y es una pregunta que la gente siempre me hacía cuando les decía que me quería dedicar a hacer de DJ, pero sí creo que seguiré en el mundo de la música. Y más, teniendo en cuenta que soy una persona que toca muchos palos diferentes, tanto como productor, como DJ, como cantante… Hay muchos campos por explorar. Puedes ser mánager, puedes ser productor de eventos, producir los temas para otros grupos.

¿Te verías como mánager?

Sí, creo que es una de las cosas que más me gustaría. O también podría ponerme a ayudar a la gente a crear contenido en las redes, porque ahora es una cuestión que me está funcionando mucho.

¿Qué relación has tenido con las redes sociales?

Las redes sociales son una gran oportunidad, y la gente debería verlo. Para conseguir la exposición que he tenido yo hace diez años tendrías que haberte gastado una fortuna en anuncios… Y ahora las redes te dan esta oportunidad. La gran mayoría de gente las utiliza mal. Es decir, para perder el tiempo mirando TikTok y haciendo cualquier baile. Además, teniendo en cuenta que están diseñadas expresamente para que pierdas el tiempo y te enganches. Yo, como artista, tengo que conseguir entrar en esas normas sobre cómo funciona TikTok para que la gente se enganche a mis videos. Desde el primer momento ya era consciente de que el mundo de la música no es tan bonito como parece desde fuera. Es decir, no es que un artista haga la música que le nace de dentro, la gente de repente lo empiece a escuchar y pueda hacer una gira de conciertos. Eso no funciona así. Es una industria muy potente, con muchos intereses económicos, como en todas partes. Entonces tú tienes que saber encontrar un punto medio entre el aspecto artístico y el aspecto industrial. Y, en este sentido, las redes sociales son un gran altavoz y un buen mecanismo para encontrar este punto medio. Hagas lo que hagas, seas artista o cualquier otra cosa.

A veces cuesta captar las ideas de un proyecto en las redes.

Creo que es muy importante saber canalizar lo que haces para que a la gente le interese. Es verdad que, al principio, cuando comienzas un proyecto, cuesta mucho. Por ejemplo, si yo estoy haciendo una mezcla de puta madre en una discoteca, a mí lo que me gustaría es mostrarlo para que la gente lo viera, que me viera tocando todos los botones, pero a la gente eso no le importa nada. No sabe ni qué botones estoy presionando. A la gente no le importa el proceso creativo, si no le interesa que lo entretengas. Lo que le pasa mucho a la gente cuando empieza en las redes es sacar el foco sobre lo que quiere enseñar y ponerlo sobre lo que la gente quiere ver, que muchas veces son cosas que no tienen que ver una con la otra. Yo lo he sabido hacer, y por eso me ha ido bien.

¿Alguien te ha enseñado a controlar las redes o has aprendido de manera autodidacta?

Ha sido un aprendizaje muy autodidacta. Es cierto que en el tercer y último año de carrera de producción musical se profundiza mucho en la industria musical, el marketing y también se tocan las redes. Allí me dieron algunas primeras pistas, pero después yo me he formado mucho por mi propia cuenta. Sobre todo, mirando otros videos de personas a las que les ha funcionado y siguiendo a creadores de contenido que te explican estos aspectos. Y también es muy importante tener autocrítica. Es mucho más fácil echarle la culpa al algoritmo que ver que, realmente, no has hecho bien el video y por este motivo no ha funcionado. Yo soy muy crítico conmigo mismo, y por eso creo que también me están funcionando los videos en las redes. El problema de muchos artistas no es que tengan buena música, sino que no saben moverla.

Comparte

Icona de pantalla completa