Gil Pratsobrerroca (Vic, 1996) es, sin duda, uno de los nombres del momento. Su primera novela, El joc del silenci (La Campana, Penguin, 2025), se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas, entrando en el top de libros más vendidos durante siete semanas consecutivas. Nacido y criado en Vic, Pratsobrerroca ha estudiado un grado en Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el máster en Sociología: Transformaciones Sociales e Innovación en la Universidad de Barcelona (UB). Escribe desde siempre, pero originalmente solo lo hacía como hobby. Hace cuatro años, sin embargo, su vida dio un giro que le permitió acabar dirigiendo y escribiendo su primera serie de ficción, El Teorema del Mico, de TV3. También ha escrito guiones para El Búnquer, de Catalunya Ràdio, y actualmente dirige la serie El Creador d’Influencers, en 3cat. En septiembre del año pasado, tras mucho trabajo, Pratsobrerroca dio el salto al mundo literario con su primera novela. A pesar de que no lo imaginaba, el éxito ha sido abrumador. En esta entrevista con El Món, enmarcada en la serie Talents amb Carnet Jove, el escritor vigatano reflexiona sobre su debut, el mundo de la literatura en Cataluña y el futuro de las novelas en catalán.

El joc del silenci ha sido un auténtico éxito de ventas, y lo sigue siendo.

Ha sido bastante increíble. Yo pensaba que sería un libro que solo leerían mis colegas y mis parientes, pero, en cambio, está siendo muy increíble, está llegando a mucha gente. Sobre todo por Instagram me llega muchísima gente que me comenta cosas sobre el libro, y lo estoy llevando como buenamente puedo [ríe]. Hay días que dices hóstras, y hay días que flipo, porque no me lo esperaba para nada. La gran locura ha sido que, por Navidad, se había agotado en media Cataluña. Tuvimos que hacer una reedición de 5.000 ejemplares, que ya es una tirada muy grande, y ahora se ha vuelto a agotar otra vez. Ahora haremos otra con 8.000 ejemplares, y ya vamos por la séptima edición. La verdad, no me lo esperaba para nada.

Esta es tu primera novela publicada, pero no es la primera que escribes…

Exacto [ríe]. Escribí una sin tener ni idea… Bueno, ahora tampoco tengo ni idea, pero aquella era muy caótica, no sabía nada cómo hacerlo. Ahora la tengo guardada en un cajón, que espero que no salga nunca a la luz.

No te planteas, entonces, darle una nueva oportunidad?

Es que era una novela muy extraña, y los temas que trataba tampoco me acaban de gustar. Era más el planteamiento de ir a tirar adelante una novela a ver qué salía. Fue muy bonito el proceso de levantarme en casa y escribir, canalizar todo lo que me pasaba por la cabeza, como si fuera una Ouija [ríe]. Pero no, aquello era infumable, la verdad.

Gil Pratsobrerroca, escriptor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas
Gil Pratsobrerroca, escritor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas

¿Qué has hecho esta vez de diferente?

Esta vez lo organicé desde un buen inicio. Hice una especie de planificación antes de empezar a escribir, como una especie de guion, aunque diferente. Y eso es lo que me ha permitido después poder hacer todos los plot-twist, porque es una novela llena de giros gracias a todo el trabajo de previsión previa. De hecho, el ejercicio de escribir, de teclear las letras, ha sido mucho más corto que el de planificar. O sea, una vez lo tuve todo organizado, fue mucho más fácil escribir el libro. Me he estado un año y medio, que es tiempo, pero hay gente que se está cuatro años.

¿Crees que el hecho de que la novela esté llena de giros de guion y hechos inesperados ha sido una de las claves de su éxito?

Sí, yo creo que un poco sí. Está lleno de ganchos, que creo que ahora están a la orden del día de las novelas más generalistas, o al menos de las que enganchan más, que son estos mecanismos que la literatura va encontrando para que la gente no vaya a TikTok o no vaya a Instagram. Son mecanismos para intentar retener la atención. También hacer capítulos más cortos para que digas «va, me quedan dos páginas antes de ir a dormir, me las leo». Creo que es un proceso natural, no solo de la literatura sino de todas las artes, para afrontar un competidor claro, que es el móvil, que todo el puto día lo llevamos encima. Es una manera de reaccionar.

¿Crees que el futuro de la literatura pasa por adoptar este mecanismo? O, de alguna manera, por fomentarla entre los más jóvenes?

Yo creo que, de alguna manera, sí. No quiero criticar tampoco los géneros más literarios, que tienen un aliento más poético, porque también pienso que es una de las cosas de la literatura que no te da ningún otro arte. Ahora bien, sí que es verdad que la atención mental de las personas cada vez es menor. A mí me cuesta mucho, también. Y, por otro lado, también es verdad que cada vez hay una oferta de ocio mucho más amplia. Cuando escribes un libro sabes que compites con el porcentaje de tiempo de ocio que tiene cada persona, entonces debes conseguir captar su atención, porque si no el libro no se leerá. Sí que es posible que sea una manera de atraer a los más jóvenes, porque es un mecanismo que ha generado la propia literatura. Otro de los temas que creo que ha sido clave de que El joc del silenci esté yendo tan bien son las temáticas que trata, que son temas como el secreto de una pareja… Cosas con las que todos pueden empatizar. Al final, los protagonistas son una gente de Barcelona que, cansados del turismo y la gentrificación, deciden que quieren educar a su hija de siete años en la montaña. Son cosas que a todos nos pueden pasar.

Precisamente, como comentas, los secretos, los silencios, juegan un papel muy importante en la novela. ¿Nos da miedo la verdad?

Ostras, pues no sé si es exactamente miedo a la verdad, sino que sería más bien la verdad relacionada con alguien que amamos. Es decir, en las noticias vemos muchas atrocidades. Ahora, tal vez, la guerra de Gaza no está tanto a la orden del día, pero estuvimos semanas viendo imágenes que provocaban ansiedad. Pero éramos capaces de mirarlas. E incluso, nos interesaban. Creo que esas verdades más oscuras nos interesan, pero lo que nos puede doler, que intentamos girar la cara, es cuando nos pasa algo a la propia familia. Cuando pasa al vecino, perfecto, pero cuando nos pasa a nosotros nos llevamos las manos a la cabeza.

Gil Pratsobrerroca, escriptor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas
Gil Pratsobrerroca, escritor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas

El joc del silenci se sitúa en Arcavell, un pequeño pueblo real del Pirineo. ¿Situarlo en esta localización es una forma de reivindicar, de alguna manera, la vida en el mundo rural?

Es una pregunta que también me han hecho muchos colegas [ríe], pero si te soy sincero, no hay ninguna voluntad detrás de hacer una reivindicación más profunda. Yo, sinceramente, quería tratar algunos temas. Se me ocurrió el giro central y pensé que me gustaría mucho que un libro tuviera este elemento. Creo que iba más por ahí la cosa que por hacer una reivindicación política superclara. Si a partir de aquí la gente extrae una teoría, o me dice que es lo que le está pasando con su pareja, que es algo que me dicen mucho, pues me encanta y estoy muy contento, pero de entrada yo no era ambicioso. Tío, es que ha sido una carambola [ríe]. Sería mucho más fácil tirarme el rollo y ahora decirte que hay una neurodivergencia de no sé qué y lo tenía todo muy pensado…, pero no es así.

Los protagonistas de la novela, sin embargo, tal como bien has comentado, huyen de la ciudad por la gentrificación, y eso sí que es un problema muy real.

Mi intención era que la gente pudiera empatizar mucho con los personajes. Que vieras que, o tú eres esa persona, o si no que conoces a alguien como esa persona. Que vieras que es una novela actual.

¿En Vic os ha llegado con fuerza la gentrificación?

Está comenzando. Creo que, todavía ahora, uno de los beneficios que tiene Vic es que está muy mal comunicado. Es decir, la R3 de Rodalies va fatal. Quizás es la que va peor de todas. Si ya está todo fatal, la R3 aún va peor [ríe]. Esto nos ha hecho como una especie de burbuja, como de reserva de indios, que hace que la gentrificación aún no haya llegado del todo. Ahora bien, ahora que están desdoblando las vías, las consecuencias que pueda tener eso dan miedo, sobre todo para que no nos pase lo que ha pasado en el Vallès, donde ha llegado una oleada de expats y de gente castellanohablante que ha ido desdibujando lo que había. En Vic todavía estamos bastante bien, pero en cuanto a establecimientos sí que empieza a gentrificarse. Ya está todo lleno de multinacionales que van llegando. Mis padres son de Vic de toda la vida, y todavía se conocen los nombres antiguos y, por ejemplo, allí en el System Action [una de las tiendas de la plaza mayor de la ciudad], ellos le llaman Can Marinus. Ya no sabemos lo que es, porque hace años que no está. Allí [en ese mismo local] hemos tenido un Bershka… Ha habido de todo. Entre generaciones todavía nos transmiten el saber popular de los lugares, pero es una cuestión que se va perdiendo.

Cuando la R3 termine de desdoblarse, sin embargo, la situación ya cambiará…

Sí, pero todavía falta tiempo… Es la gracia y la pega de todo [ríe].

Ahora ya has entrado por la puerta grande en el mundo de la literatura. ¿Crees que Cataluña cuida a sus escritores?

Yo estoy en un momento en el que no me puedo quejar nada, la verdad [ríe], y estoy muy agradecido, pero también debo subrayar que es una situación muy excepcional. Si miras la lista de los más vendidos, seis de los diez autores de allí, más de la mitad, son el típico autor americano multimillonario que saca un libro, y que, además, todos vamos a comprar. Está muy bien poder leer en catalán fenómenos literarios mundiales, y es un orgullo que se hayan puesto las pilas también a nivel de traducciones, porque hasta hace poco no estaban. En cambio, las traducciones al catalán en el cine, sin embargo, son muy minoritarias. Yo recuerdo de ir al cine cuando salió El señor de los anillos en catalán. Ahora ya no hay tantas… Pero, volviendo a la literatura, a pesar de las traducciones, sí que hay mucho un tema de diglosia. De un sentimiento de inferioridad cultural que tenemos, que hace que, cuando ves una película traducida al catalán, por ejemplo, o ves que hay un libro que está escrito por alguien que se llama Pratsobrerroca, quizás te da pereza, porque piensas que estará mal hecho. En cambio, hay el pensamiento de que una novela americana te gustará mucho más.

Gil Pratsobrerroca, escriptor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas
Gil Pratsobrerroca, escritor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas

En el mismo género literario de la novela negra, los principales referentes, o al menos los que más resuenan, son internacionales.

Yo pienso, sin embargo, que hay autores muy buenos de novela negra en Cataluña, como podría ser Laia Vilaseca o Oriol Canals, que han sacado libros muy buenos, pero creo que por este mismo tema de la diglosia nos cuesta dar el paso de leerlos. Y esto es trasladable a otros géneros. Casi todos los géneros están representados por autores catalanes. De repente hay un autor que hace un boom y todo el mundo habla de él, pero no quiero dejar de reivindicar que hay gente que está haciendo cosas muy guays. También está el factor de la sobreoferta, con muchísimas opciones para hacer, y hasta que no consigues hacer el boom y que todo el mundo te mire, cuesta más llegar a la gente. Y hay autores muy buenos en novela romántica, en novela histórica en catalán…

Es decir, el sentimiento de inferioridad cultural pesa más que la apuesta por escritores catalanes.

O sea, yo creo que se nos cuida bien a los autores de aquí, pero al mismo tiempo hay una cuestión cultural y social de creernos que aquí hay gente guay. Que también hay libros de mierda eh, pero precisamente eso es lo que nos hace ser un país normal. Solo faltaría ¿no? Pero, sí, creo que nos falta un poco hacer el cambio de chip de creer que aquí también hay buenas propuestas.

¿Cómo se puede hacer este cambio de chip?

La verdad, no sabría decirte… Competimos con muestras muy grandes de América, los cuales también son muy buenos porque tienen muchos recursos. Siempre será un poco David contra Goliat. Aquí creo que es importante recomendar, porque en Cataluña el boca a boca funciona mucho. Creo que la clave es que no nos cerremos de banda ante un libro hecho aquí.

¿Confías en que se pueda superar en algún momento este sentimiento de inferioridad cultural?

Lo veo complicado, yo. También te digo, depende del día en que me lo preguntes. También es cierto que aquí en Vic la cosa está bastante bien, en la medida de lo posible. Aquí los jóvenes hablan catalán, pero sé que en el Principado la cosa cada vez está peor. Y nos llega que la gente de Barcelona y los alrededores está muy preocupada. Pienso que es una deriva. En el ámbito digital, con los Reels o TikTok, el italiano mismo o el alemán también están cayendo, mientras está ganando más peso cada vez el inglés y el español, que son las dos lenguas más grandes del mundo. Quizás de aquí a cincuenta años ya no se habla catalán, quién sabe. Aquí debemos intentar que sea lo más tarde posible, pero lo que es evidente es que la globalización es un hecho, por más triste que sea. Creo que negar una obviedad hace más daño en la lucha por el catalán, que analizarlo y tomar una decisión que tenga en cuenta el fenómeno que vivimos. Y, entonces, reaccionar. Y es muy fuerte que el catalán haya aguantado tanto tiempo habiendo los monstruos que hay, pero debemos intentar luchar aún todo lo que podamos siendo conscientes de la deriva que hay.

Para Sant Jordi, sin embargo, el público sí que busca a los escritores catalanes…

Ahora desmonto todo lo que te he dicho antes [ríe]. El tema de Sant Jordi es mundial. Es un fenómeno único de aquí, donde las editoriales venden el 20% de los libros de todo el año, y eso nos honra mucho. No pasa ni en América ni en ningún otro lugar. La feria del libro de Madrid no es, ni de lejos, lo mismo que Sant Jordi. Es una parte de orgullo de saber cómo estamos valorando la cultura en general.

¿Crees que la administración debe dedicar más esfuerzos en luchar contra esta situación?

Yo creo que sí, supongo que sí. Pero es un fenómeno mundial. Por ejemplo, está súper bien que cada vez hay más influencers que hablan en catalán. La gente ya no mira tanto TV3, mira más TikTok, pues está bien potenciar que haya influencers allí que hablen en catalán. Y eso es genial, pero no debemos dejar de tener en cuenta que hay un tren a toda velocidad que va hacia la dirección contraria. Ahora bien, por otro lado, también pienso que debemos apretarnos el cerebro para intentar crear contenido que guste a todo el mundo.

Gil Pratsobrerroca, escriptor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas
Gil Pratsobrerroca, escritor. Vic 14.01.2026 | Mireia Comas

Hacer un contenido en catalán que pueda encajar con todos los públicos.

No es exactamente eso. Ahora tenemos esta cosa de que si te interesa la temática aeroespacial, ya encuentras un influencer que hace el contenido que buscas. Hay un contenido más específico sobre el tema que te gusta. Simplemente, creo que se debe conseguir hacer contenido de calidad, sea de entretenimiento, del mundo aeroespacial, o de cualquier otra cosa. Sea lo que sea, que sea de calidad, y así retendremos a la juventud.

Después del éxito de El joc del silenci, ¿ahora tienes nuevos proyectos literarios entre manos?

Pues mira, este mes de mayo saldrá el libro en castellano con Edición Butxaca, que se llamará El juego del silencio, y después ya hay algunas productoras audiovisuales interesadas en hacer alguna adaptación, sea en formato de serie o en película. Ya estoy comenzando a tener reuniones. No sé qué magnitud tomará, pero queremos que sea potente. Ahora también voy muy liado, la verdad [ríe], pero la editorial ya está apretando para que haya una segunda y una tercera parte.

¿Irá del mismo tema, más o menos?

El estilo será de novela negra, pero aún no lo tengo, porque además voy muy inseguro. Hay mucha presión, pero ya lo haremos.

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