El yogur griego se ha convertido en un habitual de la cesta de la compra por su textura espesa, su sabor más intenso y la idea de que aporta “algo más” que un yogur natural. Sin embargo, la etiqueta “griego” no elimina las diferencias entre productos. Una misma estantería puede mezclar yogures naturales, versiones coladas, recetas con nata y variedades con azúcar añadido. Para poner orden, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado un análisis con resultados de laboratorio, evaluación de ingredientes, cata, control de higiene y comparación de precios: estudio de la OCU sobre yogures griegos.
Lo más llamativo es que el “yogur griego natural” puede ser nutricionalmente correcto, pero no juega en la misma liga calórica que un yogur natural estándar. El motivo está en la receta: en muchos casos se añade nata, lo que incrementa la grasa y, con ella, las calorías. Este matiz explica por qué, incluso cuando no hay aditivos ni azúcares añadidos, el resultado final puede ser más denso y energético. La OCU aporta cifras concretas sobre este salto y también sobre el perfil de calcio y proteínas que mantiene esta categoría.
Y aquí llega el dato que más interesa al consumidor: la OCU destaca tres yogures griegos naturales por su conjunto de resultados y la relación calidad-precio. El primero es Carrefour Extra (2,07 €/kg), seguido de Oikos de Danone (6,68 €/kg) y Alipende de Ahorramás (2,07 €/kg), por este orden, según la información difundida por la organización: detalle del ranking en la nota de la OCU.
Qué ha medido la OCU y por qué importa al súper
En una categoría con envases similares y reclamos muy parecidos, la diferencia real suele estar en la composición y en la coherencia entre lo que promete la etiqueta y lo que hay dentro. En su comunicación pública, la OCU explica que revisa varios planes a la vez: calidad nutricional, ingredientes y aditivos, control higiénico, etiquetado y valoración sensorial. El objetivo no es elegir “el mejor” sin más, sino detectar cuáles ofrecen un conjunto más equilibrado.
La cifra que cambia la comparación con un yogur natural
El yogur griego natural suele tener más calorías que un yogur natural tradicional. La OCU apunta que la explicación principal es la grasa extra aportada por la nata. En su informe divulgativo, la organización sitúa el yogur natural alrededor de 85 kcal por 100 g y el yogur griego natural alrededor de 143 kcal por 100 g, una diferencia relevante si se consume cada día o en raciones grandes: informe de la OCU sobre yogures griegos.
Esto no convierte al yogur griego en un “producto prohibido”, pero sí que lo coloca en una categoría diferente. Si se está ajustando la ingesta energética o se busca un lácteo habitual para cada día, conviene entender que la elección tiene impacto. Y si, además, se pasa de un griego natural a uno con ingredientes azucarados, el salto puede ser aún mayor.
Grasas, proteínas y calcio: lo que sí mantiene el yogur griego
La OCU describe que, a pesar del mayor aporte de grasa, los yogures griegos naturales analizados presentan buena calidad nutricional y no requieren aditivos para conseguir textura. En su nota, también destaca valores orientativos de calcio y proteínas, y señala que el azúcar presente en las versiones naturales proviene de la lactosa propia de la leche, no de azúcares añadidos. Además, remarca que cumplen los criterios para ser considerados yogur por su contenido de bacterias vivas y parámetros de acidez, así como por la ausencia de problemas de higiene: aspectos técnicos resaltados por la OCU.
El factor precio: por qué el ranking no se decide solo por la marca
Uno de los puntos más útiles del estudio es su lectura del mercado. Según la OCU, la categoría está ampliamente dominada por la marca de distribución, que concentra alrededor del 70% de las ventas. La estrategia se repite: formatos más grandes (a menudo packs de seis unidades) y un precio por kilo más bajo. Frente a esto, las marcas de fabricante suelen vender en envases más pequeños (frecuentemente cuatro unidades), lo que eleva el precio por kilo aunque la experiencia sensorial sea correcta: contexto de mercado descrito por la OCU.
Cuánto cuesta de media un griego de marca blanca frente a uno de fabricante
La comparación por kilo ayuda a entender el “truco” de la estantería. La OCU sitúa la media de los yogures griegos naturales de marca blanca alrededor de 2,18 €/kg, mientras que los de marca de fabricante rondan los 4,93 €/kg, más del doble. Este diferencial no implica automáticamente que lo más caro sea mejor. De hecho, el mismo ranking coloca opciones de marca de distribución en posiciones destacadas por su equilibrio global.
El caso del ganador: lo que explica su posición
Que un producto encabece una selección de la OCU suele responder a un conjunto de variables. En este caso, el yogur griego natural de Carrefour Extra aparece como la opción más destacada por su combinación de resultados y el precio por kilo, con un costo de 2,07 €/kg según la nota de la organización. La lectura práctica para el consumidor es clara: mirar el precio por kilo, comprobar que sea “natural” si se quiere evitar azúcar añadido, y no dar por hecho que el formato premium es sinónimo de superioridad.
Cómo elegir un yogur griego sin caer en el reclamo del envase
Más allá del ranking, el estudio deja varias pistas aplicables a cualquier compra. Son decisiones simples que reducen errores y ayudan a elegir un yogur que encaje con el objetivo: saciedad, proteína, control calórico o preferencia de sabor.
Checklist rápido antes de ponerlo en el carrito
- Busca la palabra natural si quieres evitar azúcar añadido y reducir variaciones innecesarias.
- Revisa el precio por kilo: es la manera más fiable de comparar formatos diferentes.
- Ten en cuenta la grasa extra: el griego suele incluir nata; si lo tomas cada día, ajusta la ración.
- Cuidado con stracciatella y sabores: suelen sumar azúcar y elevan más el aporte energético.
- Valora el uso: como postre ocasional, como base de salsas o como desayuno, la ración cambia.
Qué pasa con los yogures griegos con sabor
En la estantería, la frontera entre “griego natural” y “griego con sabor” puede parecer mínima, pero nutricionalmente suele ser grande. La OCU advierte en su informe que las variedades tipo stracciatella disparan el aporte calórico por la suma de grasa y azúcar añadido, situando el incremento frente al yogur natural muy por encima del griego natural: comparación entre griego natural y variedades con azúcar en el informe de la OCU.
Esto no quiere decir que deban desaparecer, pero sí que conviene tratarlos como un capricho. Si el objetivo es un lácteo habitual, el natural ofrece más control. Y si se busca sabor, hay alternativas domésticas que evitan azúcares añadidos, como mezclar fruta, canela o frutos secos, sin convertir el yogur en un postre ultradulce.
El ranking que más está influyendo en la compra
El interés por el “mejor yogur griego” suele centrarse en una marca concreta, pero el estudio de la OCU sugiere una lectura más útil: el mercado está lleno de opciones correctas, las marcas blancas dominan por precio y formato, y la diferencia real está en detalles de receta y calorías. Con esta idea, el podio que destaca la organización (Carrefour Extra, Oikos de Danone y Alipende de Ahorramás) funciona como guía, pero también como recordatorio de que el criterio final debe incluir ración, frecuencia y el tipo de yogur exacto que se compra: ranking y explicación en la comunicación oficial.
En una categoría donde el envase invita a pensar en “salud” sin matices, el dato diferencial es simple: el yogur griego natural puede ser una buena opción, pero suele ser más calórico que el yogur natural. Y, cuando se elige con criterio, lo mejor no siempre es lo más caro.

