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Ana María Cuervo, bióloga: «La autofagia no se activa por no comer, sino por no estar comiendo todo el tiempo»

¿Quieres vivir más tiempo, con energía y funcionalidad? La pregunta del millón resuena hoy con una fuerza brutal. Ante la avalancha de información sobre longevidad, muchas de nosotras nos perdemos. Y sí, muchos se equivocan al buscar la solución.

La ciencia ha desvelado una clave interna que tu cuerpo ya posee. Un sistema de limpieza celular oculto que puede cambiar para siempre la manera en que entendemos el envejecimiento. El secreto para sentirnos más jóvenes por dentro es mucho más simple de lo que parece.

La bióloga Ana María Cuervo, una de las máximas expertas mundiales y pionera en el estudio de la autofagia, lo ha confirmado con una claridad que sacude todos los mitos. La verdad definitiva sobre la limpieza celular es contundente: «La autofagia no se activa por no comer, sino por no estar comiendo todo el tiempo».

La doctora Cuervo investiga cómo podemos vivir más años, pero su verdadero objetivo es otro. Lo que busca es aumentar nuestra calidad de vida, mejorar nuestro estado de salud hasta el final. (Sí, porque ¿de qué sirve añadir años si no los podemos disfrutar?).

Desde hace dos décadas, codirige el Institute for Aging Research del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York. Cuervo, que fue protagonista del III Encuentro TELVA ‘Persiguiendo la Longevidad’, explica lo que realmente nos hace envejecer. La autofagia es el sistema de limpieza y reciclaje que mantiene el equilibrio dentro de las células. Un proceso microscópico que guarda la gran pregunta de la biología: ¿por qué envejecemos?

En su laboratorio, junto con su equipo, ha estudiado durante décadas qué pasa cuando los mecanismos celulares de limpieza se deterioran. Sus experimentos con ratones fueron reveladores. Lograron restaurar la actividad de la autofagia en animales envejecidos. ¿Los resultados? Ratones que mantenían durante más tiempo funciones metabólicas, mostraban una mejor salud hepática y envejecían de una manera más similar a los centenarios.

Cuervo visita periódicamente un grupo de 500 centenarios, observando cómo mantienen la funcionalidad hasta el final. Morían repentinamente, sin enfermedad ni deterioro progresivo. Esto no es una cura para la vejez ni una promesa de inmortalidad. Es la prueba irrefutable de que algunos de los mecanismos asociados al envejecimiento son modificables. «Lo que queremos es aumentar el estado de salud, mejorarlo», afirma. «Uno de los efectos secundarios es que vivirás más años, porque no morirás de muchas enfermedades. Pero tampoco viviremos para siempre, porque no estamos hechos para eso».

El secreto de la autofagia: más allá del ayuno intermitente

La bióloga es clara: hay que ser precavida con el concepto de ayuno. Más que no comer, lo que realmente activa la autofagia es espaciar las comidas. Se trata, simplemente, de no estar todo el tiempo ingiriendo comida. Esto es un auténtico golpe de timón para muchos que buscan soluciones rápidas.

El ejercicio físico también activa la limpieza celular de dos maneras diferentes. Primero, cuando te mueves, consumes energía. Si no estás comiendo al mismo tiempo, se crea un déficit energético. Esto motiva a la célula a buscar la forma de reciclar sus partes dañadas para obtener energía.

Después, cuando haces ejercicio, siempre hay un cierto nivel de daño. Pero no es malo. Forma parte de la hormesis natural: se producen más radicales libres. Esta producción actúa como un sensor para que se active la autofagia, la «limpieza» interna de la célula. (Sí, tu cuerpo es mucho más inteligente de lo que piensas).

Sumar ejercicio y tiempo sin alimentarse podría ser aditivo en la activación de la autofagia. Aun así, el beneficio más grande parece venir directamente del ejercicio. Eso sí, no se debe sintetizar el mensaje en «es mejor hacer ejercicio en ayunas» porque puede provocar un bajón y ser peor. La cuestión es no comer en exceso justo antes de moverte.

Mi gran conclusión, después de escuchar a la doctora Cuervo, es esta: no se trata de dejar de comer durante horas, sino de no vivir comiendo a todas horas. Dale a tu cuerpo el tiempo que necesita para limpiarse.

El factor olvidado: por qué el descanso es tu mejor aliado

El descanso está infravalorado de manera brutal en nuestra sociedad actual. Es el momento fundamental para que el organismo se pueda reparar de verdad. Cualquier máquina que funcione 24 horas al día se estropeará antes, y con nosotros pasa exactamente lo mismo.

No estamos programadas para un estrés continuo, para una actividad ininterrumpida. Estamos diseñadas para descansar, para desconectar. Dormir no es una opción desde el punto de vista biológico. Es una necesidad básica para mantener los sistemas de defensa y de limpieza en funcionamiento óptimo. (Y sí, una buena noche de sueño es el secreto anti-envejecimiento que muchas influencers no te contarán).

¿Qué acelera o frena el envejecimiento? la ciencia habla claro

Una nutrición muy rica en azúcares y grasas acelera el proceso de envejecimiento. La alimentación debe ser balanceada y consciente. Muchos estudios señalan la dieta mediterránea como modelo excelente para proteger nuestro cuerpo.

El estrés también es un potente acelerador, ya que al final afecta directamente nuestro sistema inmune. Y, por supuesto, las exposiciones ambientales que no deberían existir. No solo la polución ambiental, sino también la contaminación de las aguas y otros elementos. Aún no somos lo suficientemente conscientes de cómo todo esto forma parte de nuestro bienestar.

La salud mental, por suerte, comienza a valorarse un poco más, pero de forma puntual. Debería ser una parte natural, continua e integrada en nuestra vida cotidiana. En las escuelas, se debería educar a los niños en la importancia de dedicar tiempo a uno mismo. Es una inversión para el futuro.

La búsqueda del «rejuvenecimiento»: más allá de la ciencia-ficción

Cuervo no diría que la autofagia «rejuvenece» literalmente, pero sí que activa mecanismos que funcionan mejor en la juventud. Recupera procesos que se van perdiendo con la edad, manteniendo el sistema funcionando como cuando eras joven. Es un retroceso interno hacia un mejor funcionamiento.

La reprogramación epigenética parcial ya se está probando en seres humanos. La gente puede pensar que se cortan y pegan genes, pero no se toca la cadena. Se tocan pequeñas marcas, como «pellizcos» que abren los genes para que se expresen un poco más. Esto significa que se trabaja por encima del material genético, por eso se llama epigenética. El problema es el riesgo. Surgió de una célula con cáncer y la «ventana» es muy pequeña. Podríamos reprogramarnos, pero hacerlo para tener células más cancerosas. Por eso se habla de parcialidad. Aún no sabemos lo suficiente. (La ciencia avanza, pero la prudencia es, como siempre, nuestro mejor consejo).

El mensaje claro y potente de la doctora Cuervo: la genética influye, claro, pero nuestro estilo de vida tiene un impacto mucho más decisivo de lo que creemos. Tenemos el poder.

Genética o hábitos: ¿quién gana la batalla de la longevidad?

La genética influye, es cierto, pero no lo es todo. Puedes venir de una familia longeva o no, eso no lo puedes cambiar. Pero sí puedes modificar la parte ambiental, la biología de tu día a día, tus hábitos. Y eso tiene un impacto muy importante en tu longevidad funcional.

Las pequeñas cosas sostenidas en el tiempo reportan más que los grandes cambios puntuales e intensos. Son más efectivas que los grandes cambios puntuales e intensos. Cuidar lo que comemos, hacer ejercicio con regularidad, mantener relaciones sociales, controlar el estrés de manera efectiva. Y sí, descansar de manera prioritaria. No le damos mucha importancia porque pensamos que «cuanto más estemos despiertos, más hacemos», pero esa es una mentalidad errónea que nos pasa una factura muy cara.

Veremos una variedad de tratamientos y compuestos que alargarán nuestro estado de salud. Ahora sabemos más de las bases de por qué nos deterioramos funcionalmente. Pero esto requiere muchos estudios poblacionales y ensayos clínicos. Lo que funciona en una población puede no funcionar en otra. El problema es que lo queremos todo ya, pero debemos ser pacientes.

Has leído hasta aquí. Tu mente inquieta busca las respuestas auténticas, sin filtros. Has tomado una decisión inteligente al invertir este tiempo en ti misma, en tu salud futura. Ahora conoces el secreto para ayudar a tu cuerpo a mantenerse joven por dentro, con el sello de una de las mentes más brillantes de la ciencia.

Entonces, ¿qué harás con esta información? ¿Continuarás comiendo sin parar, o darás a tu cuerpo el tiempo que necesita para regenerarse?

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