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Troy, a los 48 años, revela su transformación tras el cáncer: «No me define, es solo parte de mi trayectoria»

Troy tenía 48 años y vivía la vida a una velocidad de vértigo. Su lema era claro: «La vida es demasiado corta para tener solo un trabajo».

Y así era su rutina. Compaginaba sin problema su labor de gerente en una empresa tecnológica con la de entrenador de atletismo en una escuela secundaria. Incluso era copropietario de una pequeña cervecería artesanal. Lo disfrutaba todo, absolutamente todo.

Pero de repente, un diagnóstico inesperado frenó su vida en seco. Una noticia que muchos tememos, una que te golpea sin avisar y que pone tu mundo patas arriba.

Lo que Troy descubrió a sus 42 años, un hallazgo hecho casi por casualidad por su quiropráctico, era que padecía un linfoma folicular. Una enfermedad que, para muchos, podría significar el final del camino.

Pero aquí llega la parte que te enganchará a la pantalla: Troy decidió que esta enfermedad no lo definiría. Que sería solo una pequeña parte de su trayectoria, no su historia entera. (Y nosotros, francamente, nos quitamos el sombrero).

Su transformación secreta contra el diagnóstico

El camino de Troy fue una montaña rusa de emociones. Negación, shock, pero sobre todo, una determinación inquebrantable. Sabía que sería duro, pero tenía la fuerza para superarlo.

En lugar de pensar en lo peor, se obsesionó con la dureza del tratamiento. Había visto a amigos y familiares pasar por terapias de cáncer muy duras. Por eso, cuando supo que la quimioterapia se podía posponer y había otras opciones, sintió un gran alivio.

Mi decisión fue clara: el linfoma folicular sería solo una parte de mi vida, no lo que me definiría.

Comenzó a trabajar mano a mano con su oncólogo. La nutrición, la acupuntura y una actitud increíblemente positiva fueron sus primeros pilares. Pero la lucha sería más larga de lo que imaginaba.

En 2022, pasó por varios tratamientos. Primero, el Pembrolizumab, un tratamiento que la FDA no había aprobado para el linfoma folicular y que provocó una reacción desmesurada de su sistema inmunitario sin reducir el cáncer. Después, probó el Rituximab, un anticuerpo monoclonal común para el linfoma, pero su linfoma resultó ser resistente. (Sí, el cuerpo humano es un mundo).

Fue entonces cuando su oncólogo le sugirió participar en un ensayo clínico. La combinación de otro anticuerpo, el Tafasitamab-cxix, con Lenalidomida y Rituximab. Este tratamiento, finalmente, funcionó y le permitió evitar la temida quimioterapia.

El truco vital para la mente y el cuerpo

Experimentar con tantos planes de tratamiento fue estresante. Por eso, Troy tomó una decisión que él mismo califica como la mejor de su vida: fue a terapia.

Con su licenciatura en psicología, él era un ferviente defensor de la terapia. Una excelente terapeuta lo ayudó a procesarlo todo y a ser más receptivo al apoyo. Se arrepiente de no haber ido antes.

También hizo un cambio radical en su alimentación. Antes del cáncer, ya comía de forma saludable. Pero después del diagnóstico, redujo drásticamente los alimentos procesados y aumentó la ingesta de frutas, verduras y proteínas.

Cuando el cáncer amenazó con lo peor

El momento más difícil llegó en abril de 2023. Troy entrenaba en los Oregon Relays. Recuerda subir las escaleras del estadio y quedarse sin aliento. Llevaba semanas con falta de aire, pero lo atribuía al estrés.

Pero esa vez fue diferente. Uno de sus entrenadores asistentes le dijo que lo veía más cansado que nunca. Se sentía como si hubiera corrido una carrera de 400 metros. El miedo lo invadió. (Una sensación que muchas de nosotras podemos imaginar).

Una semana después, el médico de cabecera le diagnosticó un derrame pleural. Los ganglios linfáticos del tórax filtraban líquido, y su pulmón se colapsó. Tuvo que someterse a punciones torácicas cada dos semanas durante dos meses, drenando más de un litro cada vez.

En julio de 2023, llegó la pleurodesis pulmonar. Después de hablar con su oncólogo, decidieron que era necesario un enfoque más agresivo. Fue el momento del ensayo clínico de fase 3 de Tafasitamab-cxix con Lenalidomida y Rituximab. Fármacos que potencian la respuesta inmunitaria y atacan mejor las células cancerosas.

Este tratamiento puede tener efectos secundarios graves. Pero en el caso de Troy, funcionó rápidamente con efectos bastante leves: picor en la piel, goteo postnasal y una neuropatía leve en los dedos del pie, que aún persiste.

La lección imprescindible de Troy

La Navidad de ese año, Troy pudo disfrutar de unas vacaciones familiares increíbles en Disneyland. La libertad que se siente cuando el cáncer responde al tratamiento es, según él, «maravillosa».

Su novia de secundaria y esposa durante dos décadas, Jody, ha sido su mayor apoyo. Los padres de ella murieron de cáncer, así que la enfermedad no era una experiencia nueva para ella. Jody fue su ancla en cada tratamiento, prueba y cita médica. Su fortaleza, vulnerabilidad y afecto marcaron la diferencia.

La familia y los mejores amigos también fueron cruciales. Ayudaron a mantenerlo con los pies en la tierra y a reír, incluso en los días más oscuros. El linfoma folicular aún no tiene cura, pero está en remisión. Afortunadamente, Troy no está recibiendo ningún tratamiento actualmente.

Esta experiencia le ha enseñado mucho. Aunque es fuerte individualmente, no tiene que enfrentarse a todo solo. Un equipo de apoyo fue, y sigue siendo, crucial en su lucha. Siente que esto también se aplica al camino de la vida.

Establecer conexiones profundas y auténticas, donde somos vulnerables, es la mejor manera de vivir. Ahora valora más el presente: vivir el ahora, estar presente en el momento y encontrar momentos de sorpresa diarios. (La vida es hermosa y mágica, dice).

Troy cita a Yoda: «Toda su vida ha mirado hacia otro lado… al futuro, al horizonte. Nunca ha pensado dónde estaba… qué estaba haciendo». Mantenerse presente es un esfuerzo constante, y es un trabajo gratificante.

Piensa seguir viviendo la vida al máximo: disfrutar de cada temporada de entrenamiento, de cada vacación, de cada cumpleaños, de cada día festivo. Está ilusionado con el ciclismo de grava. Además, con Jody tienen el objetivo de participar en la Obliteride anual, el evento benéfico para la investigación del cáncer.

Su consejo definitivo para ti

El consejo de Troy para nosotros es claro: busca la respuesta. Si encuentras un bulto, revísalo inmediatamente. Las noticias pueden ser desalentadoras, pero no hacerse una revisión no cambia la realidad. (Una advertencia que todas deberíamos escuchar con atención).

Si te diagnostican cáncer, busca el mejor centro oncológico. Habla con tu médico sobre las opciones de tratamiento para obtener la información más actualizada.

Además, busca una comunidad. Involucra a otros pacientes, un terapeuta, familiares y amigos. Personas que te animen, te den apoyo y con quienes puedas ser tú misma. Un diagnóstico de cáncer no es el final. Es doloroso, pero la manera en que lo afrontas es tan importante como el resultado.

Su historia es un recordatorio poderoso: la vida es un viaje donde los desafíos nos pueden transformar. ¿Estás preparado para vivir tu presente?

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