Te despiertas cansado, vas a dormir con la cabeza llena y durante el día te cuesta concentrarte. Quizás no es solo estrés. Quizás es tu cuerpo pidiendo ayuda.
En el verano, los horarios cambian y la comida se puede retrasar. Pero, ¿sabías que este hábito puede afectar tu metabolismo, tu energía e incluso tu descanso?