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¿Insomnio en la menopausia? Javier Albares: «La terapia hormonal sustitutiva es el mejor tratamiento»

Si eres de las nuestras, seguro que ya sabes que el sueño es un tesoro y, cuando se pierde, la vida se complica. Pero si a eso le sumas una etapa vital como la menopausia, de repente, lo que parece un simple problema de descanso se convierte en un desafío que afecta cada hora de tu día a día. Y no, no eres la única que lo vive. (De hecho, estamos muy lejos de ser pocas.)

Esta epidemia silenciosa de insomnio afecta a una parte alarmante de las mujeres. De hecho, se calcula que hasta un 40% de nosotras puede sufrir algún tipo de trastorno del sueño en esta fase. Es una cifra masiva, una señal clara de que no podemos aceptar el mal dormir como algo normal, ni mucho menos resignarnos. No hay espacio para la resignación cuando se trata de nuestra salud.

Y aquí viene la revelación que puede cambiarlo todo. El doctor Javier Albares, un neurofisiólogo clínico y especialista en medicina del sueño (que no es poco), nos lo deja muy claro: para muchas mujeres, el mejor tratamiento para el insomnio asociado a la menopausia es la terapia hormonal sustitutiva (THS). Una solución directa, que muchas de nosotras quizá ni habíamos considerado como la clave definitiva.

Cuando nuestro cuerpo nos juega una mala pasada: la conexión hormonal

Pero, ¿por qué pasa esto? La respuesta está, como casi siempre, en nuestras hormonas. Con la perimenopausia y la menopausia, nuestro cuerpo experimenta una caída drástica en los niveles de estrógenos y progesterona. Esta disminución no solo nos afecta en otros aspectos que ya conocemos, sino que dispara el cortisol, conocido como la hormona del estrés, y destruye la serotonina, nuestro neurotransmisor de la felicidad y el bienestar.

Todos estos cambios bioquímicos tienen consecuencias muy palpables. Las oscilaciones térmicas se vuelven mucho más intensas, dando lugar a las temidas sofocaciones que nos despiertan en plena noche. Además, la caída de serotonina tiene un impacto directo en nuestro estado de ánimo, aumentando las alteraciones emocionales. Y con todo este cóctel hormonal, dormir bien se convierte en una auténtica odisea.

No normalices dormir mal. El insomnio se puede arreglar y para muchas mujeres, el mejor tratamiento es la terapia hormonal sustitutiva.

El doctor Albares es contundente: no debemos normalizar dormir mal. El insomnio, especialmente el relacionado con la menopausia, tiene solución. Y, aunque cada caso es un mundo y se necesita una evaluación individualizada de los riesgos y beneficios, la THS emerge como una herramienta potentísima que los ginecólogos deberían priorizar mucho más por nuestra calidad de vida.

La terapia hormonal sustitutiva: cuando todas las puertas fallan

La terapia hormonal sustitutiva consiste en administrar hormonas para compensar la caída natural que experimenta nuestro cuerpo durante la menopausia. No es una solución universal para cualquier insomnio (es importantísimo recalcarlo), pero su efectividad en casos específicos es sorprendente. Albares destaca que muchas pacientes, después de haber probado casi de todo (higiene del sueño, terapia cognitivo-conductual, ajuste de cronotipos, e incluso hipnóticos no peligrosos), solo consiguen dormir profundamente con la THS.

Esto significa que debemos exigir, en cierta manera, que nuestra salud del sueño sea una prioridad absoluta en las consultas ginecológicas. Que una mujer en menopausia con insomnio debería ser un factor determinante para que su médico valore la THS con más énfasis. (Sí, lo veíamos venir. La urgencia es real y palpable.) Porque, nos entendemos, la persona con insomnio está sufriendo muchísimo, y nadie debería aceptarlo.

Más allá de las hormonas: otros «ladrones» de nuestro sueño

Pero atención: no todos los problemas de sueño en la menopausia deben atribuirse exclusivamente a los cambios hormonales. El doctor Albares nos lanza una advertencia vital. Hay que considerar también los trastornos respiratorios nocturnos, como la apnea del sueño. Este problema silencioso puede confundirse fácilmente con insomnio, cuando lo que realmente ocurre es que dejamos de respirar durante la noche sin siquiera saberlo.

La prevalencia de la apnea del sueño es escalofriante: unos 1.000 millones de casos en todo el mundo, con un ínfimo 10% que recibe un tratamiento correcto. Es un trastorno muy infradiagnosticado y por eso es imprescindible una evaluación exhaustiva para descartarlo. No podemos permitirnos ignorar ninguna posible causa cuando nuestra salud y bienestar están en juego.

La THS ha estado incluso de actualidad por la falta de suministro de algunos fármacos en las farmacias. Esta conexión con la escasez reciente subraya aún más su importancia crítica en la vida de muchas mujeres. No es solo una opción; para muchas, es la única solución real para recuperar un sueño reparador. Este hecho no solo pone de manifiesto su efectividad, sino también la vulnerabilidad de nuestro acceso a tratamientos esenciales.

No hay margen para la complacencia cuando hablamos de nuestro sueño. Si estás en la menopausia y no duermes bien, no te quedes de brazos cruzados. Actúa. Habla con tu médico, pregunta por todas las opciones, y no aceptes un «es normal a tu edad». Tenemos derecho a un descanso de calidad, y la solución puede estar más cerca de lo que piensas. ¿Qué decisión tomas con esta información al instante?

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