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Los principales bancos resisten la guerra en Irán con beneficios récord

La gran banca se ha situado entre los segmentos del Ibex más vulnerables a las sacudidas del mercado que ha provocado la guerra en Irán. El Santander, el BBVA, CaixaBank, el Sabadell, Unicaja y Bankinter se encuentran entre los valores que más han caído con las malas noticias procedentes de Oriente Medio; y de los que mejor recibieron los globos sonda del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalando posibilidades de paz a corto plazo. Las entidades se acercan a su primera temporada de resultados de 2026, correspondiente al primer trimestre del año, con un entorno económico dominado por el miedo a los estragos del conflicto. Lo hacen, sin embargo, temblando menos que otros segmentos de la bolsa, como las aerolíneas o la industria pesada: de acuerdo con los cálculos de la agencia estadounidense Bloomberg, los seis bancos del selectivo español volverán a batir su récord agregado, con unos 8.600 millones de euros de beneficio entre enero y mayo. Se trata, más o menos, de un incremento de unos 160 millones de euros respecto del mismo periodo de 2025, en línea con la esperada «estabilización» de las rentas financieras tras años históricamente exitosos. Según diversas voces del mercado, los balances dejarán cifras «sin sorpresas», y con una tendencia «sólida» que volvería a encapsular una actividad crediticia que había explotado en los dos últimos cursos. Tampoco se notan, o no aún, «señales de deterioro en las principales métricas» por las sacudidas geopolíticas. «Habrá caídas moderadas del margen de intereses respecto del cuarto trimestre de 2025, pero la cifra avanzará en términos interanuales«, prevé la experta del banco Renta 4, Núria Álvarez.

La misma lectura hacen los observadores internacionales. En un reciente informe, el banco estadounidense de inversión Jefferies considera que «no habrá rastro de la guerra en Irán» en los resultados de la gran banca española en el primer trimestre. Las entidades del Ibex, apunta el documento, «parecen resistentes al contexto geopolítico local, con una economía local relativamente aislada y un perfil de crecimiento atractivo en comparación con el resto de Europa». El capital, por tanto, parece aceptar las premisas que ponen sobre la mesa los organismos económicos internacionales, como el FMI o el Banco Mundial, que mantienen previsiones estables para la economía española en los próximos meses. La Moncloa, a través del ministro de Economía Carlos Cuerpo, ya ha avisado este lunes que recortará ligeramente sus previsiones de crecimiento para el presente año, pero los cálculos estadounidenses indican que solo lo haría entre una y dos décimas, una rebaja poco significativa si se compara con los impactos potenciales del conflicto en Oriente Medio.

De esta manera, de acuerdo con los cálculos de Renta 4, cuatro de los seis bancos del Ibex cerrarán el mes de marzo con beneficios superiores a los del mismo periodo de 2025. El crecimiento más explosivo, según los cálculos de Álvarez, lo registrará el Santander, con un beneficio estimado de 3.788 millones de euros, un 20% más que entre enero y marzo del curso pasado, gracias a una expansión del 3% del margen de intereses (10.901 millones) y una mejora del 5% en las comisiones netas (6.424 millones). En términos absolutos, de acuerdo con el informe elaborado por Álvarez, le sigue de lejos el BBVA, con un beneficio esperado de 2.800 millones de euros; de los cuales unos 991 millones partirían del negocio español. En paralelo, el margen de intereses se elevaría unos 900 millones de euros año a año, hasta los 7.200 millones.

El presidente del Sabadell, Josep Oliu / EP
El presidente del Sabadell, Josep Oliu / EP

Recortes en los bancos catalanes

Las dos entidades de origen catalán, por su parte, proyectan trimestres más modestos, de acuerdo con los cálculos de Renta 4. De hecho, el beneficio neto atribuido tanto de CaixaBank como del Sabadell caería ligeramente si se compara con el primer trimestre de 2025. En el caso del banco que preside Tomás Muniesa, retrocedería unos 50 millones de euros en 12 meses, hasta los 1.478 millones netos, un 3% menos. Según Álvarez, el causante sería la apreciación de la cartera hipotecaria variable, en un sector en el que CaixaBank ha hecho más esfuerzos que sus competidores por mantener la cuota de mercado.

Finalmente, el Sabadell podría caer con fuerza año a año, con un retroceso de unos 60 millones de euros, que se traduciría en un 15% menos de resultado bruto. Cabe recordar que, en general, el primer trimestre de todos los cursos es un periodo lento para la banca española; y los de Josep Oliu lo sufrirían, especialmente, con una «menor aportación del negocio internacional y volúmenes más débiles por culpa de la estacionalidad». También se espera un ligero recorte de la actividad, con una caída de unos 7 millones de euros en comisiones netas, hasta los 315 millones en los tres primeros meses del año. La caída podría estar muy relacionada con el estado de las cosas durante los tres primeros meses de 2025: en plena OPA hostil del BBVA; la cúpula que entonces capitaneaba César González-Bueno se concentró en acelerar el negocio. «Es posible que la bajada responda en parte a la OPA. Muchas compañías en esta situación concentran los esfuerzos en un trimestre completo, y adelantan o posponen operaciones según les interese», describe el analista de XTB Javier Cabrera.

Santander no ha informado del número total de clientes afectados, pero asegura haber informado ya a los que lo están directamente / Europa Press (EP)

Peligro para el segundo trimestre

La exposición de la banca a los males económicos de la guerra en Irán ha sido intensa, recuerdan los analistas consultados; pero también muy corta, al menos en el marco del primer trimestre. La guerra estalló el 28 de febrero y, durante las primeras semanas, el mercado asumía una ofensiva corta, como las que ya envió el mismo Trump a la región durante 2025. Así, el lastre sobre los balances de la banca ha aparecido en la segunda mitad del mes de marzo, y no ha sido capaz de «tirar por la borda todo el trimestre», asegura Cabrera. Similar es la lectura de Álvarez, que llama a observar y esperar los cálculos que harán las seis entidades. En todo el sector, la atención en las presentaciones de resultados «se centrará en el potencial impacto de la guerra en la evolución del crédito» a partir de la primavera. Cabrera, en este sentido, muestra «dudas» sobre la capacidad de las entidades españolas de mantener el ritmo en caso de que el conflicto se alargue mucho más allá del mes de mayo.

«Si la próxima semana se llega a un acuerdo, los precios ya afectarán, pero solo se habrá perdido un mes. Pero hay ingredientes para una caída fuerte si la inestabilidad se cronifica», analiza. Desde Jefferies, sin embargo, aportan una visión alternativa: si la guerra continúa activa a la entrada del verano, los bancos centrales no tendrán más remedio que enfrentar las tendencias inflacionistas que ya han aparecido tanto en Europa como en Estados Unidos con subidas de tipos de interés. La banca española, por el carácter de su negocio, es «muy sensible» al encarecimiento del crédito; hasta el punto que una subida de un 1% en la ratio de préstamo a la Unión impacta alrededor de un 5% del margen de intereses de cada compañía. Aún así, añaden los expertos estadounidenses, la mejora de las ganancias por operación se podría ver amortiguada por «unos volúmenes de crédito más débiles», anclados por la desconfianza de los consumidores en el entorno macroeconómico. Con todo, el capital mantiene cierta confianza, especialmente vista la aproximación prudente que están tomando los bancos centrales a ambos lados del Atlántico. «Si el BCE y la Fed aún no han subido los tipos, es que piensan que pueden esperar», considera Cabrera; que no ve aún fisuras estructurales en el entramado financiero global.

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