¿Cuál es la mejor playa de Cataluña? Se trata de una pregunta que no tiene una única respuesta. Mientras que la prestigiosa revista norteamericana National Geographic ha destacado varias veces en rankings y listados la cala Sa Tuna, situada en Begur (Baix Empordà), como la mejor playa de todo el territorio catalán, la inteligencia artificial ofrece una respuesta diferente. Para ChatGPT, la mejor playa catalana es Sa Boadella, una cala ligeramente escondida del ruido de Lloret de Mar (la Selva). Para la compañía de viajes internacional Booking, la empresa que se encarga de gestionar la reserva de vuelos, pero también de apartamentos, hoteles y, incluso, restaurantes, la respuesta a la pregunta sobre la mejor playa de Cataluña no es ninguna de las mencionadas anteriormente.
Para la compañía de viajes se trata de la cala Pola, una pequeña playa enmarcada en medio del paisaje mediterráneo del término de Tossa de Mar (Baix Empordà). Concretamente, se trata de una cala que se abre entre los cerros de la Costa Brava y genera un rincón único en el paisaje catalán. Se puede acceder en coche o autocaravana a través de la GI-682, a pesar de que a causa de su ubicación -como en la gran mayoría de calas del país- es imposible aparcar el vehículo a pie de arena. Siguiendo por esta carretera se llega a uno rompiendo que se adentra hacia el mar, y es desde aquel punto que hay que andar para acceder a la cala. A banda, también se puede llegar al destino a través del camino de ronda, una de las excursiones mejor valoradas de la Costa Brava, puesto que combina la belleza de la costa con el paisaje mediterráneo. Por último, una tercera manera de acceder a la cala -no apto para todo el mundo- es en barco privado.

Otros espacios a descubrir en Tossa de Mar
Más allá de la cala Pola, el término de Tossa de Mar es un espacio muy rico en historia y arquitectura. Un gran ejemplo de esto es, por ejemplo, la escultura en honor a la actriz Ava Gardner, uno de los grandes símbolos del Hollywood clásicos de los años cincuenta que hizo estancia en el municipio ampurdanés durante unos años. A banda, los museos de Tossa también son testigos, según apuntan desde la oficina de turismo de la población, «de un legado patrimonial, artístico, cultural y etnológico, fruto del trabajo y el esfuerzo de muchas generaciones de habitantes, pero también otras personas que, queriéndola, pasaron aquí temporadas, contribuyendo a enriquecer este legado». Entre los emblemas que destacan hay el faro de Tossa, una equipación centenaria que hoy en día acoge una exposición sobre todos los secretos de las señales del mar.

