Los gobiernos catalán y español aceleran los contactos para ejecutar decisiones más drásticas para paliar la situación de sequía que vive Cataluña. Sobre la mesa está el traspaso de agua de Valencia a Barcelona. El Puerto ya ha avanzado que está adecuando sus instalaciones por si tiene que recibir barcos y los dos gobiernos han acordado el método y como financiarlo: el Estado asumirá el coste de producción y Cataluña, el transporte en barco. La idea del gobierno español es traspasar parte del agua de la desalinizadora de Sagunto. Una noticia que no ha sido muy recibida a ciertos sectores del País Valenciano.
Un ejemplo de esta inquietud es la pancarta que ha aparecido estos días justo ante la desalinizadora de Sagunto: «No al agua para Cataluña», exclama. A pesar del posicionamiento institucional del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, que ha abierto la puerta a la «solidaridad entre comunidades» y de las explicaciones de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en que asegura que la decisión no afectará a la demanda valenciana, el hipotético traspaso continúa levantando polvareda.
Los barcos podrían llegar en febrero
Desde la Moncloa aseguran que el traspaso de agua saldrá de la parte de la desalinizadora de Sagunto reservada para la futura fábrica de baterías que se instalará en la zona. Por lo tanto, en ningún caso saldrá del agua que alcanza en estos momentos el pueblo valenciano, según las explicaciones que ha dado la ministra Teresa Ribera después de reunirse con el consejero de Acción Climática, David Mascort. La medida podría hacerse efectiva a partir del mes de junio y, según indican Ribera y Mascort, permitirá llevar un barco de agua en el día cargado con 20.000 metros cúbicos de agua. El traspaso de agua en Cataluña no es el único acuerdo a que han llegado los dos gobiernos, que pondrán a punto la construcción de la desalinizadora del Foix y la ampliación de la de Tordera el 2028 y 2029. Todo ello, financiado con fondos europeos.

