La sequía catalana ha abierto un nuevo frente entre PP y PSOE en el Estado. Voces como la del expresidente español José María Aznar han acusado a los socialistas de la situación que vive ahora Cataluña, y desde València ya suenan voces bastante críticas con un posible envío de agua desde Sagunto en Cataluña. De aquí que la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, haya salido a calmar las aguas y a garantizar la estabilidad de los acuíferos valencianos. Desde la Moncloa subrayan que una parte del agua que produce la desaladora de Sagunto está comprometida para la futura fábrica de baterías que se tiene que construir en la zona el 2027 y, por lo tanto, no se está utilizando para alcanzar el pueblo valenciano. Es de esta parte, dice Ribera, que saldrá el agua hacia Barcelona. Por lo tanto, si finalmente es necesario un traspaso, el agua en todo caso afectaría el área reservada, hecho que no afectará a la demanda valenciana.
En las últimas semanas, los más críticos han pedido parar estas intenciones e incluso han colgado pancartas en contra del trasvase de agua en las puertas de la desaladora de Sagunto. En todo caso, en una entrevista en la SER recogida por la ACN, la ministra ha detallado actualmente la desaladora valenciana trabaja entre un 10 y un 15 % de su capacidad y ha indicado que la intención del ejecutivo español es «duplicar la capacidad de desalinización y reutilización entre el 2022 y el 2026 a todas las demarcaciones del Estado». Ribera también ha afirmado que la Generalitat no le ha pedido un trasvase del Ebro. La posible llegada de agua ha activado las principales infraestructuras de Barcelona, en especial la del Puerto, que hace meses que trabaja para adecuar sus instalaciones por si hay que activar la llegada de barcos con agua. Durante la sequía del año 2008, el Puerto ya recibió agua para paliar los efectos.

Ribera hace un llamamiento para alejarse del «populismo hídrico»
Teresa Ribera ha aprovechado las explicaciones para dar un toque de atención al PP. La ministra ha pedido evitar el «populismo hídrico» y ha acusado el jefe de la oposición española, Alberto Núñez Feijóo, de estar a caballo del «realismo mágico, el despistamento o la mentira deliberada». Por otro lado, Ribera ha acusado al presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, de no participar «en el proceso técnico con la Generalitat». Con todo, le ha reconocido su «reacción institucional» ante un posible envío de agua en Barcelona.

