Nacho Vidal ha sido condenado a tres años de prisión por traficar con cocaína rosa. La Audiencia Provincial de Valencia ha sido escenario de un acuerdo entre la Fiscalía y la defensa del exactor porno, según el cual recaerá sobre él esta condena por un delito contra la salud pública a la que se sumará el pago de una multa de 5.800 €.
La agencia Europa Press ha tenido acceso al escrito en el que se explica que Nacho Vidal ha reconocido los hechos, que tuvieron lugar en febrero de 2025, cuando fue detenido por la Policía Nacional con 103 gramos de tusi en la plaza Xúquer de Valencia. Con ello, que debía vender, podría haber ganado más de 5.000 €.
Sorprendentemente, Nacho Vidal no ingresará en prisión a pesar de haber reconocido los hechos porque el Fiscal ha recomendado que la pena se suspenda durante cuatro años con la condición de que no vuelva a reincidir. El tribunal ha aceptado y se le ha aplicado el atenuante de toxicomanía, de la misma manera que se le ha obligado a asistir a un programa de rehabilitación.

Nacho Vidal, pendiente del juicio por la muerte de un fotógrafo que participaba en un ritual del sapo bufo
Nacho Vidal ya había sido condenado el pasado enero al pago de una multa de 2.160 € por romper la barrera del parking de un mercado cuando iba borracho y drogado. Además, podemos recordar que aún tiene otro procedimiento pendiente por el que se le piden cuatro años de prisión por la muerte de un fotógrafo durante el ritual del sapo bufo. En julio de 2019, en una casa de Valencia, el exactor porno organizó un ritual con veneno de sapo bufo, una sustancia alucinógena muy potente. El participante, el fotógrafo José Luis Abad, inhaló la sustancia durante la ceremonia y, al cabo de pocos segundos, comenzó a convulsionar y dejó de respirar. Se tardó unos 20 minutos en avisar a emergencias, aunque el estado ya era crítico, cuando llegaron ya estaba muerto por un paro cardiorrespiratorio, relacionado con el consumo de la sustancia y también con drogas previas.
La Fiscalía acusa a Vidal de homicidio imprudente, porque dirigía el ritual sin ser profesional sanitario, utilizaba una sustancia peligrosa y no reaccionó lo suficientemente rápido ante la emergencia. Inicialmente, el caso se archivó porque la víctima participaba voluntariamente. Posteriormente se reabrió al considerar que podía haber negligencia grave y ahora, el caso aún no tiene condena firme. Habrá que ver cómo termina una historia que sí podría acabar con él encarcelado.

