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Eduardo Senante, farmacéutico, advierte sobre los suplementos en formato gominola: No tienen mucho sentido

Los suplementos en formato gominola han pasado de ser una rareza a ocupar estantes enteros, especialmente en categorías como vitaminas, colágeno o beauty gummies. Antes de incorporarlos a la rutina, conviene recordar que son complementos alimenticios y que su uso está sujeto a recomendaciones de seguridad y etiquetado: la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición ofrece una guía oficial sobre cómo tomar complementos alimenticios y qué precauciones seguir.

La pregunta clave no es si están de moda, sino si el formato gummy aporta lo mismo que una cápsula o un comprimido. La respuesta depende de lo que realmente cabe en cada unidad, de cómo se conserva el activo y de un elemento que a menudo pasa desapercibido: la dosis diaria total.

El dato clave lo resume el farmacéutico Eduardo Senante: los suplementos en formato gominola no siempre son equivalentes a cápsulas, polvos o comprimidos y, “a nivel generalista”, no tienen mucho sentido como primera opción cuando es necesario corregir un déficit claro o buscar una acción rápida. Su principal ventaja es otra: son apetitosos y mejoran la adherencia, pero este punto fuerte viene acompañado de límites técnicos y de composición.

Por qué una gominola no es lo mismo que una cápsula

La popularidad de las gummies se basa en una idea sencilla: tomar una “vitamina” como si fuera una golosina. En la práctica, el formato impone restricciones que no existen en comprimidos o cápsulas. Senante señala tres motivos principales por los cuales no se puede dar por hecho que “funcionan igual”.

1 Límite de dosis: lo que cabe y lo que no

El primer freno es físico. Según Senante, el formato gominola no permite compactar dosis muy altas de activos. Aumentar la concentración suele afectar el sabor o la textura y, por tanto, limita lo que el fabricante puede incorporar por unidad sin que el producto deje de ser “apetitoso”. Esto es especialmente relevante cuando una persona cree que está tomando una dosis terapéutica y, en realidad, está en un rango bajo o moderado.

2 Estabilidad: vitaminas que se degradan peor

El segundo punto es la conservación del ingrediente activo. El farmacéutico advierte que algunas vitaminas, especialmente las hidrosolubles, pueden ser poco estables en formato gummies. Esto significa que, con el tiempo, la cantidad efectiva disponible puede variar más que en otros formatos, lo que complica valorar su eficacia real durante toda la vida útil del producto.

3 Biodisponibilidad irregular: no todo se absorbe igual

El tercer factor es la biodisponibilidad. Senante explica que “envolver” los activos en una matriz con azúcares o edulcorantes puede dar lugar a una absorción menos regular. Traducido al consumo real: aunque la etiqueta indique un ingrediente, su comportamiento en el organismo puede no ser idéntico al de una cápsula con una formulación diferente.

Azúcar, edulcorantes y el problema de la dosis diaria

El éxito comercial del formato está ligado al sabor. Para conseguirlo, se recurre a jarabe de glucosa, sacarosa o edulcorantes intensivos. Incluso cuando el envase presume de “sin azúcar”, a menudo aparece otra familia de ingredientes: los polialcoholes, como maltitol o sorbitol. Senante advierte que estos compuestos pueden provocar molestias digestivas si se consume una cantidad elevada.

La trampa habitual: mirar “por gominola” y olvidar el total del día

El punto más útil que subraya Senante es el que más errores genera: hay que fijarse en la dosis diaria, no solo en lo que aporta una unidad. Una cifra pequeña de azúcar o edulcorante “por gominola” puede convertirse en una cantidad relevante si el fabricante recomienda varias unidades al día. En este sentido, el farmacéutico señala una contradicción frecuente: una suplementación que se vende como estilo de vida saludable puede empujar a consumir azúcar diariamente.

Entonces, ¿son solo marketing o tienen un espacio real?

La respuesta no es blanco o negro. Senante no las presenta como “el enemigo”, pero tampoco como un equivalente perfecto. El punto fuerte de las gummies es la adherencia: como son agradables, la gente se las toma. Esto puede ser útil en perfiles concretos, siempre con expectativas correctas.

Cuándo pueden ser una opción razonable

  • Personas con baja adherencia que abandonan cápsulas o comprimidos con facilidad.
  • Quien tiene dificultad para tragar pastillas.
  • Escenarios de dosis bajas o mantenimiento, más que corrección rápida de un déficit.
  • Estrategias preventivas donde el objetivo sea sostener un hábito, no tratar un problema.

Cuándo conviene priorizar otros formatos

Senante es claro: no deberían ser la primera opción cuando se requiere una acción rápida o corregir un déficit claro. En estos casos, la dosis, la estabilidad y la biodisponibilidad pueden ser determinantes, y otros formatos suelen permitir formulaciones más sólidas.

El riesgo menos comentado: niños y confusión con golosinas

Hay un escenario especialmente sensible: el hogar con menores. Senante advierte que, al confundirse con golosinas, existe el riesgo de que los niños las consuman sin control y lleguen a una hipersuplementación. Esto es un motivo adicional para guardar estos productos como cualquier complemento: fuera del alcance, con pauta clara y sin normalizar su consumo libre.

Cómo leer la etiqueta para no comprar a ciegas

Si una gominola “funciona” o no para ti depende más de la etiqueta que del formato. La recomendación práctica es leerla con calma y con un orden que evite engaños de marketing.

Checklist rápido antes de comprar

  • Dosis diaria recomendada: cuántas unidades al día exige el fabricante.
  • Cantidad real del activo: miligramos o microgramos totales al día, no por unidad.
  • Azúcares y edulcorantes: tipo y cantidad, sobre todo si la pauta es de varias gummies.
  • Otros ingredientes: gelificantes, aromas, excipientes y posibles alérgenos.
  • Objetivo realista: mantenimiento vs corrección de un déficit.

La referencia que ayuda a no equivocarse con expectativas

La guía de la AESAN recuerda que los complementos alimenticios deben tomarse a la dosis recomendada, no deben sustituir una dieta equilibrada y no están pensados para curar o tratar enfermedades. Este marco es especialmente útil en gummies, donde el formato puede invitar a tomarlas como si fueran un snack.

La idea final: el mejor suplemento no es el que tiene mejor sabor

El mensaje de Senante se puede resumir en una frase: el mejor suplemento no es el que tiene mejor sabor, sino el que cumple la función que se busca con una dosis realista y una formulación adecuada. Las gominolas pueden ser una puerta de entrada para crear hábito en personas que no toleran otros formatos, pero no sustituyen una suplementación personalizada ni son el camino más directo cuando hay un objetivo clínico o una carencia a corregir.

Si el formato te facilita ser constante, puede tener sentido. Si el objetivo es eficacia con dosis altas, estabilidad y control, conviene comparar con cápsulas, comprimidos o polvos y, cuando haya dudas o condiciones de salud, consultar con un profesional sanitario.

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