Durante décadas pensamos que nacíamos con un número limitado de neuronas y que el destino de nuestro cerebro era una lenta e inevitable decadencia. Sin embargo, el neurobiólogo José Luis Trejo, una de las mayores autoridades del CSIC en plasticidad cerebral, acaba de desmontar este pesimismo biológico con una verdad revolucionaria.
No se trata de hacer crucigramas ni de aprender idiomas (que también ayuda). La herramienta más potente para fabricar nuevas neuronas y mejorar nuestra capacidad cognitiva está en nuestras piernas. (Sí, nosotros también hemos sentido ganas de salir a correr después de escucharlo).
La neurogénesis: Fabricando inteligencia
El doctor Trejo es claro: el ejercicio físico es el principal estímulo para la neurogénesis en adultos, especialmente en el hipocampo, la región del cerebro encargada de la memoria y el aprendizaje. Al movernos, liberamos una serie de proteínas que actúan como un auténtico «abono» para el cerebro.
Estas nuevas neuronas no son solo de relleno; se integran en los circuitos existentes, permitiéndonos procesar la información de forma más rápida y eficiente. El ejercicio, por tanto, no es solo una cuestión de estética o salud cardiovascular, es una estrategia de optimización mental.
Lo más fascinante es que este proceso no tiene fecha de caducidad. Incluso en edades avanzadas, el cerebro conserva la capacidad de renovarse si se le da el estímulo adecuado. Nunca es tarde para comenzar a «muscular» el intelecto.
El hipocampo es una de las pocas zonas del cerebro capaces de generar nuevas células durante toda la vida, siempre que el cuerpo no se mantenga sedentario.
¿Cuánto ejercicio necesita nuestro cerebro?
Aquí es donde el neurobiólogo cierra el debate: no es necesario prepararse para un Ironman. La clave no está en la intensidad extrema, sino en la constancia y el disfrute. El ejercicio forzado o bajo mucho estrés puede incluso tener el efecto contrario debido al cortisol.
Caminar a buen ritmo, nadar o bailar son actividades suficientes para activar la maquinaria química del cerebro. Lo ideal es combinar el ejercicio aeróbico con pequeños retos de coordinación o equilibrio, ya que esto obliga al cerebro a estar alerta y conectado con el cuerpo.
Trejo insiste en que el sedentarismo es, en realidad, una agresión biológica. Estamos diseñados para movernos por el entorno, y cuando dejamos de hacerlo, nuestro cerebro interpreta que ya no necesita mantenerse joven ni eficiente.
(Es increíble pensar que media hora de caminata puede ser más efectiva para tu memoria que cualquier aplicación de entrenamiento mental del móvil).
El impacto en el estado de ánimo
Más allá de la memoria, el ejercicio es el regulador emocional definitivo. Al fomentar la creación de nuevas neuronas, el cerebro se vuelve más resiliente ante el estrés y la ansiedad. Es, literalmente, una protección física contra los trastornos del ánimo.
Las personas que mantienen una vida activa presentan una mayor densidad en la materia gris y una mejor conexión entre los dos hemisferios. Esto se traduce en una mayor capacidad para tomar decisiones bajo presión y una visión más optimista de la realidad cotidiana.
El neurobiólogo subraya que la sensación de bienestar después del ejercicio no es solo por las endorfinas, sino por un cambio estructural real en la arquitectura de nuestro cerebro que perdura en el tiempo.
Un cerebro que se mueve es un cerebro que gestiona mejor las emociones negativas y los bloqueos creativos.
La advertencia del experto: El cerebro no perdona el olvido
El efecto del ejercicio en el cerebro tiene una trampa: no se acumula para siempre. Si dejas de moverte, la tasa de producción de neuronas vuelve a sus niveles mínimos. El cerebro es un órgano extremadamente ahorrador y si no usas una capacidad, la «desactiva».
José Luis Trejo nos invita a ver el gimnasio o el parque no como un lugar de castigo, sino como un laboratorio de mejora personal. La inteligencia es un músculo dinámico que depende directamente de nuestra voluntad de no quedarnos sentados.
La validación científica es total. Invertir en tu forma física es, matemáticamente, invertir en tu agudeza mental de los próximos diez años. Es la mejor póliza de seguros contra el deterioro cognitivo.
Has leído esto porque quieres entender cómo funciona tu mente. Ahora tienes la respuesta de uno de los mejores científicos del país. La pelota está en tu tejado (o mejor dicho, en tus zapatillas).
¿Dejarás que tus neuronas se oxiden o saldrás a fabricar inteligencia hoy mismo?

