Kevin Warsh, el candidato de Donald Trump a presidir la Reserva Federal, ha reclamado ante el Senado estadounidense un «cambio de régimen» en el banco central del país. El abogado y financiero neoyorquino culmina la disputa, que ya dura cerca de dos años, entre el presidente de los Estados Unidos y el actual jefe del regulador monetario estadounidense, Jerome Powell. «La Fed necesita reformas en sus marcos de trabajo y en sus comunicaciones. Demasiados oficiales tienen una opinión sobre los tipos de interés, y eso no ayuda», ha razonado Warsh en su comparecencia ante la cámara territorial, paso imprescindible para acceder al cargo. En línea con el rechazo general del Despacho Oval a las posiciones de Powell, el candidato ha reprochado al actual presidente sus «errores fatales en política monetaria en los últimos cuatro o cinco años»; es decir, desde la toma de posesión del expresidente Joe Biden, en el año 2021.
En su intervención, a pesar de la cercanía con Trump, Warsh ha defendido su independencia respecto de la Casa Blanca, una de las grandes preocupaciones del mercado respecto del cambio de dirección en el banco central. «La independencia de la política monetaria es esencial», ha reiterado a preguntas de los senadores demócratas sobre su carácter como líder de la Reserva. Aún así, ha defendido el discurso trumpista respecto de los tipos de interés, y ha minimizado su enfrentamiento con Powell. «Los presidentes suelen reclamar rebajas de tipos. Trump lo expresa muy públicamente», ha razonado. La ofensiva trumpista contra el liderazgo saliente, sin embargo, «no supone una amenaza en particular a la independencia operativa del banco central», a ojos del nominado. Cabe recordar que Warsh ya formó parte del consejo de gobierno de la entidad entre 2006 y 2011. Fue nombrado durante la era Bush, y salió del regulador ya con Barack Obama en el Despacho Oval.
Contra su antecesor, Warsh ha señalado el recorrido de la inflación en los Estados Unidos en los últimos años. Desde el estallido de la guerra en Ucrania, el banco central estadounidense ha fallado en su objetivo de mantener el avance de los precios de consumo en el 2%. Buena parte de la culpa, sin embargo, corresponde a la administración Trump y, en especial, a su política arancelaria. Durante el año y pico previo al inicio de la guerra en Irán, bancos centrales comparables, como el BCE, sí han alcanzado una cierta estabilidad de precios -ahora amenazada por los cuellos de botella generados en el estrecho de Ormuz-. El futuro presidente de la Fed, sin embargo, no ha atribuido a su aliado en Washington ninguna responsabilidad. «El Congreso encarga a la Fed asegurar la estabilidad de precios, sin excusa ni error. La inflación es una elección, y la Fed debe responsabilizarse», ha sentenciado.

La Reserva, paralizada
Aunque el primer contacto con el comité bancario del Senado se ha producido hoy, los 100 representantes electos de los estados federados han avisado que no esperan confirmar a Warsh a corto plazo. Los legisladores consideran que no se puede avanzar en ningún nombramiento mientras la administración Trump mantenga su batalla judicial contra Jerome Powell. Cabe recordar que el departamento de Justicia trumpista sigue investigando el rol de Powell en una supuesta trama de sobrecostos en las obras de renovación del edificio de la Fed en Washington. Entre los senadores más vocales contra la nominación de Warsh en estas condiciones se encuentran algunos republicanos, como el representante de Carolina del Norte, Thom Tillis, uno de los conservadores más críticos con el presidente. Según Tillis, la acusación contra el actual banquero central es «frívola», y la califica de una «herramienta de presión» para acelerar la dimisión de Powell.
La guerra entre el gobierno federal y la agencia monetaria, cabe decir, no se ha centrado solo en Powell. Cabe recordar que en el verano de 2025 Trump forzó la salida de la gobernadora Lisa Cook, ahora en revisión en los tribunales federales estadounidenses. El presidente de los EE.UU. mantiene en la recámara la bala del despido directo del presidente de la Fed, aunque esta decisión lo llevaría ante un juez con casi total seguridad. Sin hacer referencia al actual liderazgo, Trump se ha dirigido a Warsh para presionarlo a su favor: en una entrevista con la cadena Fox News, el mandatario ha asegurado que «estaría muy decepcionado» si su candidato «no rebaja los tipos» en la primera reunión de política monetaria que dirija. El mercado aún confía en la carrera de Warsh. Su entrada en la Reserva, sin embargo, puede dejar otro sabor.



