El Banco Central Europeo mantiene congelados los tipos de interés en el 2% por quinta vez consecutiva. Así lo han decidido los gobernadores del instituto emisor en su reunión de política monetaria celebrada en Frankfurt este miércoles y jueves. Según los líderes monetarios de la eurozona, la caída de la inflación no es suficiente para flexibilizar el precio del crédito. «La economía se mantiene resiliente en un ecosistema global cambiante, y la inflación debería estabilizarse en el 2% a medio plazo», razonan. Así, cumplen las expectativas del mercado, y miran hacia otro lado respecto a la brecha creciente entre el euro y el dólar, con un diferencial que ya roza el 1,20.
En la declaración posterior al encuentro, los gobernadores monetarios de la unión enfatizan el control de la «incertidumbre en la política comercial y las tensiones geopolíticas»; y mantienen margen de maniobra en la gestión de los tipos de interés ante los avances de la administración Trump. Cabe recordar que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, agotará su mandato el próximo mes de mayo. El sucesor anunciado por la Casa Blanca, Kevin Warsh, muestra un perfil técnico que busca mantener la imagen de independencia de la institución. Aun así, los mercados asumen que será mucho más cercano a las preferencias del ejecutivo, y no descartan bajadas de tipos agresivas. En tal caso, el BCE mantiene amplitud en el precio del dinero para poder adaptarse a nuevos escenarios.

«Dependencia de los datos»
El consejo de gobierno ha evitado dar cualquier tipo de indicación sobre las decisiones que tomará a corto plazo. Reivindican la tarea de «asegurar que la inflación se estabiliza» en el objetivo del 2%, si bien no prevén los movimientos que servirán para hacerlo. Han mantenido su posición tradicional de «seguir un enfoque dependiente de los datos, reunión a reunión», de acuerdo con las cifras que vaya emitiendo Eurostat.




