L'escapadeta
La leyenda de la huella del diablo te espera en Múnich: cervecerías del siglo XVI y el festival de la cerveza

Múnich te llama. Pero no es una llamada cualquiera, es una promesa de un viaje que trasciende el tiempo.

Te preparamos para descubrir los secretos de una ciudad donde cada paso esconde una historia milenaria que te sorprenderá.

¿Imaginas pisar el mismo lugar que, según la leyenda, pisó una entidad que no era de este mundo? Un misterio grabado en el suelo, un desafío arquitectónico que aún hoy nos hace dudar. Esto es imprescindible si quieres entender la ciudad.

La historia que rodea esta marca es tan fascinante como la misma ciudad que la acoge. Un relato que pocos conocen. Hablamos de la famosa huella del diablo. Sí, esta leyenda se encuentra en la entrada de la imponente Frauenkirche, la Catedral de Múnich.

Se dice que es la señal dejada por el mismo diablo tras perder una apuesta con el arquitecto del templo. (¡Quién lo diría!).

El corazón oculto de una Baviera eterna

Múnich, la capital de Baviera, es un tesoro al sur de Alemania. Es un punto obligatorio si piensas viajar por la región. Ubicada a los pies de los Alpes y atravesada por el río Isar, esta ciudad es una de las más importantes y visitadas de todo el país.

Su esencia radica en la combinación perfecta de tradición y modernidad, visible en cada esquina. Una mezcla única que te cautivará al instante. El nombre «Munichen» significa «en el lugar de los monjes», de ahí el monje en el escudo. Un detalle que pocos conocen, pero que lo explica todo de su origen.

La Frauenkirche, construida en el siglo XV, con sus dos torres idénticas y cúpulas verdes, define el horizonte de la ciudad. Es su carta de presentación más icónica.

Hay una norma sagrada para los habitantes: ningún edificio del centro puede superar la altura de sus torres. Una decisión con historia que preserva su identidad.

Visitar el interior de esta catedral es rápido y gratuito. No te pierdas la vista del famoso skyline desde su altura. Es pura magia que te conecta con el pasado.

Comienza tu recorrido por el casco histórico. Es la mejor manera de entender su riqueza cultural y arquitectónica. (Un consejo de amigo, te ahorrará tiempo).

La Karlstor es la puerta de entrada al pasado. Una de las tres antiguas vías de acceso a la ciudad medieval que aún se mantiene intacta hoy en día. Esta puerta formaba parte de la muralla defensiva. Hoy marca el inicio de Neuhauser Straße, la calle para peatones más transitada y llena de vida. Muy cerca encontrarás la Iglesia de San Pedro, la más antigua de todas. Sube a su torre, el Alter Peter. ¡No te arrepentirás!

Desde allí, la panorámica de todo Múnich es espectacular. Una vista que te dejará sin aliento, te lo aseguramos. Ves toda la historia ante ti.

No hay mejor inversión de tiempo que subir al Alter Peter. La recompensa visual es incalculable y la sensación, única.

La cultura cervecera es un icono, sí. Pero también lo son sus amplios espacios verdes y la gran arquitectura histórica que te rodea. La Marienplatz, la plaza central, es el corazón vibrante. Allí late el espíritu de Baviera con su carillón. Es un punto clave para sentir la ciudad.

El mercado de los sentidos y la fiesta que detiene el mundo

No puedes irte sin una visita al Viktualienmarkt, el mercado más famoso de Múnich. Es una experiencia total que activará todos tus sentidos.

Aquí encontrarás productos de primera calidad: fruta fresca de temporada, quesos artesanos con carácter, embutidos selectos y flores que llenan de color cada rincón.

Por supuesto, también hay gastronomía típica bávara para llevar o disfrutarla allí mismo. Un auténtico festival para el paladar. (¡Prepara tu estómago para la fiesta!)

Justo al lado de este mercado histórico está la cervecería más conocida del mundo. Sí, la de la leyenda. Es un legado vivo que ha resistido siglos de historia.

Fundada en el siglo XVI, fue la cervecería real de Baviera. Hoy mantiene la esencia de las tradicionales bierhaus alemanas, con toda su autenticidad.

Con música en vivo, risas y mesas compartidas, el ambiente es único y contagioso. Es un viaje al pasado, con sabor a cerveza fresca y buena compañía.

Pero si eres un auténtico amante de la cerveza, hay una cita ineludible que debes marcar con fuego en el calendario. El festival que detiene toda la ciudad cada año.

Cada año, Múnich celebra el Oktoberfest en la explanada de Theresienwiese. No es solo una fiesta, es la fiesta de la cerveza y la feria popular más importante del mundo.

Millones de personas se reúnen en carpas gigantes para disfrutar de música tradicional en vivo, la mejor gastronomía bávara y, por supuesto, grandes jarras de cerveza. El ambiente es eufórico e inolvidable.

Este año, el festival tendrá lugar del sábado 19 de septiembre hasta el domingo 4 de octubre. ¡Marca estas fechas en el calendario, la urgencia es real!

No te quedes sin vivirlo. La experiencia del Oktoberfest es algo que se debe vivir al menos una vez en la vida. Es una oportunidad que no se repite igual.

La cerveza, la música y la compañía crean una atmósfera que no encontrarás en ningún otro lugar. No lo dudes, esta fiesta es única.

Cuando la cocina habla de historia y confort

Si la arquitectura de Múnich te ha impresionado, su gastronomía te acabará de conquistar sin remedio. Es una apuesta segura para los sentidos.

La mayoría de los platos se sirven con salsas potentes, patatas asadas especiales y chucrut. Raciones generosas que no te dejarán indiferente con su tamaño.

Es imposible quedarse con hambre. Y, por supuesto, todo maridado con una buena cerveza local. La combinación perfecta para un día de exploración intensa.

Con las temperaturas bajas y la lluvia frecuente en Baviera, una buena sopa es un reconfortante para el alma. Piensa en la famosa Pfannkuchensuppe.

Esta sopa, elaborada con un sabroso caldo de carne y finas tiras de crepes, es un clásico que te abrazará desde la primera cucharada. Es el confort en un tazón.

Otro plato que conquista a cualquiera es el Käsespätzle. Considerado la versión alemana de la pasta fresca, pero con un toque único e irresistible.

Son pequeñas pastas caseras con abundante queso fundido y cebolla frita. Una delicia cremosa que tienes que probar sí o sí, es un festín.

Y cómo no, el famoso pan salado: el pretzel. Este lazo icónico lo encontrarás en cada rincón de la ciudad, en todas las panaderías y mercados locales.

Con su forma de bollo, se presenta en todo tipo de tamaños y con un toque de sal gruesa. Es un símbolo de la cultura bávara que no puede faltar en tu mesa.

Para los amantes del dulce, el Apfelstrudel es imprescindible. Un pastel de manzana que te hará soñar despierto con cada bocado. (Nosotros ya lo estamos imaginando con helado).

Consiste en una hoja de masa muy fina rellena de compota de manzana, canela, pasas y un toque de azúcar. Una mezcla perfecta de texturas y sabores tradicionales.

Se sirve a menudo con helado de vainilla o una salsa caliente de vainilla. Una explosión de sabores que culminará tu experiencia gastronómica con un punto dulce y memorable.

Viajar a Múnich es más que una escapada; es una inmersión en una cultura que abraza su pasado, venera sus leyendas y celebra su presente con alegría y generosidad.

La huella del diablo te espera, junto con la promesa de cervecerías centenarias y el festival más grande del mundo. ¿Estás preparado para esta aventura única?

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