L'escapadeta
La sorprendente ciudad gallega que Jules Verne describió a la perfección antes de verla: «No podéis imaginar nada más admirable que esta bahía, lago inmenso rodeado de montañas»

Hay lugares que parecen vivir en nuestra imaginación, descritos con tanta precisión que casi los hemos pisado.

Pero, ¿qué pasa si un escritor, un genio de la literatura, logra plasmar un lugar a la perfección mucho antes de poner un pie en él?

Este misterio no es ficción. Es la historia de una ciudad que cautivó a una de las mentes más brillantes de la historia, antes y después del encuentro.

Y sí, nosotros también nos quedamos sin palabras cuando descubrimos los detalles.

No hablamos solo de un talento literario inigualable. Hablamos de una batalla naval épica, de un tesoro escondido que aún hoy alimenta leyendas y de un paisaje que dejó boquiabierto a su observador más ilustre.

Este episodio fue tan poderoso que inspiró uno de los libros más leídos de todos los tiempos. Una auténtica cápsula de dopamina informativa que ahora desgranaremos.

La ciudad que inspiró al Capitán Nemo

Estamos hablando de Vigo, la sorprendente ciudad gallega. Y del maestro Jules Verne, el visionario que la inmortalizó en su obra «Vint mil llegües de viatge submarí».

En esta novela, publicada en 1869, el famoso submarino Nautilus hace una parada en un lugar remoto de España. ¿El objetivo? Recuperar unos tesoros hundidos a principios del siglo XVIII. Una historia real que sucedió en la propia ría de Vigo.

Verne nunca había visitado la ciudad, pero la historia que giraba en torno al tesoro perdido de galeones cargados de oro, plata y mercancías procedentes de las Américas lo dejó fascinado.

El secreto de la bahía de Vigo

El origen de esta leyenda se remonta al año 1702, con la conocida Batalla de Rande. En ese momento, una flota de galeones españoles, escoltada por naves francesas, llegaba a las costas gallegas.

La carga era inmensa, procedente del Nuevo Mundo, con un valor casi incalculable. Pero la tranquilidad de la ría se rompió. Una armada angloholandesa atacó, destruyendo las defensas del estrecho de Rande.

La historia cuenta que los marineros hispanofranceses se vieron obligados a incendiar y hundir sus propias naves. La razón era clara: evitar que el enemigo capturara los preciosos barcos y su carga. Aunque gran parte del oro y la plata ya se había descargado y enviado hacia Segovia, la leyenda comenzó.

Muchos aseguran que millones de monedas aún permanecen ocultas bajo el lodo de la ría. Las expediciones científicas e históricas nunca han encontrado pruebas concluyentes de este vasto tesoro, pero la idea es irresistible.

Este misterio, esta promesa de una riqueza sumergida, fue la semilla que inspiró a Verne para dedicar un capítulo entero de su novela a este lugar. De hecho, lo tituló directamente: «La badia de Vigo».

La visita que confirmó el genio

Tuvieron que pasar casi diez años desde la publicación de la novela hasta que Verne, finalmente, pudo visitar Vigo.

El destino jugó un papel fundamental. No venía de turismo. De hecho, no tenía previsto pasar por allí.

Su barco sufrió un problema durante un temporal, y se vio obligado a refugiarse en las costas gallegas. Una paradoja maravillosa, ya que lo llevó al lugar que su mente ya conocía tan bien.

Pudo contemplar con sus propios ojos el lugar donde tuvo lugar aquel episodio histórico y donde había situado una parte tan vital de su narración.

Y lo que vio lo dejó absolutamente maravillado.

No os podéis imaginar nada más admirable que esta bahía de Vigo, lago inmenso rodeado de montañas…

Durante cuatro días, Verne recorrió la ciudad y la ría. Participó en eventos de la sociedad viguesa y quedó impresionado por la panorámica que ofrecía el Monte O Castro.

Un escenario que ya era principal en su novela, ahora se erigía ante él con toda su esplendor. La historia es propiamente novelesca. Un autor que imagina una ciudad, la describe con un detalle sorprendente, y que luego, contra todo pronóstico, la visita.

Y, al contrario de lo que suele pasar cuando las expectativas son altísimas, Vigo no lo defraudó. Al contrario, superó lo que ya había creado en su imaginario. La ubicación privilegiada de la ría, con un paisaje sugerente de agua, montañas y pueblos escalonados, es única.

Aquellos que no han estado nunca en Vigo, se sorprenderán por las sinuosas carreteras, los acantilados que caen abruptamente al mar y las playas escondidas entre los pliegues de la ría.

@lovingvigo 10 lugares imprescindibles para ver en Vigo: – Islas Cíes – Casco Vello – Monte de O Castro – Praia de Samil – O Ensanche – Museo Quiñones de León y Parque de Castrelos – Barrio de Bouzas – Zona Náutico – Rúas Príncipe y Urzaiz – La Alameda / Praza de Compostela #vigo #galicia #imprescindible ♬ sonido original – LØVINGVIGØ

Un legado que perdura

La relevancia de Jules Verne en Vigo es notable. La ciudad no ha olvidado su conexión con el genio francés. Existe una escultura en bronce en su honor.

Esta obra lo presenta sentado sobre un calamar gigante, un claro homenaje al submarino Nautilus y su famosa aventura.

Está situada en el Paseo de las Avenidas, al lado de los jardines de Montero Ríos y frente al puerto deportivo. Una imagen icónica que celebra esta unión única entre la literatura y la realidad.

Esta historia de genio, misterio y descubrimiento nos recuerda la magia de los lugares que tienen un alma propia.

Quizás el tesoro de Rande aún espera, escondido bajo las aguas, pero el verdadero tesoro es la historia misma. Una historia que nos conecta con el poder de la imaginación y la belleza de una ciudad.

No dejéis que esta oportunidad de conectar con una leyenda fascinante se os escape. Explorar Vigo es, en cierta manera, adentrarse en las páginas de Verne.

Sabíamos que sería una lectura impagable. Ahora, cada vez que pensemos en la aventura, una parte de Vigo también nos vendrá a la mente.

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