El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se ha mostrado optimista con los avances militares en Irán. Contra el criterio de las autoridades de Teherán y de los principales inversores del mercado petrolero, que prevén un conflicto largo, el mandatario estadounidense ha asegurado que la ofensiva terminará «antes de lo esperado, incluso en comparación con el periodo previsto de seis semanas». «La guerra va muy bien», ha declarado en una entrevista con el portal estadounidense Axios. Y ha añadido: «Hemos hecho más daño del que pensábamos que era posible hacer».

Según Trump, los bombardeos estadounidenses – «devastadores», en sus palabras – están logrando mermar la capacidad de defensa del régimen de los ayatolás. «El poder militar de los Estados Unidos continúa creciendo, mientras que el iraní está retrocediendo», ha asegurado en una conversación con el mismo medio. Sobre estos resultados, el inquilino de la Casa Blanca ha reivindicado la ofensiva, que considera una «venganza» por los movimientos que habría estado protagonizando Teherán en los últimos años. «Querían el resto de Oriente Medio. Están pagando por 47 años de muerte y destrucción, y no los dejaremos ir con facilidad», ha amenazado el líder.

Además de los ataques a Irán, el líder estadounidense también ha lanzado un dardo al gobierno español. En declaraciones ante los periodistas a la entrada del avión presidencial, Trump ha reprochado a Sánchez que «no está cooperando» con sus aspiraciones bélicas. En concreto, se ha referido al permiso para usar las bases de Rota y Morón para continuar la ofensiva contra Teherán. A pesar de la falta de infraestructuras en el Estado, sin embargo, ha insistido en que van por el camino correcto: «Cuando yo quiera que acabe la guerra, la guerra acabará», ha insistido.

Una refinería de petróleo / Repsol

Las expectativas, al contrario

Las promesas de Trump respecto al calendario de guerra no están logrando cambiar la percepción de los actores implicados. Cabe decir que el gobierno iraní ha hecho hábito de desmentir la bonanza que ve el mandatario en el futuro inmediato en la región. Desde Teherán, de hecho, ya han respondido que «él no decide cuándo acaba la guerra», y han alertado que mantendrán la presión sobre las bases estadounidenses en los países vecinos y sobre el estrecho de Ormuz, canal clave para el suministro global de petróleo.

La industria petrolera, consta, de hecho, entre los escépticos con las perspectivas de Trump. El precio del barril Brent ha vuelto a repuntar este miércoles, y supera los 92 euros por unidad, un aumento cercano al 5% intradía. Desde Irán, las autoridades se esfuerzan por mantener la crisis industrial -que ven como un activo a su favor en el marco de la guerra- bien viva: según el portavoz del cuartel general central de Jatam al-Anbia, Ebrahim Zolfagari, el sentido natural del mercado en plena guerra llevará el barril por encima de los 200 dólares. “No podrán bajar el precio del petróleo y de la energía con medidas artificiales. El precio del petróleo depende de la seguridad en la región, y los Estados Unidos son una fuente de inseguridad”, ha sentenciado el militar.

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